Amén
¡Feliz viernes! Para terminar esa semana laboral primera de julio vamos a poner en nuestros labios esta doxología: amén. Y no vamos a hacerlo con palabras sino con música, con música coral que suena sencilla pero llana de emoción. El compositor es uno de los nombres de la segunda mitad del siglo XX, quizá conocido por una sola obra, una sinfonía. Pero hay vida más allá de esta obra, y la hay llena de luz, como es el caso de hoy. ¿Te apetece refrescarte con bella música? ¡Pues adelante!
Te presento, de Górecki, su Amén, op. 35, compuesto para coro en 1975. El texto solo consiste en esa palabra y es una obra de concepción más abstracta que otras para conjunto coral del polaco. La primera parte es modal, con las armonías expandiéndose verticalmente de forma simétrica, alrededor de un intervalo. Tras un clímax, el movimiento se convierte en paralelo con las voces graves doblando las agudas. Un glorioso pasaje en La Mayor parece poner fin a la obra, pero no es así ya que el maestro de nuevo se dirige al material con que dio inicio a la composición, terminando en una tríada menor. Una obra en la que Górecki, una vez más, afirma su fe y casi nos la hace vivir más intensamente.
La interpretación es del Estudio Coral de Buenos Aires dirigido por Carlos López Puccio.