Magníficat



¡Feliz sábado! Para hoy, como todos los sábados, te traigo música mariana, buena pero desconocida. Si te pidiera ahora que me enumerases algunos compositores barrocos seguro que la respuesta es fácil, ¿verdad? Bach, Handel, Vivaldi, Albinoni, quizá Telemann, igual te acuerdas de Scarlatti, Couperin, Rameau, Charpentier,... Todo muy dominado por Francia, Alemania e Italia pero hay algún otro país que produjo también un gran maestro, que es el que viene hoy. ¿Te apetece conocerlo?



En ese caso, vamos a estar en compañía de Henry Purcell (1659-1695), compositor británico nacido en Londres. Empezó estudiando en Westminster y fue nombrado copias de su abadía. Pero no se quedó ahí ya que con solo veinte años accedió al cotizado puesto de organista de la famosa Abadía de Westminster. Con tal empleo, tocó en la coronación de Guillermo III de Inglaterra en 1689 y fue tanto su éxito que los espectadores le dieron allí mismo dinero, algo que causó roces entre el deán y el capítulo de la abadía. Una de sus obras más conocidas es su «Oda para el día de santa Cecilia», que fue estrenada en 1692. Purcell convertía en oro todo lo que hacía ya que esta obra tuvo tanta acogida el día de su estreno que tuvo que ser repetida. No se sabe muy bien cómo murió el maestro pero en cualquier caso las teorías están abiertas y poco claras. Una dice que mientras volvía del teatro con su esposa pilló un enfriamiento que le llevó a la tumba. Otra dice que tomó algún alimento con chocolate y murió por ello (¿quizá era alérgico?). En cualquier caso, con solo treinta y seis años murió este gran maestro, que nos ha dejado una música maravillosa.

Entre ellas está este Magníficat en sol menor, Z. 231. Recuerda, antes de empezar, que la Z que aparece en el título es por el catálogo que Franklin B. Zimmerman hizo de la obra del maestro. Esta composción forma parte de una mayor, destinada al servicio vespertino. Mezcla un coro a cuatro partes con otras a seis, en las que el grupo agudo conversa con el grave. La obra no puede ser totalmente atribuida a Purcell pero se piensa que es de él. Tiene la doxología final añadida por Thomas Roseingrave. A pesar de todo estamos en presencia de una música funcional, compuesta para la liturgia pero en la que vemos exactamente la huella de este gran maestro británico.

La partitura puedes descargarla aquí.

La interpretación es del Coro de la Iglesia Catedral de Cristo de Oxford.

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