(Pedro Tarquis).-Su talento les ha llevado a lo más alto de la competición: disputar un mundial. Viven el sueño que muchos quisieran cumplir y lo agradecen a Dios. Los brasileños Kaká y Lucio, el centrocampista paraguayo Jonathan Santana, o Vincent Enyeama, el portero nigeriano que amargó el debut de Messi, hablan de su fe sin tapujos. Aunque la FIFA no les deje manifestarlo en el terreno de juego, su testimonio sale a la luz.
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