Señora Ministra de la Igualdad:

El problema no está en admitir que la mujer tiene derecho a hacer lo que quiera con su cuerpo sino en la respuesta a estas y otras preguntas parecidas: ¿Desde que momento el feto ha de ser considerado un ser humano o persona? ¿Desde el momento de su concepción? ¿Desde el momento en que es un ser animado –de alma? Hasta Santo Tomás y otros moralistas se las hacían. Creyentes y no creyentes, han de tener en consideración la respuesta del otro. En muchas conversaciones he oído tratarla de frívola cuando se refiere a estos asuntos. “Habla del aborto como si estuviera hablando de los trapitos que ha de ponerse para salir a dar una rueda de prensa”.
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