Jesús sufriendo la Pasión

Aeterna Christi Munera: Pepe Gallardo
30 mar 2018 - 10:46

¡Feliz Viernes Santo! Ayer fue el día del Amor y hoy el de la Redención. Jesús, con su Muerte, nos redime y nos enseña que dicha muerte solo es un paso ya que no triunfará sobre la Vida. Sufrió la pasión por nosotros. Ese Dios que parecía que iba a venir con su ejército murió por nosotros. Para el día de hoy abunda la música pero quiero recurrir a una, sobria y austera como corresponde, de un compositor español que fue muy importante en su tiempo. Disfrútala y espero que te sirva para meditar los misterios de hoy.

Nos visita una vez más Francisco de Peñalosa (c. 1470-1528), compositor español nacido en Talavera de la Reina. En un principio podría parecerte que estamos ante un compositor menor pero para nada. Era de los más importantes de su generación y fue uno de los encargados de traer a España el estilo franco-flamenco que tanto aportó a la música polifónica. Trabajó para la corte de Aragón pero también consiguió el importante puesto de maestro de capilla de la catedral de Sevilla. Igualmente estuvo empleado en Roma y era uno de los músicos más deseado de la corte papal. Su música bebe mucho de las fuentes de Josquin pero también observamos cómo Peñalosa cuida el texto y sus posibilidades dramáticas. Peñalosa fue quien casi inauguró pero a la vez abonó el terrero en el que florecería Victoria un siglo más tarde. Entre su producción predomina la música religiosa pero también tiene bellas perlas de música secular, como la contenida en el Cancionero de Palacio.

Disfrutemos hoy de su severo motete In passione positus Iesus. Está compuesto a cuatro voces y vemos cómo Josquin está aquí presente en esta composición. En el texto se mezcla la narración de la escena del huerto de los olivos con las palabras de Jesús en la cruz. En realidad Peñalosa casi se limita a una narración-declamación del texto de una forma bastante sucinta. Las voces se van alternando y su tono es siempre austero y en este caso con preponderancia de los sonidos graves. Solo en las palabras finales, «Consumatum est», se unen las cuatros para desgranar una bella sucesión final de acordes a modo de oración. Una obra para las que sobras las palabras y que es una joya, a pesar de su brevedad.

La interpretación es del Ensemble Gilles Binchois dirigido por Dominique Vellard.

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