"Hay que poner la mirada en la periferia, en los pobres, dejar de centrarnos en nosotros mismos" Francisco Javier Acero: "Para ayudar al Papa, lo primero es superar las polarizaciones que hay dentro de la Iglesia"

Francisco Javier Acero
Francisco Javier Acero

"Ofreceré mi episcopado a las personas que se encuentran en soledad, a los pobres que viven situaciones injustas y sobre todo a aquellas personas de las que nadie se acuerda"

"Cada día aprendo más de la bondad y alegría de cada mexicano que conozco. La nacionalidad mexicana no solo viene por los trámites, en México como en Argentina hay raíces familiares por los abuelos"

"Creo que vamos lentos y con miedo en este tema. En algunas iglesias y congregaciones religiosas todavía no hay una clara cultura de rendición de cuentas, ni tampoco una tolerancia cero"

"Para ser una Iglesia sinodal, samaritana y en salida tres actitudes: dejar de quejarnos, abrir nuestras manos y sonreír un poco más"

"Hemos de estar atentos a no caer en la tentación del narcisismo comunicativo eclesial en donde contamos lo que hacen el obispo y los sacerdotes, olvidándonos de las periferias de la Iglesia"

Agustino recoleto, español de nacimiento y nacionalizado mexicano, Francisco Javier Acero (Valladolid, 1973) se prepara para su consagración episcopal y para ejecer de obispo auxiliar del cardenal Aguiar en Ciudad de México. Ofrece su episcopado a los que viven en soledad, a los pobres y a los qu enadie se acuerda de ellos y se presentará a sus fieles con esas tres consignas: "Apapacho, memoria y confianza".

Especialista en comunicación digital, cree que, en la Iglesia, "la comunicación es un servicio, no una forma de poder" y, para eso, alerta ante el riesgo de caer "en la tentación del narcisismo comunicativo eclesial en donde contamos lo que hacen el obispo y los sacerdotes, olvidándonos de las periferias de la Iglesia".

Experto también en protección de las víctimas de abusos del clero, monseñor Acero cree que "vamos lentos y con miedo en este tema", porque "en algunas iglesias y congregaciones religiosas todavía no hay una clara cultura de rendición de cuentas, ni tampoco una tolerancia cero".

Cree que España está viviendo "un momento religioso significativo", protagonizado por los laicos, aunque le entristece " escuchar en la calle y en los medios de comunicación la polaridad en el tema religioso"

Acero, consagración episcopal
Acero, consagración episcopal

¿Esperaba su nombramiento episcopal?

Para nada, no se cumplía el mes de estar  en mi nuevo destino en Madrid. Me encontraba en ese momento planificando el trimestre en algunas áreas que iba a coordinar en la orden, además iniciaba las clases de conducir en España porque el carnet de conducir mexicano no lo admiten en España.

¿Qué sintió cuando se lo comunicaron?

Literalmente estaba bloqueado los primeros minutos. Luego ya me entró la paz. En los momentos que me han presentado propuestas de trabajo he respondido afirmativamente porque sé que Dios ayuda. Así lo he realizado en los años que llevo como religioso y sacerdote trabajando en los hospitales, con la gente de la colonia doctores, en el colegio en Querétaro y en responsabilidades de gobierno como vicario provincial en México y Costa Rica. Sé que Dios me acompaña siempre.

Acero, con los Recoletos
Acero, con los Recoletos

¿Cómo reaccionaron sus hermanos, los agustinos recoletos?

Con sorpresa. No somos muchos religiosos y este año somos dos hermanos llamados al servicio en la Iglesia. Me reconforta y agradezco desde aquí a  los hermanos que me están apoyando con la oración y con esas preguntas simples y sencillas: ¿cómo estás?¿en qué te puedo ayudar? Todos sabemos que la cercanía y empatía es necesaria para ejercer un buen liderazgo y esto me lo han demostrado muchos hermanos que trabajan en diversos países.

¿Qué pensará el día de la consagración episcopal, mientras esté tumbado en tierra, escuchando las letanías?

 Es un momento para estar en oración, y lo único que pienso es ponerme en manos de Dios y de nuestra querida Madre de Guadalupe. Pasarán imágenes con muchas personas que me ayudan a servir y a crecer en medio del pueblo de Dios: familia, hermanos de comunidad, amigos, laicos con los que he compartido proyectos y sueños.

¿A quién ofrecerá su episcopado?

 A las personas que se encuentran en soledad, a los pobres que viven situaciones injustas y sobre todo a aquellas personas de las que nadie se acuerda.

Monseñor Acero

 ¿Qué será lo primero que les dirá a sus fieles?

Serán unas palabras que nacen de la propia vida y desde el corazón siempre agradecido. Lo resumiré aquí en tres palabras: apapacho, memoria y confianza. 

Nacido en Valladolid, pero con más de 20 años vividos en México. Y cada vez tendrá que hacerse más mexicano, ¿verdad?

Cada día aprendo más de la bondad y alegría de cada mexicano que conozco. La nacionalidad mexicana no solo viene por los trámites, en México como en Argentina hay raíces familiares por los abuelos. La Virgen de Guadalupe siempre ha estado presente en casa, así como la Virgen de Luján. La tradición mariana está introyectada y uno aprende mucho de la tradición mariana y de la religiosidad popular en México. Valladolid es una ciudad hermanada con Morelia, y además en la capital castellana se consagró como obispo fray Juan de Zumárraga. Tata Vasco estuvo en esta ciudad como visitador de la Real Audiencia y Chancillería de la ciudad. Hay muchos lazos entre Valladolid y México. México es un escuela en donde he desempeñado toda mi labor pastoral y siempre me he sentido en casa. Los religiosos de la vicaría de México Costa Rica desde el primer momento me acogieron muy bien y los laicos con los que trabajo son mis mejores maestros.

Argüello y Acero

Aunque imagino que a España siempre la llevará en el corazón 

Por supuesto, creo que España está viviendo un momento religioso significativo. Hay laicos muy comprometidos que están haciendo una labor silenciosa magnífica. No se pierden en ideologizaciones, más bien están centrados en su labor pastoral dedicados primeramente a su familia y también comprometidos en una labor social. No salen en los periódicos, ni revistas. Son laicos que cuando voy a España y me los encuentro me emocionan porque no promocionan el clericalismo, ni pierden el tiempo por discutir lo que hace bien o mal el presbiterio con su obispo. Su mirada está puesta en las periferias. Rezan y colaboran. Me entristece escuchar en la calle y en los medios de comunicación la polaridad en el tema religioso. Creo que hay que trabajar por la unidad dentro y fuera de la Iglesia. Unidad que no quiere decir uniformidad. El papa Francisco lo recordaba en la eucaristía con motivo del 60 aniversario del Concilio Vaticano II “… no cedamos a la tentación de la polarización. Cuántas veces, después del Concilio, los cristianos se empeñaron por elegir una parte en la Iglesia, sin darse cuenta que estaban desgarrando el corazón de su Madre”.

Acero
Acero

¿Cree que será fácil auxiliar al cardenal Aguiar?

D. Carlos y el equipo de obispos auxiliares están empapados de la realidad que vive la arquidiócesis por medio de la vista pastoral que están haciendo a todas las parroquias y ambientes de la arquidiócesis. Creo que desde las cercanías del papa Francisco podré facilitar el camino: cercanía a Dios, a d. Carlos y al equipo de obispos auxiliares, a los sacerdotes y al pueblo santo de Dios. La arquidiócesis de México se encuentra en sintonía con toda la Iglesia vive un proceso de cambio que requiere de paciencia histórica y una espiritualidad arraigada. Desde la conversión personal podemos sentir que es necesario volver a lo esencial de la vida: una formación integral para poder acompañarnos, y desde ahí seguir con el proceso de evangelización en los ambientes y diversas culturas que existen en esta gran ciudad.

Aguiar y sus obispos euxiliares
Aguiar y sus obispos euxiliares

Es especialista en comunicación digital. ¿Sigue siendo una asignatura pendiente en la Iglesia? 

Creo que hemos de tocar fondo en este tema dentro de la Iglesia. La comunicación es un servicio, no una forma de poder. Creo que todos estamos llamados a ser testigos de la verdad: a ir, ver y compartir. Hemos de estar atentos a no caer en la tentación del narcisismo comunicativo eclesial en donde contamos lo que hacen el obispo y los sacerdotes, olvidándonos de las periferias de la Iglesia. La comunicación va cambiando en aquellos medios que buscan el encuentro y la noticia en las periferias. Desde el ambiente digital podemos acompañar, formar y compartir con escenas de la vida diaria. Buscar contenidos de calidad con profesionales, dejarse acompañar por los que verdaderamente saben. No hace falta forzar la imagen de la Iglesia en las redes sociales con discursos vacíos. Los relatos auténticos son los que enganchan a todo tipo de público. Lo que hace falta es tener los ojos abiertos para mirar a la periferia y dejarnos de tanta autorreferencialidad. Mostrar que dentro de la Iglesia podemos dialogar y tener experiencias diferentes de encuentro con Jesús, pero siempre buscando la unidad y la comunión. 

Experto también en protección de las víctimas de abusos. ¿Queda camino por recorrer eclesialmente en este ámbito? 

Coincido con el papa Francisco todo lo que hagamos en el tema de la prevención y protección es poco. Creo que vamos lentos y con miedo en este tema. En algunas iglesias y congregaciones religiosas todavía no hay una clara cultura de rendición de cuentas, ni tampoco una tolerancia cero. Falta un seguimiento y evaluación a las comisiones dedicadas en este tema. Hay que trabajar en red y todos juntos con una mística de ojos abiertos como indica el p. Daniel Portillo, director de CEPROME Latinoamérica. Y creo que nos dará más luz si trabajamos este tema desde el ecumenismo. Este paso daría más fuerza y no nos sentiríamos solos. También me parece que debe ser obligatoria una formación profesional en este ámbito destinada a los miembros de la Iglesia con ciertas responsabilidades. Y tiene que ser una prioridad integrar en los planes pastorales la formación en la prevención a los más vulnerables.

Acero y Ceprome
Acero y Ceprome

¿Qué opina de la petición del presidente del Gobierno para que el Papa, la monarquía y la Iglesia española pidan perdón por la colonización?

Creo que todos nos tenemos que pedir perdón porque participamos de la indiferencia globalizada y de las colonizaciones ideológicas desde hace mucho tiempo. Son varias veces que he escuchado esto y me vienen a la mente las sabias palabras que el papa Francisco escribe en Christus vivit y lo vuelve a citar en Fratelli Tutti: «Si una persona les hace una propuesta y les dice que ignoren la historia, que no recojan la experiencia de los mayores, que desprecien todo lo pasado y que sólo miren el futuro que ella les ofrece, ¿no es una forma fácil de atraparlos con su propuesta para que solamente hagan lo que ella les dice? Esa persona los necesita vacíos, desarraigados, desconfiados de todo, para que sólo confíen en sus promesas y se sometan a sus planes. Así funcionan las ideologías de distintos colores, que destruyen —o de-construyen— todo lo que sea diferente y de ese modo pueden reinar sin oposiciones. Para esto necesitan jóvenes que desprecien la historia, que rechacen la riqueza espiritual y humana que se fue transmitiendo a lo largo de las generaciones, que ignoren todo lo que los ha precedido». No hay más que añadir claro y concreto.

Acero
Acero

¿Qué podemos hacer los creyentes para ayudar al Papa Francisco y darle el empujón decisivo a sus reformas y a esa Iglesia sinodal, samaritana y en salida?

Primero superar las polarizaciones que hay dentro de la Iglesia. Lo decía muy bien Benedicto XVI el mal está dentro de la Iglesia. El papa Francisco lo dice una y otra vez unidad, comunión. Todos juntos. Así lo recordaba en la misa por el 60 aniversario del Concilio Vaticano II: “Cuántas veces se prefirió ser 'hinchas del propio grupo' más que servidores de todos, progresistas y conservadores antes que hermanos y hermanas, “de derecha” o “de izquierda” más que de Jesús; erigirse como “custodios de la verdad” o “solistas de la novedad”, en vez de reconocerse hijos humildes y agradecidos de la santa Madre Iglesia. Todos, todos somos hijos de Dios, todos hermanos en la Iglesia. Todos Iglesia, todos”.

Y para esto hay que poner la mirada en la periferia, en los pobres, dejar de centrarnos en nosotros mismos. Para ser una Iglesia sinodal, samaritana y en salida tres actitudes: dejar de quejarnos, abrir nuestras manos y sonreír un poco más. 

Acero y Aguiar
Acero y Aguiar

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