Bendice, alma mía, al Señor
¡Feliz viernes! Para ir cerrando esta semana laboral que ha supuesto el cambio desde febrero a marzo vamos a disfrutar de una bella composición que salió de la mano de un maestro que aparece por primera vez por aquí. La cuestión está en que el maestro no es un desconocido total por lo que no me explico cómo se me ha podido pasar. Sea como fuere, aquí está para deleitarnos con una belleza, no su obra más conocida pero que merece la pena ser escuchada con atención.
Su opus 37 es la Liturgia de San Juan Crisóstomo, una composición imprescindible en casi todo compositor ruso. Te ofrezco hoy su segunda pieza titulada Bendice, alma mía, al Señor. Está escrita en un estilo sencillo, director y limpio que mira directamente a la obra del mismo título de Tchaikovsky. Es una obra favorita de los coros que la interpretan con regularidad. Tiene toda esa emoción de las obras litúrgicas rusas, siempre tan directas al corazón y tan profundas. Las voces cantan siempre en paralelo, casi sin lugar al contrapunto, pero no por ello deja de emocionarnos. Una prueba de que en la sencillez está la belleza.
La partitura de la obra puedes conseguirla aquí.
La interpretación es del Coro Masculino de San Petersburgo.