De profundis clamavi



Se trata este título de otro de los títulos conocidos de obras religiosas. Existen algunas uniones de palabras latinas que nos suenan de toda la vida, aunque muchos no sepan qué significan, para qué nos vamos a engañar. También, en la medida de mis posibilidades pretendo esto con estos humildes post diarios. Pero, en el fondo, la excusa es escuchar música.

Hoy te presento a Johann David Heinichen (1683-1729), maestro alemán nacido en Krössuln. Como su padre, estudio en la Thomasschule de Leipzig y allí demostró tener un gran talento, que impresionó a Kuhnau. Este "adoptó" a Heinichen nombrándole su asistente. Tras estudiar leyes estuvo empleado en Leipzig y de varias cortes. Lo dejó todo para marcharse a Venecia, que era el centro operístico europeo de la época. Dado su talento, fue contratado por el príncipe-elector de Sajonia como kapellmeister de la corte de Dresde. Esto ocurrió en 1717 y el puesto lo conservó Heinichen de por vida. Además de un gran maestro, Heinichen fue un conocido teórico musical. Escribió su tratado "Der General-Bass in der Composition" en el que aboga por la conservación de la teoría musical barroca frente a la nueva que se iba imponiendo inexorablemente.

La capacidad de novedad para el oyente de la música de Heinichen es siempre casi constante. Esto se pone de manifiesto en la obra que te traigo hoy, titulada De profundis. Con violines y violas al unísono, división de los instrumentos sopranos en dos partes, el uso del oboe, y muchos más efectos, están presentes en la obra de hoy. Una obra emocionante y bella, y desconocida, de un compositor desconocido que merece mucho la pena y que tiene que figurar en las discotecas de los aficionados. Espero que con esta obra de hoy, el hueco de Heinichen quede cubierto.

La interpretación que te traigo se debe a Raimond Nolte (bajo) y el conjunto alemán Musica Antiqua Köln dirigido por Reinhard Goebel.

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