Antes de las vacaciones está la operación bikini: perder kilos para lucir silueta; durante las vacaciones incitan a visitar los lugares de buenas tatas, a sentarse en tales y tales restaurantes y dejarse llevar del gusto; a vuelta de las vacaciones empujan a una dieta compensada y moderada para poder rendir en trabajo, hasta las vísperas de la Navidad en que pondrán todos los medios para que las masas pierdan miedo a ganar unos kilitos de más con turrones y toda clase de dulcería. Luego se perderán en unos días de machaque en gimnasio. Quieren convertir en nuestra principal preocupación la dieta. Pero ninguno de estos maestros en belleza, bienestar y elegancia habla de la voluntad, de imponerse un reglamento, del dominio de sí mismo