Les anuncio una gran alegría: El Papa en Uruguay

"Espero que la visita del Papa León XIV nos sorprenda, porque Dios obra en los corazones de aquellos que libremente se disponen a recibirlo"

El Papa en Uruguay
El Papa en Uruguay
Dra. María del Pilar Silveira, teóloga uruguaya
07 nov 2026 - 08:36

“Les anuncio una gran alegría” es el lema de la visita del Papa León XIV a nuestro querido “paisito”, el segundo más pequeño de América Latina.

Desde todos los rincones del país, los católicos y personas que comparten el deseo de una humanidad más fraterna, nos estamos movilizando y preparando para estos tres días históricos de su visita. 

Logo y lema del viaje a Uruguay
Logo y lema del viaje a Uruguay

¿Quiénes somos?

La República Oriental del Uruguay, es un pequeño país situado al Oriente del Río Uruguay que en lengua guaraní significa “río de los caracoles" y también “río de los pájaros ".  

Está ubicado en medio de dos grandes países: Argentina y Brasil siendo el segundo más pequeño de América. El Río Uruguay y el Río de la Plata son los límites fluviales con Argentina. Con Brasil mantiene una gran extensión de frontera “seca.” Por esa razón la población que vive en la zona fronteriza se distingue al hablar el “portuñol” como resultado de la unión del idioma español con el portugués.

Su población es en la actualidad de 3.499.451 habitantes  con escasa presencia de población nativa aborigen, mucha descendencia de inmigraciones europeas, altas tasas de urbanización, alta concentración de la población en la capital del país y bajas tasas de natalidad.

Es un Estado laico, el más laico de latinoamérica, inspirado en el modelo francés y en el jacobinismo. El término “laicidad” se presenta como un valor altamente compartido por el conjunto de la sociedad. La Iglesia Católica uruguaya no tuvo el peso social como en los demás países de América Latina y el Caribe. La separación fue jurídica, y efectiva, impactando en el imaginario colectivo. La laicidad, se interpretó de dos maneras durante el siglo XX. Por un lado se entendió como la neutralidad del Estado siendo imparcial frente a las creencias de los ciudadanos y ciudadanas uruguayas. Por otro lado, prescindiendo e ignorando la dimensión espiritual del ser humano. Esta última es la que ha predominado, por lo cual el Estado no muestra interés por lo religioso, prescinde de esta dimensión. Por lo tanto la laicidad y el secularismo tuvieron como consecuencia que la fe religiosa se expresara en el ámbito privado y en los lugares que no son públicos.

La Iglesia Católica como institución tuvo una débil y tardía implementación porque el Uruguay no tenía riquezas naturales que atrajeran a los colonos. La ciudad de San Felipe y Santiago, la capital que se le llamó Montevideo, se fundó en 1724. El territorio de la Banda Oriental era amplio y no había suficiente clero que se ocupara del mismo.

La tensión que se produjo en el siglo XIX entre la Iglesia Católica y el Estado se hizo visible en conflictos por la administración de diversos espacios. En el año 1861, la secularización de los cementerios debido a un conflicto por el entierro de una persona que se identificó con la masonería. En 1862 fue desterrado el Vicario apostólico (que oficiaba como obispo) por decisiones tomadas en contra del gobierno. Entre 1865 y 1878 surgió el “conflicto intelectual” entre los medios de comunicación, y los centros de pensamientos liberales y católicos. En 1877 se promulgó la ley de desconfesionalización de la educación pública que se promulgó laica, gratuita y obligatoria. La Iglesia la consideró como la “expulsión de Dios del sistema educativo”.

El Papa en Uruguay
El Papa en Uruguay

La primera diócesis se creó en 1878. En 1879 se promulgó la Ley del Registro Civil, en la cual todos los registros, nacimiento, estado civil, defunción, pasaron a manos del Estado. En 1885 la “ley de conventos,” declaró sin existencia legal a los conventos y casas de oración y prohibió el ingreso de religiosos extranjeros al país. También en 1879 se aprobó la “Ley del Matrimonio Civil” obligatorio. A partir de ese momento, primero es obligatorio el registro civil antes del matrimonio religioso.

En 1906, se removieron los crucifijos de los hospitales públicos y en 1907 se suprimió la referencia a Dios y a los Evangelios en el juramento parlamentario. En este año se aprobó la ley del divorcio por la sola voluntad de la mujer. 

En 1919 surge la secularización de los días feriados (cambió la denominación de los feriados, por ejemplo el día de Navidad se llamó “Día de la familia”, la Semana Santa, “Semana de Turismo”. Por la aplicación de la ley se cambiaron más de 30 nombres religiosos por nombres no confesionales. Un ejemplo es el de la ciudad, llamada “Santa Isabel” que se llamó “Paso de los Toros”. A pesar del cambio, se les llama “isabelinos(as)” a las personas oriundas de esa ciudad.  

La Constitución Nacional de 1919 oficializó la separación institucional entre la Iglesia Católica y el Estado, que entró en vigencia el 1o de enero de 1919. El artículo 5o expresa lo siguiente. 

Todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay. El Estado no sostiene religión alguna. Reconoce a la Iglesia Católica el dominio de todos los templos que hayan sido, total o parcialmente construidos con fondos del erario nacional, exceptuando sólo las capillas destinadas al servicio de los asilos, hospitales, cárceles u otros establecimientos públicos. Declara asimismo exentos de toda clase de impuestos a los templos consagrados actualmente al culto de las diversas religiones.

Desde sus inicios, la Iglesia uruguaya vivió tensiones internas y externas entre corrientes liberales y romanizadas. En el siglo XX, tras el Concilio Vaticano II, existieron algunas diferencias entre los sectores más vinculados a Roma.y los seguidores de la teología de la liberación, entre cuyos fundadores se destacó el uruguayo Juan Luis Segundo s.j. 

Al mirar esta historia, reconozco también el camino de mi propia fe. Por eso, las visitas papales no son para mí solo acontecimientos históricos: me remiten a lo que viví como joven con Juan Pablo II y a la esperanza con que hoy esperamos a León XIV.

Llegada de Juan Pablo II a Uruguay
Llegada de Juan Pablo II a Uruguay | Agencia AFP

Un país visitado por dos papas. 

En el imaginario colectivo, Juan Pablo II dejó “implantada una cruz” simbolizando en ella todos los crucifijos que fueron sacados de los lugares públicos en 1906… Nos despertó la esperanza y los valores democráticos en un país que estaba dando los primeros pasos en el ejercicio libre de sus derechos luego de 15 años de dictadura. 

En lo personal como joven que buscaba un sentido a la vida, me impactó su fe y amor a Jesús. Él conocía desde dentro la experiencia de vivir sin libertad al provenir de una Polonia comunista. Nuestra sociedad uruguaya estaba fragmentada y herida por las consecuencias de la dictadura y su presencia nos hizo sentir nuevamente que éramos hermanos, mas allá de las diferencias políticas. En ese momento había distancia entre civiles y los “milicos”. 

Hoy, después de treinta y nueve años, abrimos nuestras puertas para recibir la visita de León XIV. 

¿Qué significa para nosotros este acontecimiento? 

Significa una gran alegría porque el papa nos ha elegido como primer país latinoamericano donde iniciará su visita pastoral en su pontificado. 

Lo recibimos con mucho amor, entre todos porque somos una iglesia pobre y austera que se ha enriquecido con la colaboración de voluntarios en diversos frentes. Así hemos visto en este tiempo a muchas personas colaborando en la logística, el canto, las ofrendas, el hospedaje, las decoraciones de los lugares de celebración, la elaboración de un papa móvil pequeño adaptado para traslados en lugares cercanos que requirió adaptaciones creativas de los mecánicos. También el Centro de Panaderos de Uruguay ha creado el “pan de León” cuya receta combina ingredientes vinculados con la historia personal de León XIV, desde su ciudad natal en Estados Unidos hasta su trayectoria religiosa en Perú, con elementos tradicionales de la panadería uruguaya. Es elaborado con centeno, papa, maíz y quinoa, ingredientes elegidos por su relación con la vida del pontífice.

Y la comunidad católica nos hemos preparado orando, especialmente cuando el papa tuvo que someterse a la operación del pulmón, uniéndonos en la iniciativa “un Avemaría por el papa” llegando a más de 5 mil. 

La vida del papa León XIV se ha difundido en las catequesis parroquiales de niños y adultos poniéndonos en sintonía con este gran acontecimiento. 

Nuestras comunidades envejecidas, que reflejan la realidad del país, se han enriquecido por la presencia de migrantes venezolanos, colombianos, cubanos que se han incorporado a la vida eclesial dando un rostro más jovial y alegre. 

Uruguay
Uruguay

¿Qué esperamos que suceda ante situaciones que nos preocupan?

Estamos viviendo como sociedad un momento de mucha inseguridad y violencia con asesinatos diarios por enfrentamiento entre bandas vinculadas a la droga- 

Hay otros problemas que enfrentamos que son:

  • La fragmentación social, la desigualdad y la falta de oportunidades para los sectores más vulnerables.
  • Un alto índice de suicidios que afecta a los más jóvenes. 
  • El deterioro ambiental provocado por la explotación de los recursos naturales y la contaminación.
  • La crisis económica y laboral, que afecta especialmente a familias, migrantes y personas vulnerables.
  • El narcotráfico, la inseguridad y la violencia, en particular contra las mujeres.

Sabemos que una visita no cambia los problemas de forma mágica. Seguramente escucharemos en estos tres días de visita, propuestas evangélicas a favor de la vida para construir una humanidad fraterna y solidaria. Porque “ la civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización.” (León XIV. Carta Encíclica Magnifica Humanitas, 213)

Papa en Uruguay
Papa en Uruguay

Espero que la visita del Papa León XIV nos sorprenda, porque Dios obra en los corazones de aquellos que libremente se disponen a recibirlo. Y el testimonio del papa León XIV que asumiendo en su propio cuerpo la enfermedad del cáncer ha decidido cruzar el océano, dejando la seguridad del Vaticano para venir a encontrarse con nosotros, ya es un gesto de amor que habla por sí mismo. Dejémonos sorprender por el Amor, “con la misma fe de María, convirtámonos en tejedores de esperanza en nuestro mundo, compartiendo lo que somos y lo que tenemos, para que la presencia de Jesús crezca entre nosotros y su Reino tome forma.” (MH 245)

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