El clérigo, cesado como profesor en el Seminario de Cádiz y Ceuta, tras más de veinte años dando clases Comienza la 'venganza' del obispo Zornoza contra Rafael Vez

Zornoza, y Rafael Vez
Zornoza, y Rafael Vez Agencais

"Si alguno piensa que me voy a callar ante lo que está sucediendo en la Diócesis, quiero despejarle la duda: no me van a callar. Seguiré levantando la voz y denunciando aquello que considero alejado del Evangelio"

"Como era de esperar, el obispo te ha cesado como profesor del Seminario". Le pregunté si sabía los motivos. Y me contestó con claridad meridiana que era por pérdida de confianza

En estos días da comienzo el Curso Académico en el Seminario Diocesano de Cádiz y Ceuta, y después de muchos años, más de 20 años, dando clases de Liturgia Fundamental y Homilética, todos los miércoles, alguien ha decidido que CESA mi actividad como Profesor en el mismo, sin tener el mínimo gesto de educación de comunicármelo por escrito, o al menos decírmelo personalmente.

A finales de Agosto me llamaba el Rector del Seminario para tomar café conmigo. Lo curioso es que jamás habíamos tomado café juntos, y me resultó extraño. Al sentarse a la mesa despejó toda duda acerca de su encuentro. "Como era de esperar, el Obispo te ha CESADO como Profesor del Seminario". Le pregunté, si sabía: ¿cuáles eran los motivos que le habían llevado a tomar esa decisión? Y me contestó con claridad meridiana que era por PÉRDIDA DE CONFIANZA.

Rafael Vez
Rafael Vez

Le insistí, porque no me había quedado claro, si era por algún tema doctrinal, o académico, por faltar a clase, o por decir algo inconveniente a algún alumno, o por los 154 euros que nos pagaban mensualmente, o por el café que tenía que tomar en el bar de enfrente, porque nunca jamás me ofrecieron nada. Pero NO. Esos no han sido, ninguno de ellos, motivo para mi CESE.

El motivo era más simple, PÉRDIDA DE CONFIANZA del Obispo Diocesano hacia mi persona por todo lo que estaba escribiendo en mi Facebook.

Todavía tuve la osadía de preguntarle si le habían enviado para que me lo comunicara, y me dijo que no. Que él venía a título personal a comunicármelo, para que no me enterase por la calle, como un gesto de compañerismo. Le insistí en que si no había sido enviado, las palabras que ponía en boca del Obispo podían no ser ciertas. Pero no había ninguna duda. Me daba su palabra que eran verdad, que él no mentía.

Le pedí, ya que era el Rector del Seminario, que comunicase al Obispo o al Jefe de Estudios, que debían enviar el documento de CESE, no por respeto humano, ni siquiera por los años de profesor, sino porque lo normal es que si despides o cesas a alguien, al menos se lo comuniques por escrito, y que en él constara el motivo que estaba señalando: PÉRDIDA DE CONFIANZA. Sobre todo para quedarme tranquilo de que no había faltado a mis obligaciones Académicas.

Rafael Vez, canónigo
Rafael Vez, canónigo

Me contestó que daba su palabra que el documento se me enviaría, pero que no le dictara lo que debía poner. Le contesté que no lo pretendía, pues jamás le he dicho a ningún compañero lo que tiene que hacer, pero que si tanto insistía en el motivo de cese, lo único que pedía es que constara en el escrito.

A día de hoy sigo esperando el escrito, aún habiendo enviado varios email tanto al rector como al Jefe de Estudios. Incluso mensajes por el wasapp. Ninguno se ha dignado contestar. Quiero creer que por sus múltiples obligaciones, aunque después de la experiencia, cada vez estoy más convencido, que es un problema de educación y respeto.

Hace unos cinco años, por motivos de salud, dejé la enseñanza después de 23 años ininterrumpidos. Hoy, después de otros tantos, me "toca dejar" las clases de Liturgia y Homilética. Estoy convencido que todo tiene su tiempo y que ahora me toca disfrutar de lo mucho que aprendí de mis alumnos, y traté de enseñar, a pesar de mi torpeza.

A mi sustituto le deseo todo lo mejor. Estoy convencido de que lo hará mucho mejor que lo supe hacer yo.

Nota: HE APRENDIDO LA LECCIÓN. “Cuando te atacan es porque la verdad les escuece”. Si alguno piensa que me voy a callar ante lo que está sucediendo en la Diócesis, quiero despejarle la duda: NO ME VAN A CALLAR. Seguiré levantando la voz y denunciando aquello que considero alejado del Evangelio.

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