Patricia Gualinga y Anitalia Pijachi analizan el papel de las mujeres indígenas en la asamblea sinodal Mujeres indígenas a los padres sinodales: “tienen miedo a abrirse a esa posibilidad nueva de un cambio profundo en la Iglesia”

Patricia Gualinga y Anitalia Pijachi
Patricia Gualinga y Anitalia Pijachi

"Estamos siendo directas, no estamos con diplomacias, ni con protocolos creo que esa es la diferencia de la participación de las mujeres indígenas"

"Los pueblos indígenas estamos acá viendo a la Iglesia como un aliado"

"Nosotros estamos aquí para tratar que se mueva ese cambio, que sea una verdadera transformación"

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Muchos de los participantes de la asamblea sinodal coinciden en que las voces de las mujeres están siendo de especial importancia, especialmente de las representantes de los pueblos indígenas. Dos de ellas son Patricia Gualinga, del pueblo kichwa de Sarayaku, en Ecuador, y Anitalia Pijachi, indígena okaina witito, de Ciolombia, quienes dicen hablar desde la vida real.

Ellas reclaman mayor presencia de los obispos entre la gente, que los padres sinodales “puedan asumir, aprobar, para que realmente este esfuerzo haya valido la pena”. De hecho, ellas reconocen que “estamos siendo directas, no estamos con diplomacias, ni con protocolos”. Dicen ver al Papa Francisco como alguien muy abierto y con gran capacidad de escucha, y a la Iglesia como una aliada.

A los padres sinodales les dicen que “tienen miedo a abrirse a esa posibilidad nueva de un cambio profundo en la Iglesia”, por lo que les piden “que sean los precursores de ese cambio profundo”. De hecho, consideran que ya se han dado cambios en los últimos años, reconociendo la importancia del Papa Francisco en ese proceso.  

Anitalia Pijachi

Según diferentes voces, parece que aquello que las mujeres indígenas están diciendo dentro del aula sinodal está ayudando al desarrollo de la asamblea. Como mujeres indígenas, ¿qué es lo que ustedes tendrían que decir al respecto?

Anitalia Pijachi: Nuestra intervención en este sínodo es muy importante, no solo porque somos pueblos originarios, sino porque hay un ingrediente, que las mujeres que estamos opinando, somos mamás, somos nietas, somos esposas, y estamos las 24 horas en el territorio, mirando, sintiendo, actuando, no estamos escribiendo, no estamos leyendo, no estamos pintando pajaritos en el aire, sino que nuestra vida real, amenazada, es real, y lo traemos en la sangre y en el corazón.

Muchos de nuestros obispos, nuestros sacerdotes, lamentablemente necesitan salir más al territorio. Necesitan sentarse, no media hora, no una hora, no tres días, sino realmente hacer un acompañamiento desde las bases, desde los mayores, desde los niños, desde los jóvenes, y en especial de nuestras luchas, esas luchas que a veces se quedan sin voz, o queda en voces de distorsionadoras. Esa es como la directa que hacemos, porque somos muy poquitas y a veces nos sentimos cansadas también.

¿Hasta qué punto ustedes creen que aquello que fue escuchado durante varios meses, en diferentes territorios, se está concretando en la asamblea sinodal?

Patricia Gualinga: Hemos dado nuestro criterios al respecto, todos hemos tenido la oportunidad de dar los criterios que nosotros tenemos, y ahora estamos trabajando en los grupos menores, tratando de que esto pueda estar incluido dentro del Sínodo, y que los obispos, los padres sinodales, puedan asumir, aprobar, para que realmente este esfuerzo haya valido la pena. Todo depende de ellos, nosotros estamos poniendo nuestra mejor parte de los esfuerzos, estamos siendo directas, no estamos con diplomacias, ni con protocolos creo que esa es la diferencia de la participación de las mujeres indígenas.

Patricia Gualinga

¿Hasta qué punto ustedes sienten el apoyo del Papa Francisco en aquello que dicen, en aquello que están planteando a la asamblea?

Anitalia Pijachi: El Papa Francisco, yo creo que desde que el espíritu le habló a él, yo creo que ha sido muy abierto y ha tenido una escucha, una verdadera escucha y un verdadero discernimiento, que en cada jornada él hace como un resumen, saca uno o dos puntos, que justo hace repensar qué ha sido toda la jornada. A veces somos muy buenos para dar muchos discursos folclorizados, muchos discursos bonitos, muchos poemas, pero nos toca aterrizar más es eso que él nos ha invitado.

Los pueblos indígenas estamos acá viendo a la Iglesia como un aliado. Nosotros vinimos acá a hacer una alianza desde la espiritualidad, desde el ser y desde el actuar de la Iglesia católica frente a lo que ya hemos venido haciendo en nuestros territorios. A veces el tema es que el Papa Francisco está solo, él solito, con unos cuantos por ahí que le ayudan a medio remar, porque hay un miedo, hay un temor a eso de la imagen de la Iglesia, que es más pantalla o es más caretas que realidades. Entonces, es muy importante que se enteren que el Papa Francisco, como persona, como ser humano, está muy conectado con nuestro territorio, con nosotros, con las vivencias de hombres, mujeres y niños de la realidad amazónica, como él mismo lo ha expresado y nosotros lo hemos sentido.

¿Qué les dirían a los padres sinodales para hacer realidad aquello que los pueblos indígenas, las mujeres indígenas, están esperando de este Sínodo?

Patricia Gualinga: Que no se compliquen tanto en todo lo que ellos han venido creando, creyendo en todas las cosas que están dentro de las leyes, que estén dispuestos a abrirse y aprender cosas nuevas. Lo que dijo Anitalia es verdad, tienen miedo a abrirse a esa posibilidad nueva de un cambio profundo en la Iglesia, que sean los precursores de ese cambio profundo. Nosotros estamos aquí para tratar que se mueva ese cambio, que sea una verdadera transformación.

Patricia Gualinga con el Papa Francisco

¿Realmente creen que ese cambio es posible, es factible, se puede hacer realidad?

Anitalia Pijachi: La Iglesia tiene que hacer memoria. Son 500 años que han hecho presencia en nuestro territorio, 500 años que han fracasado, y después de 500 años, ha llegado alguien con corazón amazónico, con corazón de la selva, con corazón que siente, que su espíritu se mueve. Por lo menos ya dimos un paso, ya estamos aquí, es la primera vez que pueblos indígenas, mujeres, podemos opinar en un recinto que antiguamente no se podía opinar, que antiguamente era una jerarquía tan dura y cerrada, y que venía desde aquí, desde el Vaticano.

Ahora tenemos eso así, como de la noche a la mañana, en 4 años, hemos podido avanzar, hemos podido avanzar y hacer ese camino sinodal que nos invita a eso, a reconocer las verdades históricas, de parte y parte, reconocer todos los hechos de victimización, y ese paso nos obliga a hacer también un proceso de reconciliación de los pueblos originarios con la Iglesia, de reconciliación con nuestras memorias históricas. También ha hecho un proceso de dignificación, y ese proceso tiene que llevarnos a este proceso que hemos llamado a nosotros el diálogo hacia la no repetición de la historia.

Como mujer joven, porque es que soy muy joven, Patricia es muy joven, hay mujeres jóvenes acá, hay una niña de como 23 años, que nos damos el permiso, y es porque estamos creyendo en el proceso de la reconciliación histórica, a dar este gran paso de cambio, de diálogo, de alianza entre los pueblos, porque hay un problema, y es la vida de la Casa Común, y debajo de esa vida de esa Casa Común hay unos pueblos originarios que desconocemos la bueno hay unos pueblos originarios que desconocemos la magnitud.

Hay unos pueblos originarios que desconocen esa magnitud, que son los pueblos en aislamiento voluntario, que no han tenido contacto con este mundo arrollador y destrozador que le llaman el desarrollismo, esa tecnocracia. Podemos dar nuestra voz, podemos defender, porque es que la Amazonía es nuestro territorio, y es el único patrimonio, debe ser nombrado el Patrimonio Inmaterial de la Humanidad la Amazonía, porque ahí están las semillas originarias. No solamente las semillas de la naturaleza, sino las semillas vivas de nosotros, los pueblos originarios, que no queremos desaparecer y no queremos aparecer en ningún museo de aquí a 20 años y que la juventud diga, oiga yo en esa Amazonía vivían seres humanos diferentes, con coronas, con plumas, con su propia espiritualidad, y que simplemente lleguemos a hacer cuentos e historia. Si no que hay una realidad que necesita ser defendida, y sobre todo porque todo el mundo toma agua, y todos los científicos han dicho que cada 5 vasos de agua que se toma una persona en el día, de cualquier lugar del mundo, es gracias a la Amazonía.

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