La fuerza de lo eterno



¡Feliz miércoles! Ya estamos casi a mediados de este mes de marzo. ¡Espero que te esté yendo bien! Para hoy he decidido traerte música de una mujer que casi muchos la podrían nombrar como compositora... Bueno, es cierto que a veces peco de demasiado optimista y entusiasta al pensar que muchas obras y autores son conocidos por todo el mundo, lo cual luego no es cierto. Pero, si te gusta la música, seguro que reconocerás inmediatamente a la poderosa mujer que te traigo hoy.

Además es santa: Hildegarda de Bingen (1098-1179), monja, escritora, compositora, visionaria y mística alemana nacida en Bermersheim vor der Höhe. Era la décima hija de un noble venido a menos que servía para el conde de Sponheim. Cuando tenía ocho años entró en el monasterio benedictino de Disibodenberg. Allí, la maestra Jutta le enseñó a leer latín y cantar el salterio. Alrededor de 1112 tomó los votos como monja y cuando Jutta murió ella fue elegida «magistra», en el año 1136. En 1141 comenzó a tener visiones en las que Dios le urgía a escribir, y lo hizo en una obra conocida como «Scivias». El papa Eugenio III aprobó las visiones en el sínodo de Trier. En 1150 fundó un convento en Rupertsberg (en Bingen, de ahí su nombre) y luego otro en Eibingen, a la vez que escribía sus obras más importantes, entre las que estaban las cartas y los sermones. En el año 2012 el papa Benedicto XVI la declaró Doctora de la Iglesia.

Esta santa mujer (y para muchos controvertida) nos ofrece hoy su responsorio O vis aeternitatis. Apareció por primera vez en el manuscrito Riesenkodex. El tema principal es la Encarnación y aparece en esta obra uno de los temas favoritos de la santa: el cumplimiento del «santo consejo». Esa referencia a la Encarnación del Hijo de Dios está plasmada al final en una parte aguda sobre las palabras «ordinasti, per Verbum tuum». Hildegarda mezcla en la composición distintos temas teológicos que también enlaza en la composición. Un extenso melisma sobre «abstersa sunt» da una respuesta retórica a este mini tratado de teología del Dios hecho Hombre. También vemos rasgos típicos de su forma de componer, como el hecho de añadir gestos enfáticos sobre algunos verbos. Toda una inmensa meditación para este tiempo cuaresmal.

El manuscrito original de la obra puedes consultarlo aquí.

La interpretación es del conjunto Sequentia.

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