Lamento de la Madre de Dios
Hoy sábado quiero traerte un canto a la Virgen. En este caso, será una obra triste pero bellísima. Su luminosa serenidad seguro que te llena de espíritu. Creo que el maestro debuta por aquí. Si te soy sincero, ya voy perdiendo la cuenta de los que están y no están... Pero, al fin y al cabo, todo eso es lo de menos. Lo importante es la música.
Hoy te traigo su obra titulada Lamento de la Madre de Dios al pie de la Cruz. Tavener compuso la obra en 1976, cuando todavía no se había convertido a la fe ortodoxa, hecho que cambió radicalmente su vida. Esto hace que la obra sea algo más compleja que otras posteriores. Está compuesta para soprano (que canta el Magníficat en hebreo) y coro (que canta en griego). La solista canta una línea especialmente florida, con una gran influencia de la liturgia ortodoxa. En contraste el coro canta bloques de acordes, recordando a los coros griegos. Es una obra cuya música fluye en el tiempo de forma especial. Está compuesta sin barras de compás con lo que es como un bello continuo que se va desarrollando en el tiempo.
Hoy te traigo la interpretación de Solveig Kringelborn (soprano) y el Coro de la Catedral de Winchester dirigido por David Hill.