Argentina: El Seplai alienta la tarea de los laicos ante la visita del papa León XIV
El secretario, Gustavo Vivona, convocó a los fieles a asumir un compromiso activo con la evangelización y la transformación de la realidad social en pos de una sociedad más humana y fraterna.
(AICA).- Ante la próxima visita del papa León XIV a la Argentina, el abogado Gustavo Vivona, secretario del Secretariado Nacional para los Laicos (Seplai) de la Comisión Episcopal de Vida, Laicos, Familia y Juventud (Cevilaf), difundió un mensaje dirigido a los laicos, a quienes invitó a renovar su vocación misionera y a asumir un papel activo en la construcción de una sociedad más humana, fraterna y solidaria.
Con el título "Vayan y anuncien, bienvenidos todos. Un mensaje para todos los laicos", el texto destaca la expectativa con la que los fieles se preparan para recibir al Pontífice y la oportunidad de profundizar el compromiso cristiano ante los desafíos sociales actuales. En ese sentido, Vivona recordó la invitación del Papa a dejarse interpelar por la realidad, escuchar a los demás y asumir la propia responsabilidad en la construcción del bien común.
El mensaje retoma las enseñanzas de san Juan Pablo II y del papa Francisco sobre el protagonismo de los laicos y su corresponsabilidad en la misión de la Iglesia. Además, subraya la importancia de "caminar juntos" en la diversidad de carismas y talentos, promoviendo comunidades abiertas al encuentro, la escucha y la integración.
Texto del mensaje
"Vayan y Anuncien, Bienvenidos todos" "Un mensaje para todos los laicos"
Desde el lema que la Conferencia Episcopal Argentina nos propuso para recibir al Papa León XIV, nos preparamos como laicos con alegría, expectativa y entusiasmo para recibirlo. Seguramente vendrá a animarnos en la fe y expresarnos su mirada como Pastor de la Iglesia en estos tiempos que atraviesa la humanidad, los tres países de América Latina que visita y nuestra querida Argentina.
Así como en su tiempo el papa San Juan Pablo II nos exhortaba a los laicos a ser parte activa, consciente y responsable en la misión de la Iglesia en medio de una dramática hora de la historia (Conf. Christifideles laici, título 3) y el papa Francisco nos invitaba a asumir un nuevo protagonismo laical como discípulos misioneros asumiendo la co-responsabilidad diferenciada en la que todos caminamos juntos en comunión como Pueblo de Dios, (Conf. EG 120), el Papa León XIV seguramente vendrá a reafirmarnos en nuestra vocación iluminándonos y animándonos a dar respuesta concreta a este acontecer social en este tiempo tan complejo y desafiante.
En este sentido en su reciente encíclica "Magnifica humanitas", su Santidad nos expresa: "Me acompaña la convicción de que el modo concreto de vivir las relaciones sociales a la luz del Evangelio no está establecido de una vez para siempre". Por eso animo a todos, de manera particular a los fieles laicos, a no tener miedo de dejarse interpelar por la realidad, de ponerse a la escucha recíproca y de asumir con firmeza la propia responsabilidad en la construcción de una sociedad más humana y fraterna" (M.H.91).
Es así que seguramente el sucesor de Pedro nos vendrá a impulsar a "ser constructores de un cielo nuevo y una tierra nueva", a construir un mundo en la que las estructuras de nuestra organización social sean siempre más expresión de los valores evangélicos, humanos y comprendan a todos.
Estamos como Iglesia renovando nuestro caminar a la luz de la experiencia de las primeras comunidades cristianas en las que el desafío de vivir el amor mutuo, la comunión de bienes espirituales y materiales y la unidad, eran las claves centrales de la fe. "En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros" Jn.13,35.
Caminar juntos buscando vivir en la unidad en medio de la diversidad de carismas, dones y talentos es central en este tiempo de una Iglesia que es constitutiva mente sinodal y fraterna. También es misionera y busca que todos puedan ser recibidos sin juicios y prejuicios donde prevalezca la comunión el conocimiento y el reconocimiento antes de emprender cualquier tipo de acción, y al mismo tiempo escuchar, orar, acoger, discernir, animar, anunciar, construir, integrar, son acciones claves para todos los miembros de la Iglesia y en particular para los laicos. Animarse a salir de la lógica de esperar que otros nos digan que tenemos que hacer y a participar activamente con decisión y valentía es el desafío laical. Nuestro llamado es a construir el Reino de Dios en esta sociedad, a reconstruir la nueva Jerusalén, para ello es necesario el pilar de la oración, la acción comprometida con la mirada y la intención puesta en el bien común.
Desde nuestra vocación de laicos, trabajadores, profesionales, empresarios, padres y madres de familia, estamos invitados a integrar nuestra fe al quehacer diario donde nos toca estar. No se trata de solo dar respuestas personales y aisladas, se trata más bien de "hacer con otros", de potenciar nuestras iniciativas con aquellos que no solo comparten nuestra fe, sino nuestros valores y así buscar transformar esta realidad en una que se parezca mucho más al designio de Dios Padre de todos, donde todos, todos somos hermanos.
Probablemente el Papa, tal como lo hizo también en su última encíclica nos recuerde que "la Civilización del amor no es una utopía ingenua, sino un proyecto exigente que consiste en traducir la caridad en estructuras de justicia, en dar cuerpo institucional a la fraternidad y en considerar al otro como un aliado necesario para la construcción del bien común" (MH 186)
Algunos han dicho que es "la hora de los laicos" pero también se ha dicho que "pareciera que el reloj se ha parado". Ante este hecho de su venida, tan esperado por la gran mayoría de los argentinos y de quienes somos creyentes, cabría preguntarnos ¿Cómo nos preparamos? ¿Qué conciencia tenemos de ser protagonistas en el sentido de asumir nuestra responsabilidad con acciones concretas en este tiempo de nuestra Iglesia y del mundo? ¿Buscamos integrar nuestra vida de fe al acontecer de nuestra realidad social? ¿Estamos dispuestos a construir con otros, a ser puentes que favorezcan el bien común, gestores de unidad en la diversidad? Estamos llamados a "iluminar" las realidades temporales conforme el mandato evangélico: "Ustedes son la sal de la tierra" (Mt.5,13), "Ustedes son la luz del mundo" (Mt. 5,14).
"Somos sembradores en el desierto del mundo" y en este sentido hay algo del mensaje de León XIV que se expresa con claridad: estamos invitados a dar respuesta a modo de semilla que se entierra y aguarda con paciencia sus frutos. No podemos permanecer con los brazos cruzados, es tiempo de salir desde nuestra vocación misionera con la guía del discernimiento y desde una comunidad, para generar siempre comunidades potenciales de un fuerte tejido social y pastoral.
Es desde la presencia de Jesús resucitado, Señor de la historia y de nuestras vidas, hoy expresada en el sucesor de Pedro, que estamos invitados a ser fermento de vida nueva en nuestro territorio, barrio, en nuestro pueblo y país y así ser testigos de que un mundo más fraterno y solidario es posible.
Queremos encomendar nuestro pedido de oración por la próxima venida del papa León a dos laicos beatos argentinos: Wenceslao Pedernera, padre de familia y trabajador y Enrique Shaw, padre de familia y empresario. Ellos nos han dado testimonio de que es posible ser Santos desde su llamado laical y seguramente estén intercediendo para que junto a nuestra Madre María de Luján podamos como pueblo celebrar la presencia, el mensaje y un nuevo compromiso propuesto por el vicario de Cristo en este tiempo tan particular de nuestro país y del mundo.
