La última canción
¡Feliz jueves! Para tu tranquilidad (o para tu pena, en función del punto de vista) te diré que no voy a despedirme y es el último post por una temporada. A veces pasamos un muy buen rato escuchando una obra de esas impresionante e intensa y otras veces nos deleitamos con una miniatura. No por ello tiene menos mérito porque un compositor ha de ser capaz de exprimirse en lo grande y en lo pequeño. Quizá en lo pequeño la cosa sea más complicado. Nuestro maestro de hoy sale airoso.
Barrios nos deleitará hoy con su breve pieza titulada La última canción. Se conoce también como «Una limosna por el amor de Dios». Hay una leyenda que dice que fue compuesta tras un encuentro con un ciego que pedía limosna en la calle. Es una de sus obras más interpretada en la que el trémolo lo domina todo. Su aire melancólico es especial. Parece una construcción sencilla pero no es así: la armonía va cambiando siempre, alcanzando su clímax en la mitad y en el registro agudo de la guitarra. La armonía se va relajando poco a poco, con una tristeza que es a la vez infinita y esperanzadora.
La interpretación es de John Williams a la guitarra.