Magnificat

Aeterna Christi Munera: Pepe Gallardo
29 ago 2015 - 08:09

Un sábado más, te traigo este cántico puesto en música que tanto se ha usado en la historia de la música de todos los tiempos. El maestro de hoy es uno de los grandes que destaca por sus sinfonías pero que quizá fuera de esa música no es muy conocido, lo cual es una pena porque toda su música de es de una calidad y una profundidad asombrosas.

Seguro que has reconocido que me estoy refiriendo a Anton Bruckner (1824-1896), compositor austríaco nacido en Ansfelden. Su obra, de gran calidad, pero con todo lo que la rodeaba, era objeto de muchos críticos de su época, que la denostaban. Entre ellos estaba Johannes Brahms quien decía de Bruckner que era "una calabaza de pueblo". Otro feroz crítico, Edouard Hanslick (amigo de Brahms) dijo de su "Sinfonía nº 6" que era "una obra inteligente y original en la que los momentos de inspiración se alternan con conexiones que a menudos son irreconocibles, llena de tópicos escasamente reconocibles pero con vacíos y sosos parches que llegan hasta una longitud despiadada". No es de extrañar que con estas y otras opiniones Bruckner estuviese siempre acosado por las más intensas inseguridades, lo que le llevaba a revisar sus obras una y otra vez.

De este gran compositor de catedrales sinfónicas te traigo su Magnificat WAB 24, compuesto para solistas, coro, orquesta y órgano en 1852 ("WAB" es una abreviatura de "Werkverzeichnis Anton Bruckners", es decir, "Catálogo de Anton Bruckner", preparado por la musicóloga Renate Grasberger). Fue estrenado en San Florián, la iglesia en la que Bruckner era organista, ya que fue compuesto específicamente para las vísperas de ese templo. La influencia de Mozart es clara, y pretendida por Bruckner. La orquesta solo tiene trompetas, timbales y cuerdas sin violas y los bajos son reforzados y engrandecidos por el órgano, omnipresente teniendo en cuenta que Bruckner lo tocaba. El primer versículo es cantado por la soprano solista pero los siguientes lo son en tempo "arioso" alternándose el coro con los solistas. Una obra que merece la pena disfrutar como se debe.

La partitura de la obra puedes conseguirla aquí.

La interpretación es la de Cilla Grossmeyer (soprano), Mira Zakai (alto), Wilfried Jochens (tenor), Assen Vassilev (bajo), Werner Kaufman (órgano), The Monteverdi Choir de Hamburgo y la Orquesta Sinfónica de Israel dirigidos por Jürgen Jürgens.

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