Cardenal Barreto: Francisco y León XIV son "un regalo del Espíritu Santo", firmes y decididos en lo esencial
A menos de dos semanas de la visita de León XIV a Perú, el cardenal peruano describe un país marcado por la violencia y la desconfianza hacia las instituciones políticas
(Marie-Lucile Kubacki/Agencia Fides).- Arzobispo emérito de Huancayo y comprometido desde sus inicios con el camino sinodal amazónico, el cardenal jesuita Pedro Barreto Jimeno ha seguido de cerca, junto al papa Francisco, el nacimiento de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA).
A menos de dos semanas de la visita de León XIV a Perú, el cardenal peruano describe un país marcado por la violencia y la desconfianza hacia las instituciones políticas. También apunta qué pueden esperar la Iglesia y la sociedad peruanas de la visita del Obispo de Roma.
Pregunta.- Se acerca la visita del Papa. ¿Qué esperanzas y expectativas nutre en su corazón especialmente para la Iglesia y para el país?
Respuesta. - La visita apostólica de León XIV, ha despertado un enorme entusiasmo en la población peruana porque es una persona conocida y querida. Vivió en el norte del Perú sus primeros años como sacerdote agustino en la Diócesis de Chulucanas y en la Arquidiócesis de Trujillo. Después de doce años como Superior General de los Agustinos, el Papa Francisco lo nombró Obispo de Chiclayo, del 2015 al 2022 y luego Prefecto del Dicasterio para los Obispos, cargo que ha desenpeñado antes de ser elegido como sucesor del Apóstol Pedro.
R. El Perú, dentro de América Latina y de la Amazonía, sigue la huella del Concilio Vaticano II y nos reconocemos con León XIV, en el camino de una Iglesia sinodal que escucha, discierne y anuncia hoy el Evangelio de Jesucristo. Por ello, su presencia en el Perú, como Pastor de la Iglesia Católica, tiene un significado muy especial porque regresa a su propia casa. Vuelve al País que lo acogió y se hizo uno con él. Conmovió cuando en el día de su elección, en el balcón de la Basílica de San Pedro, se dirigió en castellano a su “querida Diócesis de Chiclayo en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su Obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, para seguir siendo Iglesia fiel a Jesucristo” Por estos motivos, reitero que su visita al Perú, será «una avalancha de amor, de esperanza y de renovación».
P.- En su opinión ¿Cómo cree que su pasada experiencia pastoral puede influir en su manera de encontrarse con el pueblo peruano durante este viaje?
R. - El Papa León tiene un profundo vínculo que lo une al Perú, a sus pueblos y comunidades. Conoce la costa, sierra y la Amazonía. Sin embargo, encontrará un país cada vez más “golpeado y abatido”, donde las personas caminan “como ovejas que no tienen pastor” como esta escrito en el Evangelio de Mateo.
P.- ¿De donde viene tanto cansancio?
R. - Muchos peruanos y peruanas experimentan la inseguridad, desprotección y abandono ante instituciones que no consiguen responder, con eficacia, a la violencia, la inseguridad, el avance del crimen organizado y a la impunidad. El número de casos de extorsión en el Perú pasó de 1,640 en 2021 a 14,206 en 2025. Y solamente entre enero y julio de 2026, el Ministerio Público registró 13,892 denuncias. Esta agudización de los conflictos, la polarización social, política, religiosa; el crecimiento de la violencia, el crimen organizado, la corrupción, las desigualdades, la situación de la juventud y los desafíos que vivimos al interior de nuestra propia Iglesia, debilitan nuestra convivencia democrática y la confianza en las instituciones. Somos un país sin esperanza, sin horizontes que nos movilicen.
P.- ¿Qué puede decir el Papa ante un panorama tan sombrío?
R. - La presencia y el mensaje de León XIV alentará al pueblo peruano y a las Instituciones, a crear un espacio de diálogo “desarmado y desarmante” que respete la dignidad de toda persona humana y busque el bien común. En este sentido, tendremos un mensaje exigente que posibilite la comunión, la participación y la acción en favor de la justicia y de la paz, poniendo, en primer lugar, a los más pobres y excluidos de la sociedad.
P.- Usted colaboró estrechamente con el papa Francisco en el camino sinodal amazónico. ¿Qué legado de Francisco considera esencial preservar y desarrollar hoy para la Iglesia en la Amazonía?
R. - Las dos instancias eclesiales, la REPAM y CEAMA son expresión genuina de la opción por los pobres que la Iglesia asume en fidelidad al Evangelio. Así, Jesús indica como una señal de la presencia de Reino de Dios entre nosotros: “los pobres son evangelizados”. La presencia de misioneros de la Iglesia Católica en la Amazonía se remonta al siglo XVI, entorno al 1540 y continua hasta nuestros días. La Iglesia se asume la responsabilidad de acompañar a los pueblos indígenas en el anuncio del Evangelio y promover su desarrollo humano integral.
R. Para una mayor eficacia apostólica, Francisco crea la REPAM el 13 de septiembre del 2014, que tiene como misión: acompañar a los pueblos amazónicos desde sus culturas y territorios, mediante una red que articule las acciones pastorales en la región. La CEAMA, instituida el 29 de junio de 2020, como organismo eclesial, busca priorizar los objetivos y estrategias pastorales de los nuevos caminos de evangelización de la Iglesia en la Amazonía.
P.- ¿De dónde nació la preocupación del papa Francisco por la Amazonía
R. - Primero Francisco escoge un lugar: la Amazonía, donde viven pueblos indígenas con diversidad de culturas y lenguas, que históricamente han sufrido persecución y muerte. Además, la cuenca del río Amazonas (7.4 millones de Km2), como ecosistema vivo, es “uno de los pulmones del mundo que debemos cuidar” como está escrito en la Encíclica “Laudato Si’”. En segundo lugar, Francisco inicia un proceso de escucha, discernimiento y de acción pastoral coordinada, fruto de la espiritualidad sinodal. Se asume así, el camino de la renovación de la Iglesia. Para ello convocó un Sínodo especial para la Amazonía (Roma del 04 al 27.10.2019) que culminó con el Documento Final. Francisco nos ofreció, además, la Exhortación Apostólica “Querida Amazonía” el 12 de octubre del 2020. Con esta experiencia sinodal, la Iglesia en la Amazonía, hace su aporte al proceso sinodal de la Iglesia universal. Éste es el principal legado de Francisco y que León XIV continúa y profundiza.
Francisco y León XIV son dos Papas diferentes en su personalidad y carácter. Pero firmes y decididos en lo esencial: el seguimiento de Cristo, la renovación de la vida y misión de la Iglesia
P.- ¿Qué impresión le ha causado la manera en que León XIV acoge el proceso de renovación de la Iglesia en la Amazonía?
R. - Esta pregunta me hace resaltar un regalo del Espíritu Santo a la Iglesia: la novedad y la continuidad en la sucesión de dos Obispos de Roma. He podido conocer personalmente a ambos. Son dos Papas diferentes en su personalidad y carácter. Pero firmes y decididos en lo esencial: el seguimiento de Cristo, la renovación de la vida y misión de la Iglesia. Los dos se conocían y trabajaron muy estrechamente durante los dos últimos años previos al fallecimiento del papa Francisco y a la elección del papa León XIV.
R. Francisco nació en Argentina y León XIV nacido en los Estados Unidos de Norteamérica y nacionalizado peruano. Uno latinoamericano y el otro panamericano. Los dos con la decisión de anunciar la buena noticia de Jesús Crucificado y Resucitado a la humanidad. No compiten. Se complementan. Uno siembra la Palabra de Dios, el otro continúa sembrando y Dios la hace fructificar en la Iglesia. ¡Esa es la expresión más genuina de la unidad en la diversidad!
R. Recordemos que la Constitución dogmática del Concilio Vaticano II Lumen Gentium sobre la Iglesia, indica que ella es carisma e institución a la vez, como “Cristo es verdadero Dios y verdadero Hombre”. No son dos Iglesias. Es una sola, espiritual, vivificada por el Espíritu Santo y al mismo tiempo visible, institucional, con el Papa, Obispos, Sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos que, por el Bautismo, conforman el Pueblo de Dios.
P.- El programa del viaje prevé un encuentro del Papa con misioneros y representantes de los pueblos amazónicos en Pucallpa. ¿Qué espera que ese encuentro exprese sobre el lugar de los pueblos originarios y la protección de la Amazonía en la misión de la Iglesia?
R. - El Papa León ha querido volver a pisar la tierra amazónica. Esta vez en la ciudad de Pucallpa el sábado 15 de noviembre próximo. Es un gesto elocuente de continuar lo que iniciara el Papa Francisco. La Iglesia en la Amazonía percibe la continuidad del compromiso de acompañar a los pueblos indígenas en la defensa de la vida y del cuidado del territorio, amenazado por la deforestación y la minería ilegal, cada vez en aumento.
R. Escuchará las angustias y esperanzas de los pueblos indígenas, especialmente el dolor por la violencia que afecta a niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Lo sucedido en Condorcanqui, en el nor oriente peruano, donde niñas indígenas Awajún y Wampis han sufrido violencia sexual por parte de sus maestros, quienes tenían precisamente la responsabilidad de educarlas y protegerlas.
P.- ¿Qué recuerda de la visita del papa Francisco a la Amazonía peruana?
R. - Papa Francisco cuando visitó Puerto Maldonado en enero del 2018, afirmó que la Amazonía es una tierra sagrada ante ella debíamos descalzarnos como Moisés. Allí también el papa Francisco llamó a los indígenas heroicos guardianes del bioma amazónico. El papa León XIV reafirmará el compromiso de la Iglesia de seguir acompañando a los Pueblos Indígenas en la defensa de la vida, de su dignidad como personas y en el cuidado de la Amazonía.
La visita del Papa nos ayudará a romper silencios, vencer indiferencias y volver a lo esencial porque: “en el encuentro con Jesucristo nace y renace la alegría” como afirma el primer paragrafo de la Evangelii Gaudium
P.- El papa León XIV desarrolló una parte importante de su misión en el Perú como religioso agustino. En su opinión, ¿qué huella ha dejado esta experiencia, combinada con sus orígenes en Illinois, en su visión y en el ejercicio de su ministerio petrino?
R. - La visita apostólica al Perú del Papa León, reafirmará su propia experiencia misionera que, durante veinte años vivió en el Perú. Dejó la huella imborrable por su cercanía, fortaleza de espíritu para construir una Iglesia que escucha, discierne y actúa. Esperamos que su presencia entre nosotros sea un renovado impulso para la evangelización de nuestros pueblos que incluye una pastoral social que acompaña a quienes sufren; que escuche las voces de los pueblos costeños, andinos y amazónicos; que promueva la solidaridad y la organización comunitaria para el bien común.
R. Su visita nos ayudará a romper silencios, vencer indiferencias y volver a lo esencial porque: “en el encuentro con Jesucristo nace y renace la alegría” como afirma el primer paragrafo de la Evangelii Gaudium. Esa es nuestra fe que fortalece la esperanza y nos impulsa a la práctica de la caridad entre hermanos y hermanas. Recordará a quienes tienen responsabilidades políticas, económicas y sociales que toda autoridad encuentra su sentido en el servicio al bien común. Nos animará a no resignarnos ante la pobreza, la desigualdad, la corrupción, la violencia y la exclusión. Así construiremos juntos una paz “desarmada y desarmante”.