Luz Eterna
Así se llama la obra que te traigo hoy de uno de los maestros más importantes que ha dado el siglo XX y que desarrolló su carrera en su segunda mitad. La obra, con una técnica vanguardista de composición, tiene también un carácter hipnótico que seguro que no te dejará indiferente. Por ese motivo incluso se han fijado en ella en la industria del cine...
El maestro que la compuso es György Ligeti (1923-2006), compositor rumano nacido en Dicsőszentmárton aunque vivió en Hungría. Tras sufrir el nazismo y el stalinismo, vivió en Austria donde se enfrentó a las vanguardias musicales de la época, sobre todo las impuestas por Darmstadt. A pesar de todo supo liberarse de las ataduras del serialismo más estricto y se fijó en elementos como ostinatos, armonías simples, etc. Encontró su inspiración también en otras músicas no occidentales, como la caribeña o alguna africana. A pesar de todo nunca dejó de considerarse un músico húngaro.
En 1966 compuso una obra titulada Lux Aeterna para 16 voces solistas y por la que es mundialmente famoso. La obra usa como texto las palabras latinas de la antífona de comunión del propio de la misa de difuntos (Requiem). Entre las características de la obra están la micropolifonía, una compleja polifonía en la que cada parte se funde con la otra en una especia de magma sonoro continuo; los acordes en clúster y cómo la obra gira en torno al timbre en lugar de a la armonía, la melodía o el ritmo. Sin duda, escuchas esta pieza es toda una experiencia sonora que hoy quiero compartir contigo.
El torrente sonoro cautivó a Stanley Kubrik que la usó en la banda sonora de su película "2001: Una odisea del espacio".
Hoy te ofrezco la fantástica interpretación de A Cappella Amsterdam bajo la dirección de Daniel Reuss.