Bach en el Domingo 23 del Tiempo Ordinario

Aeterna Christi Munera: Pepe Gallardo
09 sep 2012 - 07:46

Bach compuso cantatas de todos los tipos, con todo tipo de instrumentos, con todo tipo de "humores": alegres, meditativas, serias, fúnebres, etc. Hoy te traigo una de esas en las que quizá la protagonista es la voz, y espero que esta afirmación no parezca baladí puesto que en todas las cantatas interviene la voz. ¡Verás cómo la voz en este caso te gusta!

Veamos qué nos tiene reservado hoy Johann Sebastian Bach (1685-1750). Bach se casó dos veces y tuvo una gran cantidad de hijos. Se desposó por primera vez con su prima Maria Barbara Bach, con la que tuvo siete hijos y le sobrevivieron cuatro: Catharina Dorothea, Wilhelm Friedemann, Carl Philipp Emanuel y Johann Gottfried Bernhard. Posteriormente se casó con Anna Magdalena Wickle, con la que tuvo trece hijos de los cuales pasaron a la edad adulta seis: Gottfried Heinrich, Elisabeth Juliana, Friederica, Johann Christoph Friedrich, Johann Christian, Johanna Carolina y Regina Susanna. ¡Una vida prolífica en obras de todos los tipos!

Vamos a la cantata de hoy. Es la titulada Geist und Seele wird verwirret, BWV 35, que puede traducirse como "Mi espíritu y mi alma se confunden". Fue estrenada en Leipzig el 8 de septiembre de 1726 y tiene libreto de Georg Christian Lehms. Está basada en varias lecturas bíblicas, entre ellas en el evangelio de Marcos de hoy, capítulo 7, versículos 31-37 sobre la curación del sordo.

La música de la cantata en este caso se adapta muy bien al texto, que sigue fielmente el contenido evangélico, destacando los milagros de Dios, que hace abrir oídos y soltar lenguas. Bach no usa coro para esta obra y el canto lo confía únicamente a la voz de contralto (por eso te dije que en la cantata de hoy la protagonista especial era la voz); sin duda, ese año Bach debía tener a su disposición en Leipzig una extraordinaria voz de alto como para confiarle una cantata entera. En ausencia del coro, es la orquesta la que toma mucho mayor protagonismo, incluso con la presencia de un órgano obligado. Aunque a nuestra mente del siglo XXI cueste creerlo, en esta cantata Bach da un "sí" a la vida, pero también un sonoro "sí" a la muerte al final de la vida.

La instrumentación de la obra es: alto, tres oboes, oboe da caccia (tenor), órgano obbligato, dos violines, viola, y bajo continuo. La partitura de la misma la tienes aquí, y el texto en español puedes consultarlo haciendo clic aquí.

Hoy te traigo esta cantata en una fabulosa versión a cargo de Andreas Scholl (alto), Marcel Ponseele, (oboe), Markus Märkl (órgano), Frédérick Haas (clave), el Collegium Vocale de Gante dirigidos por Philippe Herreweghe.

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