A 21 años de su martirio, la memoria de Dorothy Stang sigue animando la defensa de la vida en la Amazonía
La religiosa fue asesinada cuando se dirigía a un encuentro con líderes comunitarios. La violencia que intentó callarla "multiplicó su mensaje". Su vida fue semilla, su voz sigue resonando y su lucha continúa en quienes defienden la vida en el corazón de la selva
(Micaela Alejandra Díaz/ADN Celam).- “Escuchaba el clamor de los pobres y de la tierra”, con esta evocación, difundida por la Red Eclesial Panamazónica, se resume la vida y misión de la hermana Dorothy Stang, cuyo martirio continúa siendo un referente profético para la Iglesia y los pueblos amazónicos.
Al cumplirse 21 años de su asesinato, tanto la Red Eclesial Panamazónica (Repam) como la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama) hicieron memoria agradecida de una mujer que entregó su vida por el Evangelio, la justicia social y la defensa del medio ambiente.
Martirio en defensa de la tierra
Según recordó Repam, el 12 de febrero de 2005 la religiosa fue asesinada por sicarios cuando se dirigía a un encuentro con líderes comunitarios en la Amazonía brasileña. Su labor pastoral estaba ligada al acompañamiento de campesinos, pueblos rurales e indígenas, promoviendo la agricultura sostenible, la protección de los territorios y la reforma agraria.
Nacida en Ohio, Estados Unidos, y posteriormente nacionalizada brasileña, pertenecía a la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de Namur. Desde su llegada a Brasil en 1966, impulsó comunidades de base y fundó escuelas, articulando evangelización con organización social.
Durante su martirio, recoge la tradición eclesial, murió “con la Biblia en las manos”, leyendo las Bienaventuranzas ante sus agresores, un gesto que la convirtió en símbolo de fidelidad evangélica hasta las últimas consecuencias.
Reconocimiento eclesial
La Repam señaló que su testimonio ha sido reconocido en distintos espacios de Iglesia. El papa León XIV la recordó como defensora de la Amazonía durante un mensaje dedicado a los cristianos asesinados por su fe en el siglo XXI, en el marco de la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.
Aunque su congregación no ha iniciado procesos formales de canonización, priorizando los recursos para la misión, mantiene viva su memoria mediante actividades formativas y celebraciones. Cada año, diversas instancias eclesiales realizan eucaristías y actos públicos en su honor, y su figura fue destacada durante el Sínodo para la Amazonía.
Entre las iniciativas conmemorativas recientes, se recordó la “Peregrinación de esperanza y coraje”, realizada el 26 de abril de 2025 en Dayton, Ohio, como homenaje a su vida y entrega.
Voz profética que no fue silenciada
Desde Ceama se dijo que la violencia que intentó callarla “no apagó su mensaje: lo multiplicó”. Su muerte, señalaron, se transformó en “semilla de esperanza” para quienes hoy defienden la vida en la región.
La conferencia eclesial resaltó que su fe fue “encarnada”, vivida en la práctica de la justicia, la misericordia y el amor por la creación. Anunciar a Cristo en la Amazonía —comprendió Stang— implicaba defender comunidades amenazadas por el acaparamiento de tierras y la devastación ambiental.
Su testimonio, añadieron, anticipó lo que después el magisterio universal reafirmaría: que “no hay verdadera fe sin compromiso con la justicia socioambiental”, y que el clamor de la tierra y de los pobres es uno solo.
Su lucha continúa en quienes defienden la vida
En el actual proceso sinodal, su figura permanece como referencia espiritual y pastoral. Representa a quienes han dado la vida por proteger la selva y sus pueblos, e interpela a la Iglesia a no callar ante la injusticia.
La Cema señaló que su memoria impulsa a acompañar a comunidades campesinas e indígenas en la defensa de sus derechos, culturas y medios de vida, así como a promover modelos económicos respetuosos de la dignidad humana y del equilibrio ambiental.
A más de dos décadas de su martirio, Dorothy Stang es recordada como “ejemplo de vida, misión y entrega”. Su legado permanece vivo en cada iniciativa por la justicia, en cada comunidad que protege su territorio y en cada esfuerzo eclesial por una Amazonía donde prevalezcan la dignidad, la paz y el cuidado de la casa común.
Como resume la memoria eclesial amazónica, su vida fue semilla, su voz sigue resonando y su lucha continúa en quienes defienden la vida en el corazón de la selva.
