El perfume de la divinidad
¡Feliz jueves! Hoy es 29 de noviembre así que es la festividad de un santo que a mí, cuando lo escucho, le evoca a un determinado lugar relacionado, claro está, con la música. No es para nada un santo conocido... aunque inmediatamente te diré que es el patrón de Pamplona. No, no me he equivocado de fecha, porque obviamente no es san Fermín, que no es el patrón, sino otro. La evocación me surge cuando leo o escucho su nombre en francés y ahora mismo leerás el porqué.
De una de ella es la música que te traigo hoy. Se trata de la titulada L'ange aux parfums («El ángel en los perfumes») perteneciente a su obra Les corps glorieux («Los cuerpos gloriosos»), obra para órgano compuesta en 1939. ¿Y por qué el santo? Porque hoy es el día de san Saturnino, patrón de Pamplona. En francés es saint Sernin y a mí me recuerda inmediatamente al fantástico órgano Cavaillé-Coll que hay en la Basílica de San Sernín de Toulouse. Y he decidido traerte música interpretada en él. La obra de Messiaen está dividida en dos partes claras. La primera es monódica y la segunda tiene un contrapunto de lo más enrevesado. Las rápidas semicorcheas recuerda al humo del incienso que lentamente se va elevando. Messiaen cita la siguiente frase del Apocalipsis: «De la mano del ángel subió el humo del incienso con las oraciones de los santos hasta la presencia de Dios».
La interpretación es de Jean-Claude Raynaud al órgano Cavaillé-Coll (1889) de la Basílica de San Sernín de la localidad francesa de Toulouse.