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Unas bagatelas

Aeterna Christi Munera: Pepe Gallardo
29 mar 2018 - 08:46

¡Feliz jueves! ¿Cómo van esas fiestas nadiveñas? Es posible que tengas ya cierta hartura de comer y beber casi por cumplir en vez de por disfrutar. En cualquier caso, espero que lo estés pasando bien. Hoy quiero traerte una música que, al principio, quizá por su sonoridad, parece liviana pero te aseguro que tiene bastante enjundia. Quizá incluso cuando sepas quién es el compositor no lo relaciones con el instrumento pero este ha fascinado a muchas generaciones de músicos.

Viene a visitarnos hoy William Walton (1902-1983), maestro británico nacido en Oldham. Es el eslabón principal de la cadena que une a Vaughan Williams y Britten. Se le ha caracterizado como el primer compositor británico moderno que, tras Handel, trajo vitalidad y brillantez a la música. Abandonó la universidad de Oxford sin terminar los estudios y se dedicó a la música, irrumpiendo en Londres en 1922 y acrecentando su popularidad. Poco después se había hecho un hueco también en el panorama europeo y empezó a recibir encargos de composiciones. Durante la Segunda Guerra Mundial se dedicó a componer obras para películas y también intentó fortuna con el género operístico. Por ese momento recibió encargos de, entre otros, George Szell, Gregor Piatigorsky y Mstislav Rostropovich. Su música se ha visto eclipsada por la de Britten pero, en ningún momento, las obras de Walton suenan pasadas de modas o reaccionarias. Es un compositor lírico y expresivo, síntesis casi perfecta entre lo antiguo y lo nuevo.

Walton nos ofrece hoy sus Cinco Batagelas para guitarra. Fue un encargo del guitarrista mundialmente famoso Julian Bream en 1971. El maestro escribió esta obra, que nunca ha tenido un papel destacado en el repertorio, quizá por sus dificultades técnicas. La crítica, en su estreno, observó que Walton había intentado (y conseguido) mostrar su estilo personal en esta obra. El compositor las orquestó posteriormente llegando incluso a olvidar que el original era para guitarra, algo que le recordó el propio Bream. Se trata de obras a pequeña escala, con armonías algo caprichosas, ritmos extravagantes y melodías a veces algo esquivas, pero que tiene una especial belleza. Walton es capaz de moldear con maestría el aterciopelado sonido de la guitarra, con una variedad de sonidos y ambientes que resulta de lo más sorprendente.

Las partes son:

I. Allegro

II. Lento

III. Alla Cubana

IV. Sempre espressivo

V. Con slancio

La interpretación es de Sanel Redzic a la guitarra.

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