Tras la aprobación del Censo en Bolivia, después de 35 días de paros y conflctos Obispos de Bolivia: "La lucha que ha herido al país es entre la luz y la oscuridad, y afecta al mundo entero"

Monseñor Aurelio Pesoa, O.F.M
Monseñor Aurelio Pesoa, O.F.M

Tras la aprobación de la Cámara de Diputados el fin de semana, el Senado de Bolivia también aprobó ayer la ley del Censo de Población y Vivienda, que ahora debe ser promulgada

El presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana se pregunta: ¿Será verdad lo que se ha prometido? ¿Hasta cuándo durará esta aparente serenidad?" Exhortando a la vigilancia y a estar despiertos

El obispo de la Diócesis de San Ignacio de Velasco también ha comentado en el primer domingo de Adviento la situación: "La lucha es entre la luz y las tinieblas, entre el reino de Satanás y el reino de Dios. Y esto no sólo afecta a Bolivia, sino a todo el mundo"

(Agencia Fides).- Tras la aprobación de la Cámara de Diputados el fin de semana, el Senado de Bolivia también aprobó ayer la ley del Censo de Población y Vivienda, que ahora debe ser promulgada. El censo se ha fijado para el 23 de marzo de 2024. Como resultado de este acto oficial, ha terminado después de más de un mes, el paro proclamado en la región de Santa Cruz, al que se habían sumado otras zonas de la nación.

“Pasaron 35 días de paros y conflictos en el país, seguramente estos días habrá una aparente serenidad y normalidad, pero surge la duda: ¿Será verdad lo que se ha prometido? ¿Hasta cuándo durará esta aparente serenidad?” así se lo ha preguntado Mons. Aurelio Pesoa, O.F.M., Obispo del Vicariato Apostólico del Beni, Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, en su homilía de la misa del primer domingo de Adviento. El Obispo ha llamado a los cristianos a vivir toda su vida como un tiempo de espera constante, de advenimiento, de la venida del Señor Jesús, comportándose según lo que son, es decir “hijos de la luz obradores del bien, hijos de las tinieblas son los promotores de la maldad”.

“El ser cristiano compromete – ha puesto de manifiesto -, en estos tiempos en donde pareciera que el dominio de las ideologías políticas y partidistas dominan sobre el sentido común del verdadero bien para todos. Ser cristiano implica una manera distinta de vivir la vida con un compromiso activo y coherente”. Y ha proseguido diciendo: “En estos tiempos de conflictos que vivimos en el país, se repiten palabras que no construyen, ni respetan, sino que son de insulto, descalificación llegando a la agresión, con esa actitud se ha lastimado a muchos hermanos, se ha herido a un pueblo, herida que necesitará mucho tiempo para curarse. En un pueblo de mayoría católica esa no es la manera de esperar al Mesías”.

Luego ha terminado su homilía exhortando a la vigilancia y a estar despiertos, para saber reconocer al Señor cuando se nos presente, que nos manda no descuidar a los más vulnerables e indefensos de nuestros tiempos: “Ese es el modo de estar vigilante en este tiempo del Adviento”.

Mons. Robert H. Flock, Obispo de la Diócesis de San Ignacio de Velasco, también ha comentado en el primer domingo de Adviento la situación que vive el país desde hace más de un mes, con la huelga y los violentos enfrentamientos entre las partes. “Como sabemos – ha dicho el obispo - hay quienes quieren que corra la sangre en Bolivia. Dicen: ‘guerra civil, ya’. A ellos la Palabra de Dios les dice hoy: 'No levantéis la espada unos contra otros, no os entrenéis para la guerra. Ven, caminemos a la luz del Señor'. La lucha en la que nos encontramos no es de derecha contra izquierda, es entre la luz y la oscuridad. La lucha es entre la luz y las tinieblas, entre el reino de Satanás y el reino de Dios”. Y esto no sólo afecta a Bolivia, sino a todo el mundo.

Ahora que la huelga ha terminado, el obispo Flock ha expresado su deseo de que “las esperanzas no se vean defraudadas” ya ha instado a caminar a la luz del Señor: “El reto es caminar juntos, hacia un mundo nuevo en el que no haya más huelgas ni bloqueos, en el que no haya más gases lacrimógenos, ametralladoras y misiles, y mucho menos armas de destrucción masiva. A la luz del Señor, busquemos lo que el Señor ofrece, vida en abundancia para todos”.

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