Valses de amor



¡Feliz viernes! Para terminar esta semana laboral te traigo una música increíble de un compositor puntero, de los de primera línea. De muchos maestros conocemos solo las grandes obras (un par o tres de ellas) y también es conveniente aumentar el repertorio. ¡Que no solo de quintas de Beethoven vive el hombre! Si quieres disfrutar de una música muy bella, llena de romanticismo (como no podía ser menos) y de sensibilidad estás de enhorabuena porque hemos llegado a la música perfecta.

Que no es de otro sino de Johannes Brahms (1833-1897), compositor alemán nacido en Hamburgo. Este maestro tenía las venas llena de música, hasta tal punto que no podía pasar sin componer. Se cuenta que una vez decidió dejar de componer durante el resto de su vida y dedicarse a disfrutar de ella por el tiempo que le quedaba. Así abandonó su pluma y se dedicó a otros menesteres. Tras un tiempo sin componer reculó, cogió lápiz y papel pautado y compuso una bella composición. Un amigo le dijo : «Creí que iba a dejar de componer». «Y lo iba a hacer», respondió el maestro. «Pero, tras unos días alejado de la composición, me regocijaba tanto de hacerlo que la música fluyó de mí sin esfuerzo». Por lo visto debía de ser un crítico feroz y hubo quien dijo que en cada puerta de los camerinos de la Sinfónica de Boston debía cambiarse los letreros que había por otros que pusiesen «Salida en caso de Brahms».

Una de sus obras más exquisitas son estos Liebeslieder Walzer, op. 52, algo así como «Valses "Canción de amor"». Es una colección de dieciocho poemas puestos en música para dos pianos y cuarteto vocal. Fueron publicados en 1869 y constituyen un acercamiento muy especial a la música del norte de Alemania, de donde era el compositor. También mira hacia Austria con estos estilizados valses. Puesto que los poemas de George Friedrich Daumer usados muestran distintos atributos del amor, tanto positivos como negativos, Brahms se las arregla para darle ese toque maravilloso y maestro a esta composición. Encontramos todo tipo de obras en forma de miniatura que encandilarán nuestros sentidos.

La partitura de la pieza puedes conseguirla aquí.

La interpretación es de Irmgard Seefried (soprano), Kathleen Ferrier (alto), Julias Patzak (tenor), Horst Günter (bajo), junto con Clifford Curzon y Hans Gal (pianos).

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