Cuatro órganos



¡Feliz jueves! ¿Cómo va la semana ¡Ya queda poco para el fin de semana! Hace un par de días te traía música de Peteris Vasks y te escribía un pequeño alegato en favor de la música contemporánea, que no es para nada difícil de escuchar. Hoy te traigo otro ejemplo de la misma situación aunque he de reconocer que quizá en este caso es posible que te parezca la cosa más difícil de asimilar. La música es aparentemente sencilla pero ese carácter repetitivo que tiene puede ser algo irritante para algunos.

Hoy se encargará de la música Steve Reich (1936), compositor estadounidense nacido en Nueva York. Es evidente que se trata de un compositor muy influyente en el siglo XX y uno de los fundadores del minimalismo. En su juventud estudió a Bach y Stravinsky pero también se maravilló con otro tipo de obras, tanto clásicas como de otros géneros. Para quien no lo piense, la formación de Reich es de lo más sólida y estudió con Luciano Berio o Darius Milhaud. Casi toda su carrera podemos decir que es una experimentación, con diversos puntos de vista: tonalidad, diversos instrumentos, música electrónica, etc. En 1970 se interesó por la música de Ghana. y también lo plasmó en sus obras. Estando como estamos en el siglo XXI Steve Reich es un maestro cuya calidad es incontestable y es reconocido mundialmente. Sus grabaciones incluso han ganado premios Grammy; él mismo también ha recibido doctorados honorarios en diversas universidades. Es un experimentador nato cuya música aún suscita controversia en muchos. Ese minimalismo llevado a tan extremo pone a muchos de los nervios. Sus obras, sin embargo, tienen un sonido cautivador.

Podemos comprobar todo esto en su obra titulada Four Organs. Fue compuesta en 1970 para cuatro órganos electrónicos y unas maracas. La obra está escrita a partir de un concepto simple: aumentar gradualmente un acorde fijo (en este caso de 11ª). Dicho acorde va poco a poco resolviéndose en la tónica (La) y luego va evolucionando hacia la dominante (Mi). Las maracas crean un fondo sonoro continuo en patrones de dieciocho notas. Estos permiten a los organistas ir contando pulsos para atender a la evolución de la obra. Según el propio Reich es la única obra compuesta a base de esa aumentación de un acorde, sin ningún cambio de timbre o ritmo solo elongación de las notas. Nos dice que se fijó también en las obras medievales de Perotin. Una composición que te deja casi hipnotizado.

La interpretación es de Michael Tilson Thomas, Ralph Grierson, Roger Kellaway y Steve Reich (teclados) y Tom Raney (maracas).

Volver arriba