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El arzobispo de Santiago de Cuba pide a los gobernantes no creerse "dueños del mundo"

Lo dijo durante la homilía de Pentecostés, en la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, en El Cobre: El prelado fue directo al señalar el peligro del abuso de poder y alertó contra la división como instrumento político

Monseñor Dionisio García Ibáñez en la misa de Pentecostés

El arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García Ibáñez, lanzó este domingo un llamado directo a los gobernantes del mundo durante su homilía de Pentecostés en la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, en El Cobre, exigiéndoles humildad, respeto a la dignidad humana y búsqueda de la verdad por encima del poder personal.

El prelado reservó las palabras más contundentes de su sermón para quienes ejercen autoridad política, advirtiendo que los líderes de las naciones deben pedir con urgencia el don del Espíritu Santo «porque muchas veces los gobernantes de las naciones o los que ejercemos la autoridad, nos creemos que solo nosotros somos. La autoridad procede de mí, yo soy el único que tengo razón».

García Ibáñez fue directo al señalar el peligro del abuso de poder: «Los que tienen las responsabilidades de los pueblos de las naciones tienen que hacer mayor hincapié en buscar la verdad. No creerse dueños del mundo, ni decidir por el destino de millones de personas».

Arzobispo de Santiago de Cuba. Misa de Pentecostés 2026
Ningún gobernante puede imponer su criterio sobre el de toda una sociedad

El arzobispo subrayó que ningún gobernante puede imponer su criterio sobre el de toda una sociedad: «Mi opinión no puede permanecer sobre la opinión de todo el mundo, y sobre todo, sobre todo un pueblo».

Exigió además que los responsables de las naciones antepongan el bien común al interés propio: «Procurar la justicia, no el capricho, y procurar la justicia y el bien, no nuestro interés».

En su homilía, García Ibáñez también alertó contra la división como instrumento político, afirmando que «todo lo que tiende a la división y a separar por grupos es malo», y llamó a la fraternidad y la comunión como frutos de una vida guiada por el Espíritu.

El prelado hizo una mención explícita a la situación de los fieles en Cuba al señalar: «Aquí en este mundo, aquí en Santiago de Cuba, necesitamos la fortaleza de Dios para permanecer firmes, y necesitamos la sabiduría de Dios para entender las cosas».

Secuencia de pronunciamientos

La homilía de este domingo se inscribe en una secuencia de pronunciamientos del arzobispo con creciente carga crítica sobre la realidad cubana.

El pasado 17 de mayo, en otra misa en El Cobre, García Ibáñez había declarado que «Cuba tiene que cambiar» y que deben adoptarse «medidas que cambien la situación del país».

En noviembre de 2025, el arzobispo llamó a construir una sociedad donde nadie dependa de que «le den» y el trabajo propio sea la base de la vida social, y tras el huracán Melissa cuestionó el sentido de vivir en medio de tanta precariedad.

Otros sacerdotes cubanos han adoptado un tono aún más directo.

Padre Alberto Reyes

El padre Alberto Reyes criticó la «desidia e inactividad» del Gobierno ante la escasez, el hambre y la muerte normalizadas en la isla.

La Iglesia Católica opera en Cuba como una de las pocas instituciones con cierta autonomía respecto al Estado, y sus mensajes pastorales son leídos con frecuencia como críticas directas al régimen.

García Ibáñez, nombrado arzobispo por Benedicto XVI en 2007 y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba desde 2009, cerró su homilía con una síntesis que resume el espíritu de todo su mensaje: «Ser humilde es vivir en la verdad».

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