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¡Feliz viernes! Espero que te haya ido bien en esta semana que ahora termina y que puedas disfrutar y descansar del fin de semana. Te propongo disfrutar hoy de una obra que solo puede calificarse de impresionante, por la sonoridad, por la cantidad de voces y por la magnífica arquitectura de la que está hecha. A veces nos topamos con estos regalos y además la sorpresa es que provienen de maestros que no están en la primera línea. ¡Qué más da cuando la música es tan soberbia como esta!

Hoy viene con nosotros Robert Carver (c. 1485 – c. 1570), compositor británico del que no se conoce su lugar de nacimiento. Su radio de acción fue Escocia y podemos apreciar cómo absorbió de forma eficaz la música de Josquin Desprez ya que en ella hallamos mucha influencia. También aprendió de Heinrich Isaac así como de los ingleses Browne y Wilkinson. Escribió algunas misas, himnos y motetes y se adaptaba al número de voces como un camaleón ya que, en función de la disponibilidad, tiene obras desde a cuatro voces hasta a diecinueve. En sus primeras la polifonía se hace más elaborada, tanto en estructura como en armonía, con extensos desarrollos y una riqueza de sonido muy especial. Sin embargo, en las últimas tiende a una mayor simplicidad, usando bloques de acorde muy al estilo de las tendencias que imperaban en ese momento. Era capaz de mezclar en una misma obra armonías horizontales y líneas melódicas sencillas, como lo hizo en, por ejemplo, su «Misa Pater Creator omnium».

No es esta misa la que te propongo escuchar hoy pero sí una obra nada menos que a diecinueve voces. Es su motete O bone Jesu. Es una obra en la que nos muestra su estilo maduro y fue compuesta en la década de 1520. Ese glorioso marco formado por las diecinueve voces permite subdivisiones en conjuntos menores, con gran variedad de texturas. En las secciones completas destaca el énfasis sobre la palabra «Jesu», que es algo recursivo en toda la pieza. En los pasajes a solo aparece la imitación Es posible que Carver compusiese la obra para la festividad del Santísimo Nombre de Jesús, que se instituyó en torno al siglo XV y que poco a poco fue imponiéndose de forma algo privada, incluso en tierras tan lejanas como las escocesas.

La partitura de esta composición puedes descargarla aquí.

La interpretación es del conjunto Capella Nova dirigido por Alan Tavener.

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