La ignorancia evita la depresion

Recuerdo cuando mis amigos franceses me ecían: “España va muy bien, hasta tiene dinero para cambia las placas de las calles de Perpiñan y para pagar cursos de catalán a los franceses”. Yo no sé las palabras de mis amigos eran o no verdaderas. En todo caso, la magnanimidad de algunos políticos del Tripartito daba la imagen de riqueza y de nadar en la abundancia. Les conté a mis amigos lo de los viajes, lo de las embajadas, lo de los regalos a los indios, lo de los informes encargados por la Generalitat y, entonces, su asombro no tuvo límites. Lo que salva a muchos políticos de caer en la depresión por el ridículo que hacen es que su ignorancia les lleva a ver elogios en el asombro causado por su imagen patética.
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