Paisano de san Ignacio de Loyola

Scherzo, Beobide

¡Feliz miércoles! Hoy, 31 de julio, es el día de san Ignacio de Loyola. Quienes vivimos a diario la espiritualidad ignaciana celebramos este día con especial intensidad ya que nos acordamos de nuestro santo que, si bien nos acompaña cada día, hoy lo hace de una forma especial. Contrario a lo que hago otros años, no te traigo música relacionada con él pero sí de un paisano suyo que creo que nunca nos ha visitado. ¿Te apetece conocerlo?

Jose María Beobide

Si es así, se trata de José María Beobide (1882-1967), compositor guipuzcoano nacido en Zumaia; por tanto, nacido en la misma provincia que Ignacio. Empezó estudiando en su localidad natal y luego en Pamplona y Madrid. Está relacionado con al Compañía porque con dieciocho años los jesuitas lo llevaron a Quito y allí dio clases en su conservatorio. Marchó luego a Nueva York y le ofrecieron ser organista en Filadelfia pero no lo aceptó (era un templo protestante). De vuelta a España trabajó en el conservatorio y luego en Pamplona, donde consiguió la cátedra de música de la Escuela de Magisterio. Fue también organista del Colegio de la Merced de los jesuitas de Burgos. Finalmente fue cargo directivo del conservatorio de la capital pamplonica. Sus obras para órgano son muy afamadas y ha sido publicadas en diversas editoriales europeas. Tienen un estilo muy influido por la escuela francesa, con muchas modulaciones y gran cromatismo. Compuso varias obras religiosas y también profanas. Era muy crítico con sus propias composiciones y se dedicó una y otra vez a revisarlas hasta que estaban a su gusto.

Hoy te ofrezco su Scherzo (alla Beethoven), obra para órgano. Aquí sí se aleja el maestro de esa escuela francesa tan querida por él y mira directamente al Beethoven más clásico, que inspira esta obra llena de frescura y de encanto. No se basa en ningún tema concreto del de Bonn sino que se inspira en ese clasicismo que bebe en las fuentes de Haydn y Mozart pero que también mira cara a cara a ese romanticismo musical que está empezando de forma implacable.

La interpretación es de Santiago Casanova López al órgano de la catedral de Orihuela (Alicante).

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