Lección para el Miércoles Santo
¡Feliz Miércoles Santo! Nos es que vaya a dar ningún tipo de clase magistral sobre este día, sino que vamos a escuchar música cuyo texto son fragmentos de las lecturas del breviario establecidas para este día concreto. ¡Y qué música!
Nos visita hoy François Couperin (1668-1733), compositor francés nacido en París; era conocido como el Grande. Es el más reconocido de su familia junto con su tío Louis. Con solamente dieciocho fue nombrado organista de San Gervasio de París y en 1693 llegó a ser uno de los cuatro organistas de la capilla real, En su haber también tiene que en 1717 sucedió a Jean-Henri d'Anglebert como clavecinista de la corte. Ni que decir tiene que François era conocido por sus composiciones para clave, algo similar a lo que pasaba con su tío. Muchas de esas piezas (bastante más de doscientas) son programáticas. No se quedó ahí puesto que también escribió música de cámara para distraer las tardes dominicales del rey. También escribió música religiosa, llena de misticismo y de religiosidad.
Hoy vamos a disfrutar de su bellísima Tercera lección de Miércoles Santo. Junto con las otras dos fue compuesta en 1714 para la abadía femenina de Longchamp, cuyas monjas tenían famas de tener mucho talento para la música. Se sabe que llegó las correspondientes tres lecciones para el Jueves Santo y las del viernes, pero no se han conservado. Esta famosa tercera del miércoles está escrita para dos voces (por supuesto femeninas, es decir, agudas) y está considerada por muchos musicólogos como una obra cumbre de la música barroca. Las dos voces se entremezclan y dialogan sin perder el ambiente de contemplación y oración. El texto está tomados de las Lamentaciones de Jeremías y es sobrio, excepto en las letras hebreas que lo encabezan.
La partitura puede descargarse aquí (página 32 del pdf).
La interpretación es de Florie Valiquette y Sophie Junker (dessus) y la Orchestre de l’Opéra Royal de Versailles dirigida por Stéphane Fuget.