Lamento de la Madre de Dios



Hoy sábado quiero traerte un canto a la Virgen. En este caso, será una obra triste pero bellísima. Su luminosa serenidad seguro que te llena de espíritu. Creo que el maestro debuta por aquí. Si te soy sincero, ya voy perdiendo la cuenta de los que están y no están... Pero, al fin y al cabo, todo eso es lo de menos. Lo importante es la música.

Te presento a John Tavener (1944), maestro inglés nacido en Londres. Se formó en la Royal Academy of Music. Su música ha recibido influencias de Igor Stravinsky, aunque desde casi el principio se ha granjegado una voz propia. Dicha voz se orienta hacia el minimalismo melódico. Es un músico con una vida muy curiosa. Lo mismo se mueve entre palacios y abadías que entre cámaras, estudios de televisión y documentales. En ese sentido hay quien lo ha visto como un aprovechado de las circunstancias, una persona que milimétricamente se construye sy carrera. Sin embargo, ahí está su música. Una obra profunda y bella, alejada de cuestiones intelectuales y de técnicas complejas. Es una música que va a la médula y a lo esencial no solo de la propia música sino de la persona en sí. Una obra que no te deja indiferente, que, te guste o no, no pasará para ti desapercibida.

Hoy te traigo su obra titulada Lamento de la Madre de Dios al pie de la Cruz. Tavener compuso la obra en 1976, cuando todavía no se había convertido a la fe ortodoxa, hecho que cambió radicalmente su vida. Esto hace que la obra sea algo más compleja que otras posteriores. Está compuesta para soprano (que canta el Magníficat en hebreo) y coro (que canta en griego). La solista canta una línea especialmente florida, con una gran influencia de la liturgia ortodoxa. En contraste el coro canta bloques de acordes, recordando a los coros griegos. Es una obra cuya música fluye en el tiempo de forma especial. Está compuesta sin barras de compás con lo que es como un bello continuo que se va desarrollando en el tiempo.

Hoy te traigo la interpretación de Solveig Kringelborn (soprano) y el Coro de la Catedral de Winchester dirigido por David Hill.

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