Aparece el soberano
¡Feliz día de la Epifanía! Para los cristianos este no debería ser un día de reparto de regalos y de esa ilusión vana por lo material. Hoy es el día en el que Dios se manifiesta a todos los pueblos, a todas las gentes, pero no con su ejército, sino débil en brazos de su madre.
Vamos a disfrutar de la música de William Byrd (1543-1623), compositor británico nacido en Lincoln. Sin duda ninguna, era el mayor prodigio musical de su época, siendo un compositor muy versátil. Era miembro del coro de la Capilla Real y discípulo nada menos que de Thomas Tallis. Con veinte años ya tocaba el órgano en la catedral de Lincoln y comenzó a componer para los servicios religiosos de dicho templo. La Iglesia anglicana, que era aún joven, aprovechó su música para florecer de una manera muy especial. En 1570 compartió el puesto de organista con su maestro Tallis y la reina Isabel I favoreció mucho su ascenso, a pesar de que Byrd procuró mantenerse pegado a la Iglesia católica. Además de para conjuntos corales, compuso mucha música para virginal y clave, instrumentos para los que escribió una buena cantidad de obras.
Escuchemos su motete Ecce advenit dominator Dominus. Es una obra a cuatro voces que podemos hallar en su Gradualia de 1607, que es una colección de música religiosa. Las dos voces agudas evolucionan por igual con un ritmo ágil, sobre las dos voces más graves, que cantan de manera algo más pausada. El maestro destaca las palabras in manu eius de la primera sección, con líneas ascendentes que llegan a enfatizar las tres palabras de la epifanía: reino, poder y autoridad. Luego aparece una sección más camerística, en la que las voces se entrelazan manteniendo la energía, a pesar de que se reducen a tres. La parte posterior del gloria tiene un tratamiento más silábico.
La interpretación es de The Gesualdo Six.