Encuentro del movimiento de profesionales católicos de América del Norte, del Sur y del Caribe MIIC Pax Romana
El cardenal Castillo inaugura el encuentro de Pax Romana en Lima con una invitación al “reengendramiento”
Encuentro del movimiento de profesionales católicos de América del Norte, del Sur y del Caribe MIIC Pax Romana
El cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima, aprovechó la inauguración del encuentro de Pax Romana en Lima para lanzarles una invitación al “reengendramiento”, un término, a su juicio, más preciso que el de renacimiento o el de refundación. Mientras, a su lado en la mesa presidencial, el arzobispo de Trujillo, Alfredo Vizcarra pedía a sus miembros y simpatizantes (unos 20.000 en todo el mundo) que “no se dejasen robar la esperanza en medio de la confusión y del cansancio social”.
Los arzobispos jugaban en casa. En la casa del compromiso mantenido durante décadas por el movimiento de profesionales católicos. Y, como si se hubiesen repartido las tareas, los dos prelados sacaron el tarro de las denuncias proféticas: Castillo se centraba en la situación mundial global y Vizcarra, en la peruana.
El titular de Lima comenzó recordando a uno de sus predecesores, el cardenal Landázuri, “el más grande arzobispo, que marcó a la Iglesia del Perú” y que, por cierto, también perteneció a Pax Romana. Y pronto centró su alegato en Donald Trump y su “proyecto destructor, para ocultar las orgías de Epstein y porque los milmillonarios quieren dominar la humanidad”.
A su juicio, “al igual que en la época del nazismo”, pero ahora la prioridad es “dominar el mundo a través de la IA y del algoritmo”, con una forma de gobernar “a través del capricho y del desprecio por la gente”. Porque, para esta élite de corruptos, “la democracia es el monstruo que hay que eliminar”.
Y el purpurado limeño apuraba el análisis de la situación global: “Ya no hay leyes. Ya no hay ONU. Se invade y se impone. Se han endiosado”. Tanto que monseñor Castillo incluso habló de la experimentación genética, que podría llevar al hombre a vivir hasta los 140 años y “los multimillonarios, a ser eternos”.
Frente a esta situación, el prelado limeño invocó la invitación del Papa Francisco y del Papa León a escuchar “el clamor de la gente por una verdadera humanidad” y detectar donde está germinando por medio de los movimientos populares, para afianzar el “despertar popular” y, como dice el lema de Pax romana, “un nuevo reengendramiento para una esperanza viva”.
Antes de la valiente y brillante exposición del cardenal Castillo, había intervenido, en la inauguración del evento, monseñor Alfredo Vizcarra, que comenzó recordando el contexto electoral que vive el país y denunciando “los intereses chatos de los políticos del país, que se traducen hacia abajo en desorientación y confusión”.
Según el prelado de Trujillo, “el pueblo peruano está polarizado”, tanto que, a veces, “opta por el otro extremo, por el otro lado, sin saber lo que eso comporta” y, de esta manera, “se tuerce la ley como instrumento de convivencia” y “se debilita la democracia, cuando se normaliza el abuso”. Y Vizcarra sacó una conclusión evidente: “La democracia y la legalidad están claramente afectadas en el país”.
Por eso, aseguró que la gente sencilla no sabe a quién creer y se debate por la opción del “mal menor”. Ante esta situación deplorable, invitó a “no rebajar las expectativas” y “cerrar filas ante la mentira y la manipulación”, para “exigir la verdad y defender la institucionalidad democrática sin fanatismos y sin llamar bien al mal”.
Previamente, había abierto la sesión inaugural el presidente de Pax Romana, el catalán Carles Torner, que aseguró que “necesitamos un canto de esperanza ante el emperador desnudo y sus secuaces blasfemos”, que “nos están echando de casa”, porque “el capitalismo socava las instituciones democráticas y hace del desarraigo su prioridad”.
Ante esta situación, Torner reivindicó que “La Iglesia es nuestra morada; Pax Romana es Iglesia y es morada”, que quiere refundarse y volver a nacer. Como lo hizo ya en otras tres ocasiones, según explicó su presidente. La primera, en 1921, la segunda, tras la II Guerra mundial y la tercera “el día del renacimiento de la Iglesia universal con el Concilio Vaticano II”. La cuarta refundación sería ahora, con un Papa misionero como León XIV.
La autocrítica de Emilce Cuda
En la primera mesa redonda de la jornada, intervinieron Emilce Cuda, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina; Leo Guardado, teólogo estadounidense; la colombiana Olga Lucía Ramírez y la peruana Anita Leiva, vicepresidenta de Pax Perú.
En su intervención online, Emilce Cuda invitó a hacer autocrítica, para “ver cómo se está enseñando moral en las catequesis, en las homilías o en las cátedras”, porque “la Iglesia tiene que hacerse cargo de lo que se está enseñando como moral”, que es la que constituye la conciencia de los ciudadanos.
La secretaria de la PCAL reivindicó el axioma de Macluhan de que “el medio es el mesnaje” e invitó a predicar la moral completa e íntegra en las redes, que son las que chupan toda nuestra atención.
Por su parte, Leo Guardado, teólogo y editor del libro póstumo de Gustavo Gutiérrez, ‘Vivir y pensar el Dios de los pobres’, centró su exposición en la crisis migratoria y, tras las cifras apabullantes de millones de migrantes, invitó a “hacer una opción preferencial por los pobres desplazados”.
La colombiana Olga Ramírez centró su intervención sobre la cultura de la paz y diseñó “un panorama sombrío de la realidad del sufrimiento”, con la imposición de la lógica bélica y el envalentonamiento nuclear de USA e Israel. Ante esta situación, a su juicio, “el reto actual es resistir y persistir”, porque “los pueblos no se suicidan y tienen derecho a la esperanza”.
La última interviniente de la mesa redonde fue Anita Leiva, que disertó sobre la crisis ecológica y climática, que está relacionadas y se retroalimentan e invitó a “cuidar lo que tenemos, porque lo que hemos perdido ya no se puede recuperar”. Y, entre lo perdido, citó la degradación de los suelos, la salinización, la inseguridad alimentaria o la deforestación y la reducción de la biodiversidad. Con la consecuencia dramática de que “estamos consumiendo 1.8 planetas al año”.
Tras la segunda mesa redonda, en la que intervinieron Socorro Da Silva (desde Brasil), asi como el uruguayo Néstor da Costa y la española Elisabet Rosell, pronunció su conferencia el teólogo estadounidense Richard Wood sobre ‘La escucha en las Américas’ y enumeró “una serie de prácticas ya existentes para el reengendramiento eclesial y profesional”. Entre ellos citó al proceso sinodal, “el proceso m´ñas extendido de toda la humanidad”, que, a su juicio, puede desembocar “no en una mayor democracia en la Iglesia, sino en una jerarquía participativa” y “en la recuperación de la credibilidad de la Iglesia, herida por la pederastia” y “en la integración del compromiso con la belleza”.
La jornada concluyó con la conferencia de Cecilia Tovar sobre la “misión de las comunidades de fe como Pax romana hoy”; una reflexión posterior grupal sobre Pax Romana en la misión de la Iglesia y un webinar (con Rafael Luciani, Ana María Bidegain y Juan Bytton) sobre ‘Sinodalidad eclesial, compromiso con la paz y seguimiento de Jesús, desafío para los laicos en el mundo de hoy”.
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