Asamblea plenaria del episcopado venezolano Monseñor Mario Moronta: "La dirigencia se atornilla en el poder y se burla de los pobres"

Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana,
Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana,

Los obispos venezolanos afirman que están como en una "tierra extranjera" donde ven cómo la política "oprime a todos" y donde las necesidades básicas como "electricidad, medicinas o agua ya casi no existen"

Mario Moronta: "en esta asamblea nos hacemos eco del verdadero canto al Señor que entona el pueblo que sufre la opresión al estar en 'tierra extranjera'"

Monseñor José Luis Azuaje: "La situación actual se debe asumir con una percepción de esperanza, a la espera del momento del reencuentro"

Monseñor Aldo Giordano: "Vivimos una oportunidad crucial para redescubrir la universalidad de la Iglesia", dijo, resaltando su admiración por cómo en Venezuela en medio de las dificultadas están creciendo las comunidades solidarias

"Aunque vivimos 'territorialmente' en nuestra Patria, sentimos que se ha convertido en 'tierra extranjera. Hay otra característica que endurece esta sensación de estar en 'tierra extranjera': el empobrecimiento creciente de nuestro país, lleno de inmensas riquezas; el menosprecio de la verdadera razón de ser del desarrollo de Venezuela".

Las palabras las pronunció el obispo de la diócesis de San Cristóbal, monseñor Mario Moronta, vicepresidente primero de la CEV, quien este martes 7 de julio dio inicio con una adoración eucarística a la 114° asamblea ordinaria plenaria del episcopado venezolano, realizada esta vez de forma virtual, debido a la pandemia.

Moronta realizó una analogía entre la “tierra extranjera” que presenta el salmo 137 y la sensación del pueblo venezolano de hallarse en una “tierra extranjera” tan diferente al país anhelado.

“El empobrecimiento creciente de nuestro país, lleno de inmensas riquezas; el menosprecio de la verdadera razón de ser del desarrollo del país, como es la gente; el ver con total indefensión cómo lo que se necesita para una sana convivencia ya casi no existe”, describió.

"Ni la energía eléctrica permanente, ni el agua, ni la gasolina, ni los insumos medicinales y alimenticios ni la moneda propia, ni la honestidad de los gobernantes", afirmó.

Además, destacó que "hemos pasado de un país boyante a un país destruido sin un aparato productivo que genere bienestar y trabajo, sin instituciones públicas que estén de verdad al servicio de todos".

Moronta se preguntó "cómo cantar un cántico al Señor en tierra extranjera, cuando vemos a una dirigencia política que se atornilla en su poder hegemónico y oprime a todos burlándose de los que sufren y de los más pobres".

El prelado aseguró que los obispos, “como pastores conscientes de nuestra misión y sin temor a decir que pertenecemos al mismo pueblo que sufre, podemos decir que en esta asamblea nos hacemos eco del verdadero canto al Señor que entona el pueblo que sufre la opresión al estar en ‘tierra extranjera’”.

Momentos históricamente difíciles

A continuación, monseñor José Luis Azuaje, arzobispo de Maracaibo y presidente de la CEV, dirigió las palabras de instalación de la asamblea, expresando que "en el ámbito social, estamos atravesando por momentos históricamente difíciles para la humanidad", de modo que “la situación actual se debe asumir con una percepción de esperanza, a la espera del momento del reencuentro".

Destacó que en estos tiempos de dificultad, "la palabra clave es que somos frágiles" y que ante todos los males que se ciernen sobre la esperanza, la respuesta es la fe.

Azuaje afirmó que los cristianos tienen mucho que aportar ante la situación actual, empezando por la esperanza y la defensa de la dignidad humana, y agradeció la labor realizada por Cáritas Venezuela durante los últimos meses, en respuesta a la difícil situación de los más desfavorecidos ante la falta de recursos alimentarios, necesidades intensificadas durante la pandemia.

También se refirió al júbilo por la firma del decreto de aprobación de la beatificación del médico José Gregorio Hernández, y pidió que en relación a ello, “todas las actividades que planifiquemos tengan ‘olor a pueblo’, desde la humildad y la sencillez”.

Finalmente, recordó que "no estamos solos", y que la fe y el apoyarse en el Señor, permite estar en movimiento y "no paralizarnos por el miedo, por la desesperanza".

Por su parte, el nuncio apostólico en Venezuela, monseñor Aldo Giordano, expresó la salutación al episcopado venezolano, en la que señaló que "la experiencia que vivimos es una oportunidad crucial para redescubrir la universalidad de la Iglesia", y resaltó su admiración por cómo en Venezuela en medio de las dificultadas están creciendo las comunidades solidarias, como las primeras comunidades cristianas, indicando que “sin Dios, el hombre no sabe a dónde ir; ya no sabe quién es. Se convierte en una sociedad contra el hombre. Arriesgamos un humanismo inhumano”.

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