Última hora
Que acabe ya la guerra

Bach, preludio coral BWV 683

Aeterna Christi Munera: Pepe Gallardo
25 nov 2018 - 07:12

¡Feliz domingo! No sé qué te parecerá el viaje que estamos haciendo domingo a domingo por las obras de Bach pero a mí me parece apasionante. Primero lo es porque es fascinante ir conociendo todas las obras del maestro. Segundo, porque tenemos oportunidad de conocer obras que no son tan conocidas pero que igualmente es necesario que la conozcamos para tener una visión completa de la obra del maestro. La de hoy no es de las más populares pero sí conserva toda la belleza.

Primero, algo más sobre Johann Sebastian Bach (1685-1750), compositor alemán nacido en Eisenach. En 1685, además de Bach también nació George Frideric Handel, por lo que se la coincidencia del nacimiento de estos dos grandísimos maestros. Otro no menos grande, Domenico Scarlatti, también nació ese año en Nápoles. El compositor español Juan Hidalgo moría ese año y el pinto Claudio Coello terminaba su «Carlos II adorando la Sagrada Forma». Precisamente en 1685 en gran François Couperin accede al puesto de organista de Saint-Gervais de París, con solo diecisiete años. Siguiendo con la música, Giovanni Legrenzi accede al puesto de maestro de capilla de la Basílica de San Marcos en Venecia. Otro compositor no tan conocido, Ludovico Giustini nació ese año. A Giustini se le debe el honor de haber compuesto la primera pieza para piano. Por tanto, como podemos ver ese año de nacimiento de Bach dio mucho de sí y, valga la redundancia, dio a luz a maestros que compondrían grandes cosas para la posteridad.

Hoy Bach nos trae el preludio coral «Vater unser im Himmelreich», BWV 683. Tras el grandioso preludio coral del domingo pasado, esta obra de hoy usa la misma melodía coral pero sin tanta complejidad, ya que está compuesta para órgano sin pedales. En el registro agudo podemos escuchar dicha melodía con motivos descendentes. Parece ser que es una obra que data de una fecha temprana dentro de la producción del maestro y que quizá el compositor la rescató cuando preparó la colección en 1739. A pesar de su simplicidad (aparente) hallamos en la composición toda la profundidad que Bach suele tenernos acostumbrados, de forma que es una composición cautivadora.

La partitura de la misma puedes conseguirla aquí.

La interpretación es de Ton Koopman al órgano.

También te puede interesar

Lo último

stats