"No aturdan los sueños. El mundo los necesita despiertos, no dormidos" El Papa, a los jóvenes japoneses: “Tenemos que unirnos contra la epidemia del bullying, hay que aprender a decir 'Basta'”

Apenas horas después de bendecir la nueva sede de Scholas Occurrentes en Tokio, el Papa lanzó un fuerte llamado a los jóvenes japoneses

"Todo les aburre, ya no sueñan, no ríen, no juegan, no conocen el sentido de la admiración y la sorpresa"

“En el fondo, los acosadores tienen miedo, son miedosos que se cubren en su aparente fortaleza”

"El miedo siempre es enemigo del bien, porque es enemigo del amor y de la paz. Las grandes<br>religiones enseñan tolerancia, armonía y misericordia; no enseñan miedo, división o conflicto"

"No hay necesidad de ser igualitos. Cada uno tiene una historia para compartir. Necesitamos crecer en fraternidad, en preocupación por los demás y respeto por las diferentes experiencias y puntos de vista"

El Papa de los jóvenes lo volvió a hacer. Ese que incultura permanentemente, adoptando una y otra vez el lenguaje y los problemas de los jóvenes como si fueran propios. Porque ve, en lo particular, trazos de lo general. Y hoy renovó uno de sus más firmes compromisos en esa dirección: la lucha contra el bullying, esa “epidemia” que golpe por igual a Occidente y Oriente.

“Lo más cruel del acoso escolar es que hiere nuestro espíritu y nuestra autoestima en el momento en que más necesitamos fortaleza para aceptarnos a nosotros mismos y poder encarar nuevos retos en la vida”, planteó el Papa hoy durante su encuentro con jóvenes en la Catedral de la capital japonesa. Justo después de encontrarse con el emperador Naruhito.

“En ocasiones, las víctimas de bullying incluso se culpan a sí mismas por haber sido blanco fácil. Pueden sentirse fracasados, débiles y sin valor, y llegar a situaciones altamente dramáticas: ‘Si tan solo yo fuera diferente...’”, lamentó, exponiendo una vez más su conocimiento del problema.

Los acosadores son los débiles

“Sin embargo, paradójicamente, son los acosadores los verdaderamente débiles, porque piensan que pueden afirmar su propia identidad lastimando a los demás. Algunas veces atacan a cualquiera que consideran diferente, que representa algo que los amenaza”, planteó, en una lección que podría llevarse sin problemas a muchos de los movimientos de derecha que ha irrumpido en el globo en los últimos años.

“En el fondo, los acosadores tienen miedo, son miedosos que se cubren en su aparente fortaleza”, aseveró. Cualquier similitud con el planteo de fondo que lanzó ayer en contra del atesoramiento de armas nucleares como falsa disuasión, no es pura coincidencia. Es un Papa que se preocupa por los más débiles.

Y entonces los convocó: “Debemos unirnos todos contra esta cultura del bulismo y aprender a decir: ¡Basta! Es una epidemia donde la mejor medicina la pueden poner entre ustedes mismos”, lanzó.

"El miedo siempre es enemigo del bien, porque es enemigo del amor y de la paz. Las grandes<br>religiones enseñan tolerancia, armonía y misericordia; no enseñan miedo, división o conflicto".

“No alcanza con que las Instituciones educativas o los adultos usen todos los recursos que están a su alcance para prevenir esta tragedia, sino que es necesario que entre ustedes, entre amigos y compañeros, puedan unirse para decir: ¡No! Decir: Eso está mal”, les dijo.

“Cuánto necesita aprender nuestra familia humana a vivir juntos en armonía y paz sin necesidad de que tengamos que ser todos igualitos. Cuánto necesitamos crecer en fraternidad, en preocupación por los demás y respeto por las diferentes experiencias y puntos de vista”, propuso.

Vida pobre y encogida

En ese marco, según Bergoglio, “es habitual ver que una persona, una comunidad o incluso una sociedad entera pueden estar altamente desarrolladas en su exterior, pero con una vida interior pobre y encogida, con el alma y la vitalidad apagada”.

Todo les aburre, ya no sueñan, no ríen, no juegan, no conocen el sentido de la admiración y la sorpresa. Como zombies, su corazón dejó de latir por la incapacidad de celebrar la vida con los demás. ¡Cuánta gente en todo el mundo es materialmente rica, pero vive esclava de una soledad sin igual!”, lanzó, en el momento de denuncia al mundo líquido que se ha vuelto constante en sus intervenciones.

“Pienso aquí en la soledad que experimentan tantas personas, jóvenes y adultas, de nuestras sociedades prósperas, pero a menudo tan anónimas”, lanzó por último, con un llamado de atención para que, quien quiera oír, que oiga . "No aturdan los sueños. El mundo los necesita despiertos, no dormidos"

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