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Simone Weil (SW) nace en 1.909 en París y muere prematuramente a los 34 años. Fue una pensadora, filosofa y profesora muy significativa, una persona comprometida y entregada. En SW, pensamiento y experiencia-acción son inseparables. Para ella, su vida y obra o pensamiento fueron un don o regalo inmerecido que, advertía, se podía frustrar con una existencia mediocre. SW pensaba y creía que la creación o el mundo es un don gratuito que se nos da y que nos vivifica, que satisface nuestras necesidades vitales y alimenta nuestras posibilidades.
La existencia y pensamiento de SW gira en torno al amor y com-pasión, a la solidaridad y compromiso radical (profundo) con el dolor y sufrimiento de la humanidad, con los más pobres y oprimidos. Por ejemplo, con los obrero/as explotados por el capitalismo industrial. Como se observa, de forma alternativa al relativismo y a la superficialidad que rige en buena medida hoy día, ella fue una buscadora incansable de la verdad, de la belleza y del bien que la entendía como un compromiso solidario por la justicia con los oprimidos. De forma similar a la teoría crítica, por ejemplo a Adorno, SW alienta una estética desde las víctimas de la historia que, más allá de las meras apariencias o formas superficiales, penetra en lo más hermoso y belleza profunda. Esto es, en la compasión, solidaridad y compromiso liberador con los explotados y pobres de la tierra.
Para SW, el pensamiento, la filosofía y el conocimiento (epistemología) se realizan: desde la experiencia, corporalidad, trabajo (manual) y servicio-acción o compromiso en el mundo, practicando el amor y el bien; desde el sufrimiento y la injusticia que padecen los más oprimidos y marginados. Este pensamiento o enfoque del conocimiento, sintoniza con lo mejor de la filosofía y de las ciencias sociales contemporáneas en este campo epistemológico. De ahí que en su existencia, SW realizara experiencias de enseñanza o formación en universidades populares y en ateneos con los obreros, experiencias de vida y trabajo en las fábricas. Para compartir la mísera vida y condiciones de los obreros, de los pobres, en una solidaridad radical (profunda).
Es la ciencia desde los crucificados de la historia- parafraseando a E. Stein-, que busca el bien, la justicia, no el poder y la fuerza, más actual que nunca. Su filosofía, pensamiento y la ciencia que proponía tiene, pues, un claro carácter ético-político que, mas allá de conocer y comprender la realidad, busca transformarla desde la verdad, la belleza y el bien o la justicia. Pretende una promoción liberadora de la injusticia con los explotados y excluidos.
De esta forma, para realizar adecuadamente esta ciencia y conocimiento, frente a todo idealismo e individualismo, tiene que desaparecer mi yo y dejar manifestarse a las cosas, a la realidad y su sentido, significado o trascendencia más profunda. En línea similar a como propuso también otra gran pensadora de nuestro tiempo, María Zambrano.
Este conocimiento o compresión de la realidad, se hace desde los polos o dialéctica de la fuerza y, su consecuencia, la miseria o sufrimiento. Una fuerza o dominación que, al ejercerse, transporta a esta realidad y a las personas a una realidad violenta y sin humanidad o vida, la cosifica. Y es que SW tiene una perspectiva humanizadora, ética-crítica de la realidad y de las ciencias humanas o sociales, muy significativa en la historia, teoría o metodología del pensamiento y ciencia social. Con un sensibilidad por el sufrimiento, que visibiliza la opresión e injusticia, fruto de la dominación y tiranía ejercidas por colectivos o estratos sociales. Es la conocida como estratificación social, con sus estructuras-sistémicas que oprimen y empobrecen a otros grupos o capas de la población, que son explotadas y marginadas.
SW nos propone una antropología dialéctica e integral, en donde la persona es, por una parte, abierta, solidaria y encarnada en el sufrimiento de los otros, de los más oprimidos, oponiéndose así al individualismo o liberalismo burgués-capitalista; y por otra, el ser humano es autónomo o independiente-crítico, en el sentido de que no deja que cualquier colectividad o sistema la quiera manipular u oprimir, frente a un colectivismo estatalista.
En el fondo de esta visión de la persona que no muestra SW, se encuentra lo más valioso de la antropología o ciencia social actual. Las cuales nos enseñan como la persona está en relación con los otros y dinamiza o transforma la comunidad y sociedad, lo contrario de lo que nos impone el neoliberalismo y el colectivismo. Y que la sociedad, con sus estructuras y sistemas, condiciona e influye en la persona, como tampoco acepta este individualismo neo-liberal. Es una inter-relación constante, permanente y transformadora entre persona y sociedad.
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Su análisis y propuesta o pensamiento más social, uno de los más importante de nuestra época tal como ha observado A. Camus, se basa en identificar la especialización, la separación o primado de lo técnico-instrumental o deshumanización frente al trabajo manual o humano, como raíz de la opresión social. Un diagnostico de lo peor de la modernidad, en el que coincide, desde diferentes posiciones, con Weber, Ortega o la Escuela de Frankfurt.. En este sentido, SW propone este trabajo manual o humano, a las personas, como centro de la realidad y vida social. Una alternativa de sociedad basada en la libertad e igualdad o justicia para todos, desde la amistad. En línea parecida a lo que propuso I. Ellacuría, frente a la civilización del capital y de la riqueza, la acumulación posesiva con derroche y sin freno, la civilización del trabajo y la pobreza, la humanización, austeridad o el compartir solidario.
SW pretende echar raíces sobre la realidad y sociedad. Ya que las personas y, en especial, los obreros, los oprimidos y excluidos se encuentran en una situación de desarraigo vital y social, les han sido arrancados o expropiados el fruto de su trabajo (bienes y recursos), su dignidad y vida. Un enraízamiento e implantación o religación con la realidad, como también nos enseñó a su modo X. Zubiri, que permita desarrollar al ser humano en todas sus posibilidades y capacidades, que posibilite soportar y resistir la expropiación o alienación a la que se ve sometido, por parte de las fuerzas o poderes.
Como se observa, con sus aciertos o luces y posibles límites, en la filosofía o pensamiento social y ético de SW, en su obra y vida, late el corazón de la mística y espiritualidad de la pobreza solidaria en la justicia liberadora con los pobres de la tierra; frente a los ídolos del poder y de la riqueza, del mercado y capital convertidos en falsos dioses. Este testimonio espiritual de SW bebe del pozo de la fe cristiana, de Jesús Pobre y Crucificado en solidaridad liberadora con los esclavos u oprimidos de la tierra. Y se inserta en toda la historia de la santidad, del amor de una iglesia pobre en justicia con los pobres que da vida, vida digna, plena, eterna...como asimismo está enseñando y testimoniando el Papa Francisco.
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