Bach en el Domingo 30 del Tiempo Ordinario
Hoy sí he logrado encontrar una cantata que se ajuste a alguna de las lecturas de hoy; seguro que otros domingos las había pero mi torpeza me impedía localizarlas. Como siempre, hoy Bach nos regala una gema introspectiva y meditativa, muy sugerente, propia de este tiempo otoñal, aunque Bach la compusiese, obviamente, teniendo en mente la liturgia.
Que Johann Sebastian Bach (1685-1750) fuese un prolífico compositor de música religiosa tiene su explicación. Martín Lutero era un gran admirador de la música y, por tanto, con su reforma, dio un papel preponderante a esta disciplina. Lutero admiraba a maestros como Josquin Desprez o Ludwig Senfl. El mismo reformador compuso gran cantidad de himnos que el propio Bach incluyó en muchas cantatas. Wagner, por ejemplo, al comienzo de "Los maestros cantores de Núremberg" también incluye uno. Lutero los tituló como "corales" y tenía una función litúrgica pero también didáctica. Pretendía que el público, a través del canto, accediese a una catequesis, que su conocimiento de Dios fuese más directo, y que cantase unido para alabar, también unido, al Creador.
Eso mismo, de forma más intelectualizada y profesional, pretendió Bach. Al incluir corales conocidos de Lutero en sus obras, Bach acerca al público sus cantatas, las hace comprensibles y accesibles, las integra (de hecho eran parte de ella) en la liturgia. Hoy te traigo la cantata titulada Du wahrer Gott und Davids Sohn, BWV 23, esto es, "Tú, verdadero Dios e Hijo de David". Probablemente fue compuesta en Köthen, aunque fue definitivamente estrenada en Leipzig el 7 de febrero de 1723. El tema principal es como el del evangelio de hoy: la curación de un ciego por parte de Jesús y el reconocimiento de este como verdadero Hijo de Dios.
Parece ser que los primeros tres movimientos, los que se refieren a la curación del ciego, fueron compuestos en Köthen pero los siguientes fueron compuestos posteriormente con temas que anuncian la pasión; esta cantata se estrenó en Cuaresma. Bach reforzó las partes corales del coral conclusivo introduciendo cornetos y trombones. El maestro consiguió una obra de gran intensidad, con los instrumentos y las voces puestas al servicio de un texto que medita los milagros de Cristo y su pasión y muerte.
La instrumentación de la cantata es: soprano, alto tenor, coro, corneto, trombón, tres oboes, dos violines, viola y bajo continuo.
Aquí tienes la partitura de la cantata, por si quieres seguirla. La traducción al español de su texto la puedes seguir aquí.
La interpretación es de Dorothee Mields (soprano), Matthew White (alto) y Jan Kobow (tenor) junto con el Collegium Vocale Gent dirigidos por Philippe Herreweghe.