Una nueva ley en Australia obligará a los sacerdotes a denunciar las revelaciones de pederastia que conozcan bajo sigilo El arzobispo de Melbourne, dispuesto a ir a la cárcel antes de romper el secreto de confesión

Confesionario
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La enmienda prevé penas de cárcel de hasta tres años si no se cumple la ley, marcando claramente que la divulgación de abusos durante la confesión religiosa no está exenta y debe ser denunciada a las autoridades

La activista contra los abusos a menores Chrissie Foster ha calificado la legislación como un avance y ha indicado que era un "día histórico"

"El sacerdocio católico dice que el secreto de confesión es sacrosanto. Sacrosanto significa que algo es demasiado importante o valioso para ser perturbado. Bueno, yo digo que los cuerpos y la vida de los niños son sacrosantos", ha añadido

Hoy se ha presentado en el Parlamento de Victoria (Australia) un proyecto de ley que obligará, entre otros, a los sacerdotes a denunciar el conocimiento de presuntos abusos sexuales a menores, incluidos los que se les revelen en confesión.

La máxima autoridad de la iglesia católica australiana, el arzobispo de Melbourne, Peter Comensoli, ha mostrado su oposición a esta nueva normativa y ha indicado que no piensa romper el secreto de la confesión en unas declaraciones a ABC News Australia.

El prelado ha afirmado que si alguien le revelara en confesión que ha llevado a cabo abusos sexuales con menores, lo que trataría de hacer es convencerle para que declarara sus crímenes a la policía, pero si no lo hiciera, “yo, personalmente, mantendría el secreto de confesión”.

"Juramento a Dios"

"Mi posición básica en esta: mantengo el principio de informar obligatoriamente... También mantengo el principio del secreto de confesión. No los veo excluyentes". Incluso, Comensoli haría frente a la cárcel con tal de no romper el juramento que debe a su oficio y a Dios.

"Médicos, maestros y policías estaban incluidos en esta norma, que ahora añade a los sacerdotes"

La respuesta se la ha dado la fiscal general del gobierno australiano, Jill Hennessy, que ha comentado a los periodistas que "En los tiempos que vivimos y sabiendo lo que sabemos, los derechos de los niños deben prevalecer sobre las opiniones religiosas de cualquiera”.

Con la legislación actual, maestros, policías, médicos, enfermeras y trabajadores sociales, entre otros, deben informar a las autoridades si tienen una creencia razonable, percibida durante el desempeño de su trabajo, de que un niño está sufriendo abusos

Las enmiendas introducidas hoy añadirían a los sacerdotes a la lista, marcando claramente que la divulgación de abusos durante la confesión religiosa no está exenta y debe ser denunciada a las autoridades. De no hacerlo, podrían enfrentarse a penas de cárcel de hasta tres años.

La activista contra los abusos a menores Chrissie Foster ha calificado la legislación como un avance y ha indicado que era un "día histórico". Foster, cuyas hijas Emma y Katie fueron violadas por el sacerdote de Melbourne Kevin O'Donnell mientras estaban en la escuela primaria, pidió felicitar a los políticos que han respaldado estas modificaciones legales.

"Muchos casos se evitarían"

Foster ha citado el ejemplo del sacerdote católico Michael McArdle. Éste declaró ante el juez que había reconocido en el confesionario, durante 25 años, que estaba abusando sexualmente de niños. "En lugar de abusar de niños durante 25 años, ahora sería denunciado en la primera confesión, y no se le permitirían 1.500 confesiones más después de eso".

"El sacerdocio católico dice que el secreto de confesión es sacrosanto. Sacrosanto significa que algo es demasiado importante o valioso para ser perturbado. Bueno, yo digo que los cuerpos y la vida de los niños son sacrosantos", ha añadido.

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