O Dios -el verdaderamente humano- o el dinero: Nissan y el bar de mi barrio Las lógicas postconfinamiento: La Nissan y el bar Gladys de mi barrio

¿Qué lógica se impondrá? Los poderosos obtienen riqueza de la pandemia, los sencillos mucha humanidad. Entre el sentir del hostelero del barrio de mi bar, del panadero del pueblo, del músico y maestro... y la lógica de Nissan ante este pandemia. Sigue la alternativa dura no se puede servir a Dios - la humanidad- y al dinero... y aquí no nos caemos del burro.

Día 75… Desayuno agridulce: El bar de mi barrio y Nissan

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75…desayuno con Manu de Gladys y con el dolor de hoy en la industria española, Nissan.

Me levanto con el buen gusto del encuentro de ayer en el restaurante-cafetería Gladys. Me llamó Monty y me dijo que sería bueno acompañar a Manu y su equipo en esta vuelta a la normalidad del trabajo y la restauración en el ámbito de la hostelería, tras los meses de cierre. Se trataba de una liturgia verdadera, señalar el comienzo de una vuelta que quería ser nueva y creativa, pero sin olvidar lo ocurrido. Tener presente a los que han caído en este sector laboral y que tienen graves dificultades para volver, a los que no volverán al trabajo en estos días, animarse a los que vuelven, para ser creativos e incorporar normas y nuevos modos de hacer. Animarse y sentirse colectivo servidor en medio de la sociedad.

El equipo se puso delante de la portada, Manu expresó unas palabras de compasión, alivio, consuelo y ánimo. Aplaudimos con fuerza. Se alegraron todos los viandantes. Entramos y allí nos encontramos en un momento Manu, algunos camareros, el panadero Manuel -Villar del Rey-, el músico MOnty y este cura del barrio, que también fue bendecido, como todos, en este acto. Tomábamos cosas sencillas, un café, una caña, un acuarius y el jefe un vaso de agua fresquita. La conversación sencilla y profunda. El panadero hijo de madre muy creyente, él ateo, afirmaba con rotundidad que creía en la humanidad y que esto había que sacarlo adelante entre todos. El hostelero que tenía ilusión con la vuelta y que las personas que iban pasando en la mañana se alegraban como si la vida volviera a esa esquina y le felicitaban, sentía la gente que estaba sufriendo mucho y los que él mismo ahora no puede contratar, y hablaba de su fe vivida en libertad. El músico cree que el momento es para una novedad de lo humano, él no lo ha pasado bien en el confinamiento, ha sido muy creativo pero la quietud obligada le juega malas pasadas y tiene que cuidarse mucho más en salud, pero quiere seguir haciendo cosas por los demás, con un arte y una música que resucita y reanima, para él la resurrección y el Espíritu está en la calle. Y yo contemplando la escena, la liturgia y la celebración, sintiéndome testigo especial de la gracia de Dios que se derrama en el panadero, que le gusta leer cosas profundas del evangelio y de Dios aunque él no cree, de Manu que por la tarde estaba en la eucaristía que celebrábamos por Juanjo, un cliente que todos los días venía a por el periódico del día anterior, para leerlo tranquilamente en su casa cuando ya estaba con la enfermedad avanzada, y de Pedro Monty hermano que me impulsa y motiva para hacer mil cosas y después me riñe porque me dice que tengo que parar, que me pasa lo mismo que a él. Pero yo ya estoy andando todos los días, como él, para estar mejor y servir más.
Pero en medio de esta reflexión recibo las noticias del cierre de la Nissan en España y me empiezan a temblar las carnes… tenemos que decrecer para crecer y esta teología nos cuesta mucho, incluso a la propia iglesia, no hemos entendido bien el camino de lo divino que es lo humano del panadero, esto hay que levantarlo entre todos y para ganar todos todos hemos de saber perder. La Nissan no quiere perder, quiere ganar más… lo humano queda a un lado, pero qué pena si la Nissan nos representa a todos nosotros en nuestro modo de pensar y de actuar, de juzgar. Me quedo con la sencillez de la hostelería  y el acto de ayer, recuerdo lugares sencillos donde suelo tomar algo: Bar Feria, Cafetería de la estación, Tres banderas, la cafetería de la facultad de educación…y desde ellos a todos los que son humanos en ese mundo de la hostelería. Y reconozco el servicio que prestan y los buenos amigos que tengo en ese mundo.

Me quedo con un interrogante muy fuerte: ¿Qué lógica se impondrá en el mundo?,¿La de Manu el hostelero, Manuel el panadero, Monty el músico… o la de Nissan?, ¿A quién quiero entregar mi corazón y mi vida... a Dios – al espíritu de lo humano y lo vivo- o al mercado del dinero? ¿Nos habrá hecho más humanos el confinamiento? A Nissan y a los mayores poderes económicos del mundo por lo que se ve no. Han crecido, saben sacarle al mal mucha riqueza pero muy poco bien. Vaya por Dios¡

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