Lamentación por Constantinopla

Aeterna Christi Munera: Pepe Gallardo
06 jul 2017 - 07:11

¡Feliz jueves! Para la música que he elegido hoy vamos a remontarnos a épocas realmente antiguas, a esa en la que se dio origen a muchas formas musicales que aún hoy perduran y lo harán por mucho siglos. Su compositor se vio muy afligido por un hecho histórico y quiso dejarlo para la posteridad en forma de pentagramas ya que eso era lo que él sabía hacer: componer. Por tanto, vamos a acercarnos a ese acontecimiento con una composición que también forma parte de la historia.

El compositor de hoy es Guillaume Dufay (c. 1400-1474), maestro franco-flamenco nacido en Bersel. Comenzó su meteórica vida musical como niño de coro de la Catedral de Cambrai. Durante su vida tuvo oportunidad de colaborara con Donatello y Brunelleschi, convirtiéndose así en el primer compositor del Renacimiento. Tras algún que otro puesto en Francia pasó a estar al servicio de Malatesta en Pésaro/Rímini. Todo ello se sabe gracia a que sus motetes estaban compuestos para diversas ocasiones, que él cita en el texto. Luego estuvo en Bolonia para pasar finalmente a la capilla papal. Los tumultuosos tiempos que corrían en Roma le obligaron a trasladarse a Saboya. Finalmente terminó sus días en Cambrai. Compuso una gran cantidad de piezas, sobre todo motetes, que incluso dejó compuestos para sus propios funerales. La reputación de Dufay está fuera de toda duda. Era y está considerado como uno de los mejores maestros de finales de la Edad Media y comienzos del Renacimiento, que influyó en otros maestros de su época y de generaciones posteriores.

El maestro Dufay nos trae hoy su motete O tres piteul, a 4 voces. Es también conocido como "Lamentatio Sanctae Matris Ecclesiae Constantinopolitanae". Es una lamentación compuesta por la caída de Constantinopla en 1453 a manos de los turcos. Parece que el maestro compuso más con este tema pero este es el único que se conserva. Está escrito en forma de chanson con una mezcla de diversas técnicas de composición. El tenor canta una melodía que aparece una vez en cada mitad de la pieza, que empieza con una paráfrasis del tenor. Parece que Dufay elige así que la obra parezca un motete isorrítmico, pomposo y doliente. En realidad, es una chanson compuesta sobre las ruinas de la isorritmia. Todo el motete nos muestra un ambiente de tragedia ya que eso fue lo que pasó con Constantinopla. Sin duda, los contemporáneos que lo oyeron debieron de quedar sobrecogidos por la cuestión y, cómo no, la música.

La partitura de la pieza puedes descargarla aquí.

La interpretación es de la Cappella Romana dirigida por Alexander Lingas.

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