Para hoy una sinfonía
¡Feliz martes! Pues eso, el título lo dice todo porque hoy te propongo que dediques casi media hora a escuchar una obra poderosa y potente, aunque complicada en una primera escucha. El lenguaje contemporáneo que la recorre es muy vanguardista y por eso puede sonar algo duro a nuestros oídos, aún enclavados en la tonalidad y el barroco. Sin embargo, merece la pena disfrutar de semejante arquitectura orquestal y sonora.
Una de ellas es su Sinfonía op. 3. Comenzó siendo una suite pero en 1987 terminó como sinfonía. Cuando la compositora le enseñó la partitura a Oliver Knussen este quedó muy impresionado y las estrenó en los Proms de 1989. Keal tardó cinco años en finalizar la obra y para nada estaba en los planes de ella que fuese estrenada y se emocionó mucho cuando eso pasó. El aplauso el día de su estreno fue un impulso para su vida como compositora y todos quedaron asombrado porque era su primera obra orquestal. Tiene una potencia arrolladora y gran parte del material de la obra se basa en un acorde inicial de ocho notas así como de un tema procesional de doce notas en una escala cromática que escuchamos en las cuerdas graves. En el segundo movimiento escuchamos un triple forte tras el que sigue un emocionante treno. El final es el movimiento más sustancial y representa una consolidación de todo lo expuesto en los anteriores.
La interpretación es de la Orquesta Sinfónica de la BBC dirigida por Oliver Knussen.