"El 'pastor' de mi Archidiócesis, la de Asturias, es, además, hermano menor de los de San Francisco" ¿Indecente, pasar de hermano a señor?

Sanz
Sanz

Víctor Herrero: “Un fraile capuchino indecente es aquél que está llamado a ser hermano y se convierte en señor. Una indecencia, pues lo nuestro es ser hermanos y no señores”

"E inmediatamente pensé en los hermanos franciscanos (1º,2º,3º) que pasan a ser obispos, a señores obispos"

"Es de escándalo que un Papa denuncie el llamado “carrerismo” y ese mismo Papa nombre arzobispo a su secretario particular, cuando sabe que en cuestión de días va a renunciar al Papado"

"Resulta que el 'pastor' de mi Archidiócesis, la de Asturias, es, además, hermano menor de los de San Francisco, il poverello"

Víctor Herrero es un hermano capuchino que me sorprendió y provocó mi admiración la primera vez que lo escuche, y surgió en mi inmediatamente la sospecha, pues convencido sigo estando de que las personas muy brillantes son, además, muy sospechosas, peligrosas. ¿Sospecha y peligro de qué y por qué? me preguntarán lectores y lectoras, y responderé siempre lo mismo: Yo qué sé; es una corazonada infalible como todas las corazonadas.   

Todo fue con ocasión de una Conferencia, “El cántico de las criaturas”, hace años, en la XL edición de las denominadas “Conferencias de Salamanca”, en el Convento salmantino y dominicano de San Esteban. Como no soy envidioso y felicito a quien me causa admiración –reconozco que eso es muy raro en el mundo eclesiástico, frecuente en mí, por el contrario, acaso por no ser eclesiástico en sentido estricto- “quedamos” para hablar de Poesía y de Teología, y así hicimos, comiendo fabada y arroz con leche, evitando gula y otros pecados de cabeza, en el restaurante Narciandi, en el alto de La Madera, en Gijón. 

Te regalamos ‘Informe RD – Claves del Sínodo de la Sinodalidad’

Víctor Herrero

Hace días, sabedor de la muerte del francés Christian Bobin, joya de la poesía, me acordé de Víctor, pensándole en alguna celda franciscana en diálogo con San Francisco, il poverello,  o estudiando hebreo en algún centro bíblico de Jerusalén. De repente y como por causa de ángeles buenos, vi a Víctor, en Youtube, pronunciando una conferencia “Acerca de la Verdad”, a los llamados “propagandistas” de Valladolid, en octubre de 2021, dentro de la tradicional “matraca” esa, la de los Propagandistas, con lo de las  llamadas “Jornadas de Católicos y Vida Pública”. 

Y ahora, una de Geografía: Tal capital castellana, Valladolid, al principio me pareció muy, muy pueblo, casi como Ávila o Soria, la de los torreznos, o Ágreda, la de la monja de La Inmaculada. Ahora, sabiendo que allí, en Valladolid, en tiempos de Austrias residió la Corona y hasta Cervantes, y que tienen lugar allí mismo aquellas Jornadas propagandísticas, me parece un poco menos pueblerina. 

Parece ser que entre el público que escuchó a Víctor Herrero, estaba don Luis, Excelentísimo y Reverendísimo arzobispo de Valladolid -las eminencias se reservan para los cardenales en la Santa Iglesia-, empeñado en hacer “Santa” a la “bruja” enemiga de La Beltraneja, heredera ésta legítima de la Corona de Castilla, casada la otra con ese demonio que, según Maquiavelo, Saavedra Fajardo y el jesuita Gracián, fue el aragonés Fernando el Católico. Por cierto que Saavedra Fajardo, en su gran obra, titulada Empresas Políticas, a los lemas también llama “motes”. Prometo: de ahora en adelante a los “lemas” episcopales, denominaré “motes”. 

Argüello

La conferencia iba transcurriendo con normalidad, si cabe normalidad ante tanto derroche de sabiduría por parte del conferenciante sobre lo hebreo, lo griego y el latín; lenguas, según él, no muertas, sino vivísimas. La faena, cual manoletina taurina y muy arriesgada, surgió al explicar el fraile capuchino el concepto de DECENCIA en Roma y según el poeta Horacio, el de las Odas: 

“DECENCIA en latín significa que la vocación se convierte en cumplimiento; que aquello que estoy llamado a ser, lo sea; que aquello que puedo ser, lo soy. Eso es la decencia; por eso un INDECENTE es el que malversó su vocación”. 

Después se refirió a la indecencia religiosa y dijo: 

“Un fraile capuchino indecente es aquél que está llamado a ser hermano y se convierte en señor. Una indecencia, pues lo nuestro es ser hermanos y no señores”. 

Papay Sanz

Es preciso saber que hijos de San Francisco de Asís son la triple familia de: 1º Franciscanos o hermanos menores (OFM). 2º Menores conventuales (OFMconv). Y 3º Menores capuchinos (OFMcap). E inmediatamente pensé en los hermanos franciscanos (1º,2º,3º) que pasan a ser obispos, a señores obispos

Y me pregunté ¿Hay indecencia en ello? ¿Serán indecentes los que pasan de lo uno a lo otro?

Parece que según Víctor Herrero, en primera lectura, parecen indecentes, pero según el Vaticano, que es el que nombra a los obispos, son decentes, y ello por los numerosos hermanos franciscanos y capuchinos que son obispos, y hasta un puñado de cardenales. Es comprensible y de aplaudir que el hermano menor capuchino, Cantalamessa, cardenal y el de los Sermones de la Casa Pontificia, admitiera colocar el solideo de cardenal en su cabeza, pero se negara a que le colocasen la mitra cabezona, que es el símbolo del señorío y de la autoridad episcopal. 

Y es que una cosa es lo que diga el Concilio Vaticano II sobre la llamada “Teología del Episcopado”, sobre su sacramentalidad, Lumen Gentium y Christus Dominus,  y otra, a veces muy distinta, sobre lo que con los obispos hacen los papas. Es de escándalo que un Papa denuncie el llamado “carrerismo” y ese mismo Papa nombre arzobispo a su secretario particular, cuando sabe que en cuestión de días va a renunciar al Papado. O que se siga aceptando por el Romano Pontífice que un Rey mande a Roma ternas para que el Papa escoja el arzobispo y sin rechistar (caso reciente en España). 

El problema es que, para muchos y aún, los pecados de los papas son como pellizco o escalofríos de monja, de monja de las de antes. 

Catedral de Oviedo
Catedral de Oviedo

Y aquí me surge un grave problema y/o dilema: Resulta que el “pastor” de mi Archidiócesis, la de Asturias, es, además, hermano menor de los de San Francisco, il poverello; es curiosamente de la Ordo Fratum Minorum (OFM). Hermano y Arzobispo, nombrado por el Papa con el patrocinio de Rouco. 

La cosa se me complica, pues hace escasos días, con ocasión de una Misa en Covadonga y Homilía sobre muchos, incluidos los  “ecolojetas”, se organizó una polémica político-religiosa recordando a Abascal, a Don Pelayo, el godo, y a los mahometanos de la Media Luna. 

Llamé a Víctor Herrero de Miguel para consultarle lo de la indecencia, y todavía espero respuesta. 

Aunque a mí lo de “pastor” nada me gusta, y menos lo de ser oveja, como ya expliqué en otro artículo, no me atrevo a pronunciar la palabra “indecencia”

Con toda modestia, para salir de la terrible duda, a mis lectores y lectoras también pregunto sobre su opinión sobre la DECENCIA e INDECENCIA en el paso de hermano a señor, señor obispo, con el disfraz unas veces de hermano y otra de señor, de señor obispo. 

Mientras tanto, lo de Víctor y lo de los lectores y lectoras, repito lo del poeta: CALLO Y ESPERO.  

Palacio episcopal de Oviedo
Palacio episcopal de Oviedo

Volver arriba