Entrevista exclusiva al Nuncio de Su Santidad en México Franco Coppola: "En mi corazón de pastor, la fe y el cariño del pueblo mexicano quedarán marcadas para siempre"

Franco Coppola
Franco Coppola

"Me gustaría pedir perdón, porque la inexperiencia que tenía cuando me encontré en algunas situaciones para mi nuevas, puede haber causado algún malestar"

"Tengo siempre presente en mi corazón y en mi oración a la primera víctima de abusos que recibí"

"En los Seminarios, tengo la impresión que muchas veces falte una profunda y fuerte experiencia de fe, y que el objetivo de la formación no es tanto prepararlos a ser verdaderos apóstoles sino sólo ministros del culto"

"Prioridades que percibo para la Iglesia en México: modificar la formación en los seminarios… para ser una Iglesia que evangeliza y acompaña… especialmente a los jóvenes… y que reconoce la necesidad que tiene de la mirada femenina y maternal de las mujeres"

"Diplomático al servicio del Evangelio, no del poder". Así definen en México al Nuncio del Papa, el italiano Franco Coppola (Maglie,1957), que, el príximo mes de enero, se traslada a la legación pontificia en Bruselas. En esta entrevista exclusiva a RD, el representante papal reconoce que México ha cambiado su corazón de pastor y de diplomático y que el país sigue teniendo una reserva de fe especial, bendecido por la Guadalupana. Por supuesto, le duelen las heridas de la corrupción, de la violencia y del narco y pide a la Iglesia mexicana un plus de ardor misionero y de cambio en los seminarios, para que los futuros curas sean más "apóstoles que ministros del culto".

También insta al episcopado mexicano a erradicar definitivamente los abusos del clero y su encubrimiento, motivo por el cual están siendo investigados 12 prelados y concluye esperanzado: "Estoy seguro que sabrá suscitar los apóstoles que México necesita!"

Coppola

-Monseñor, ¿qué siente a la hora de poner fin a su estancia como representante del Papa en México?

Una inmensa gratitud hacia el Santo Padre por haberme enviado a México, dándome la oportunidad de conocer a Santa María de Guadalupe y al pueblo mexicano.

-¿Le ha dado tiempo de hacer todo lo que quería o algunas cosas se le han quedado en el tintero?

No llegué con agenda ni se me dio una agenda. Trato, en la medida de mis posibilidades, de reconocer el camino que el Señor me pone delante y recorrerlo, día tras día. Por otro lado, me queda claro lo que dijo San Pablo a propósito de nuestra labor en la Iglesia: hay quien ara la tierra, quien siembra, quien acompaña el crecimiento y quien cosecha… En situaciones diferentes, me ha tocado a veces arar, a veces sembrar, a veces acompañar, a veces cosechar.

-¿México marcó su corazón de diplomático y de pastor?

Sí, pienso que la experiencia hecha, como diplomático, trabajando con estos dos últimos gobiernos, tan diferentes, me ha sido muy útil y formará parte de mi patrimonio profesional. Por otro lado, en mi corazón de pastor, la fe y el cariño de este pueblo quedaran marcadas para siempre.

Coppola en Aguililla

-¿Se arrepiente de algo o le gustaría pedir perdón a alguien?

Honestamente, pienso haberme portado con intención correcta en mi servicio a la Iglesia y a los mexicanos. Sin embargo, es evidente que, ahora, a la luz de la experiencia madurada en estos años, me comportaría de forma diferente frente a algunas situaciones. Entonces, sí, me gustaría pedir perdón, porque la inexperiencia que tenía cuando me encontré en algunas situaciones para mi nuevas, puede haber causado algún malestar. Tengo siempre presente en mi corazón y en mi oración a la primera víctima de abusos que recibí: la orienté bien y efectivamente obtuvo rápidamente justicia de su abusador. Sin embargo, en ese único encuentro que mantuvimos no supe explicarme bien y la víctima ha conservado una percepción negativa de mi actitud.

-¿En términos generales, la Iglesia de México goza de buena salud espiritual?

La impresión que tengo, tras 5 años en México, es que la Iglesia goza todavía de la bendición de la presencia de Santa María de Guadalupe y de un pueblo que en los siglos pasados fue formado religiosamente. El mismo pueblo del cual salieron los santos mártires del siglo pasado y santos obispos, verdaderos misioneros, como San Rafael Guizar y Valencia. Mi impresión, que puede ser muy parcial y subjetiva, es que no todos los obispos y los sacerdotes han aprovechado a fondo la riqueza que el Espíritu Santo donó a toda la Iglesia con el Concilio Vaticano II y las enseñanzas de los últimos Papas. En los Seminarios, tengo la impresión que muchas veces falte una profunda y fuerte experiencia de fe, y que el objetivo de la formación no es tanto prepararlos a ser verdaderos apóstoles sino sólo ministros del culto. Ministros del culto que responden a las necesidades sacramentales de la población ya formada, pero que no saben formar a los adultos, para enfrentar a los nuevos desafíos del tiempo presente, ni evangelizar a las nuevas generaciones.

Coppola en Guadalupe

-Corrupción, violencia, pobreza...¿Qué es lo que más le duele de las heridas sociales mexicanas?

Pienso que todas esas heridas están íntimamente conectadas y que, en su raíz, está la pobreza y la falta de formación educativa. México es un país que tiene todo para proveer a sus habitantes, pero la falta de democracia por la presencia de un partido único en el siglo pasado ha permitido el desarrollo de la corrupción a todos los niveles, favoreciendo la concentración de los recursos en las manos de unos pocos y dejando en condición de pobreza a la mayor parte de la población, privándola de aquel “ascensor social” que es la educación y controlándola con la violencia de organizaciones criminales coludidas con el poder.

-¿Se puede decir que la mayoría de la jerarquía mexicana está en sintonía con Francisco? ¿Algunos prelados continúan comportándose como 'príncipes'?

Soy testigo de la sincera devoción de todos los Obispos hacia el Papa y, como representante pontificio en México, he gozado de un respeto total por su parte, sin ni siquiera conocerme. Soy testigo también de los esfuerzos que todos hacen para seguir sus indicaciones y recomendaciones. Por otro lado, es obvio que, como se han formado en otros tiempos y con otras sensibilidades, no a todos les resulta fácil y espontáneo. Pero, en general, soy testigo de su firme voluntad de pastorear a la Iglesia “con Pedro y bajo Pedro”.

El Papa y México

-¿Comparte la tesis del presidente de México de que España y el Papa deben pedir perdón por la conquista?

No soy historiador y no tengo los conocimientos necesarios para hablar de España y de los españoles. Por lo que se refiere a la Iglesia, sé que el Papa contestó enseguida, privadamente, al Señor Presidente, reconociendo que por parte de la Iglesia, en la obra de evangelización de México, hubo luces y sombras, aunque subrayó que fueron muchas más las luces que las sombras. El Presidente me dijo que compartía el análisis y estaba satisfecho de la posición expresada por Papa Francisco.

-¿La plaga de los abusos del clero está erradicada en México y ya no funciona el sistema del encubrimiento? Y, sin embargo, hay obispos encausados por encubridores. ¿Cuántos?

¡No está erradicada ni en los ambientes eclesiales, ni familiares, ni escolares, ni deportivos, lamentablemente! La Iglesia por su parte ha tomado todas las medidas para prevenir que ni un solo niño o niña sufra esta violencia: los obispos han establecido protocolos muy rigurosos para proteger a la niñez y ya en casi todas las diócesis existe y opera una comisión diocesana de protección de los menores, en la que colaboran psicólogos, abogados, laicos y laicas, religiosas y sacerdotes, todos especializados y sensibles a este doloroso tema. No puedo decir que la plaga esté erradicada, pero sí que se han adoptado todas las medidas para que sea muy difícil que esto pase y, si pasa, facilitar la denuncia del caso y el castigo del culpable. De este proceso de actualización y de conversión forman parte también la investigaciones sobre algunos obispos, 12 en concreto, acerca de su manera de actuar frente a algunos casos de abuso por parte de sus sacerdotes. El Motu Proprio “Vos estis lux mundi” del Papa Francisco ha dado a la Iglesia la normativa que se necesitaba, para pedir trasparencia y responsabilidad también a los Obispos, y la Santa Sede está dando seguimiento a todas la denuncias que recibe.

El Papa y Coppola

-!Bonita manera de despedirse de México con la Asamblea Eclesial Latinoamericana¡

¡Ha sido una gracia! No había tenido nunca ocasión de participar a un evento del CELAM… Un ambiente de fraterna colaboración en la escucha de los caminos que el Espíritu indica a la Iglesia… Me ha encantado constatar que muchos de los desafíos pastorales más urgentes que han sido señalados tienen que ver con las mismas prioridades que percibo para la Iglesia en México: modificar la formación en los seminarios… para ser una Iglesia que evangeliza y acompaña… especialmente a los jóvenes… y que reconoce la necesidad que tiene de la mirada femenina y maternal de las mujeres.

-¿Qué le pide a la Virgen de Guadalupe para México?

Oh, no tengo nada que enseñarle a Santa María de Guadalupe! Los mexicanos siguen poniéndose bajo su mirada y ella los conoce y quiere de una manera especial! Estoy convencido de que, si –a pesar de todo- México y su Iglesia se encuentran todavía en una condición mucho mejor que la de otros muchos países, se debe a su protección. ¡Estoy seguro que sabrá suscitar los apóstoles que México necesita!

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