Paz en la Tierra



¡Feliz jueves! En este mundo que nos ha tocado vivir la paz es un bien que casi se está poniendo a precio de oro. No solo es necesaria la paz entre los países sino que también lo es en nuestros hogares y en nosotros mismos. Tenemos que estar en paz con nuestra persona para también llevarla a los demás. La música de hoy es una súplica por la paz. Fue compuesta en otra época y para otra circunstancia pero no deja de tener actualidad. Pidámosla a Dios la paz y que nos ayude a buscarla y encontrarla.

Quien con su música contribuirá a ello es Arnold Schoenberg (1874-1951), maestro austríaco nacido en Viena. Te contaré una anécdota sobre Schoenberg que no sé si te la he traído en otra ocasión pero me parece muy descriptiva de cómo todo el mundo estaba alerta con la música del vienés. Alguien le escribió una carta pidiéndole una obra para el quincuagésimo cumpleaños de Richard Strauss. Schoenberg dijo que iba a ser imposible ya que la Strauss había escrito "La única persona a quien puede ayudar al joven Strauss es un psiquiatra. Creo que sería mejor que se dedicase a quitar nieve que a garabatear en un papel". Ante estas duras palabras Schoenberg dijo que no quería dañar la moralidad de Strauss con sus composiciones ya que no mostraba ningún interés en su música. Schoenberg decía que lo que hubiese aprendido alguna vez de Strauss en realidad lo había malinterpretado. En fin, Schoenberg tenía a todo el mundo en vilo con su revolucionaria forma de componer y de deshacerse de la armonía tradicional.

Hoy te traigo la obra titulada Friede auf Erden, op. 13. Fue escrita en 1907 y en esa época el maestro estaba adherido al pos-Romanticismo, aunque apuntando el expresionismo atonal. El texto, de esta obra para coro a capella, está tomado del poeta Conrad Meyer. La primera estrofa habla sobre la Natividad y cómo Jesús trajo la paz a este mundo. Sigue con una meditación sobre la necesidad de la paz. Las líneas melódicas se mueven independientemente pero relacionadas armónicamente. A menudo escuchamos fragmentos imitativos, otros con ritmos muy destacados, otros con momentos tristes. Pero la obra termina con esperanza y con un sentimiento de comodidad y confianza en el género humano.

La partitura de la pieza puedes descargarla aquí.

La interpretación es del Coro de la Radiodifusión de Berlín dirigido por Ken Nagano.

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