Cardenal Chomali: "La pregunta decisiva no es qué puede hacer la inteligencia artificial, sino si custodia o no lo humano"

La nueva encíclica del papa León XIV sobre inteligencia artificial invita a la humanidad a discernir cómo utilizar la tecnología sin perder la dignidad, la libertad y la capacidad de construir comunidad

Cardenal Fernando Chomali
Cardenal Fernando Chomali
13 jun 2026 - 22:42

(Micaela Alejandra Díaz/ADN Celam).- El cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile, presentó una amplia reflexión sobre la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, un documento que aborda los desafíos que la inteligencia artificial plantea para la humanidad contemporánea. Durante una conferencia organizada por el Arzobispado de Santiago, el purpurado aseguró que el texto pontificio no constituye una condena a la tecnología ni a la ciencia, sino una invitación urgente a discernir si los avances tecnológicos están verdaderamente al servicio de la persona humana.

Al iniciar su intervención, Chomali compartió una anécdota ocurrida la noche de la elección pontificia. Relató que tuvo la oportunidad de conversar con el entonces recién elegido Papa y le preguntó por qué había escogido el nombre de León XIV. Según explicó, el Pontífice respondió que así como León XIII enfrentó los desafíos de la Revolución Industrial con la encíclica Rerum Novarum, la Iglesia debía ahora afrontar la revolución digital y examinar cuidadosamente las implicaciones de la inteligencia artificial.

“Estamos en un momento decisivo como humanidad”, dijo el cardenal. A su juicio, la encíclica plantea una alternativa necesaria: construir una nueva Torre de Babel, marcada por la incomunicación y el individualismo, o edificar una sociedad donde Dios y la humanidad habiten juntos en fraternidad, solidaridad y comunión.

Construir una nueva Torre de Babel, o edificar una sociedad fraterna
Construir una nueva Torre de Babel, o edificar una sociedad fraterna

Encíclica centrada en la dignidad humana

El Card. Chomali explicó que el documento posee un fuerte contenido ético y antropológico basado en la visión cristiana del ser humano. Recordó que la encíclica comienza señalando que “el misterio del hombre se esclarece en el misterio del Verbo Encarnado”, retomando una de las ideas del Concilio Vaticano II.

Desde esa perspectiva, el ser humano es presentado como una criatura creada a imagen y semejanza de Dios, poseedora de una dignidad ontológica que no depende de sus capacidades, condiciones sociales o logros personales. Esa dignidad, sostuvo el cardenal, pertenece a toda persona por el simple hecho de existir.

El Papa, señaló el Card. Chomali, escribe esta encíclica porque la humanidad posee hoy un poder sin precedentes sobre sí misma. Mientras la ciencia avanza a gran velocidad, la ética y la legislación avanzan más lentamente, generando dilemas que requieren una reflexión profunda. “La pregunta no es si rechazamos o aceptamos la inteligencia artificial. La pregunta es si esta herramienta creada por el hombre custodia o no lo humano”, subrayó.

La Iglesia y su responsabilidad frente a los desafíos del tiempo

Al explicar la estructura del documento, el cardenal indicó que la encíclica está compuesta por cinco capítulos y una conclusión. El primer capítulo aborda la relación entre la Iglesia y la humanidad. Frente a quienes cuestionan por qué la Iglesia se pronuncia sobre asuntos tecnológicos, el cardenal recordó que la misión eclesial siempre ha estado vinculada a la defensa de la persona humana.

“La Iglesia tiene el deber de escuchar, discernir e interpretar los lenguajes de nuestro tiempo”, señaló.

Según explicó, la Iglesia se comprende a sí misma como sacramento de la unión con Dios y de la unidad del género humano. Por ello no puede permanecer indiferente cuando surgen fenómenos capaces de afectar la convivencia, la justicia social, la paz o la dignidad de las personas.

Doctrina Social de la Iglesia
Doctrina Social de la Iglesia

La Doctrina Social de la Iglesia como marco de referencia

El segundo capítulo es descrito por el Card. Chomali como una auténtica clase magistral de Doctrina Social de la Iglesia. Allí se presentan los grandes principios desarrollados desde la publicación de Rerum Novarum hace 135 años: la dignidad de la persona humana, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y la solidaridad.

El cardenal remarcó que la doctrina social no responde a un proyecto político ni ideológico, sino a una visión integral del ser humano entendido como una realidad corporal y espiritual llamada a vivir en comunidad.

Retomando una expresión del Papa Francisco, recordó que “nadie se salva solo” y que el desarrollo humano auténtico debe abarcar a todos los hombres y mujeres sin excepción.

Antropología que rechaza el transhumanismo

El tercer capítulo desarrolla la visión antropológica del documento. Según explicó el purpurado, la encíclica sostiene que el ser humano posee una originalidad irreductible que no puede ser sustituida por ninguna tecnología.

Esta reflexión lleva al Papa a cuestionar las corrientes transhumanistas y poshumanistas que aspiran a superar o reemplazar las limitaciones humanas mediante la tecnología. “El crecimiento de la potencia técnica no coincide automáticamente con el bien”, explicó el cardenal. “Ser más poderoso no significa necesariamente ser mejor”.

La encíclica advierte que la posibilidad tecnológica no constituye por sí misma una justificación moral. Antes de implementar cualquier avance, es necesario discernir si contribuye realmente al desarrollo humano integral.

La búsqueda de la verdad y la comunicación auténtica

El cuarto capítulo aborda los desafíos de la vida social y digital. Uno de los primeros temas que aparecen es la verdad. El Card. Chomali destacó que la búsqueda de la verdad exige el diálogo entre múltiples disciplinas, incluyendo la teología, la filosofía y la ciencia.

Asimismo, el documento advierte sobre los riesgos de una comunicación controlada por algoritmos capaces de manipular contenidos, opiniones y comportamientos. Por ello, el Papa insiste en la necesidad de fortalecer el pensamiento crítico y el discernimiento ético y espiritual, especialmente en los ámbitos educativos y familiares.

“Los colegios, las universidades y las familias tienen un enorme desafío: formar personas libres capaces de discernir si esta tecnología ayuda o no a crecer en humanidad”, sostuvo.

Educación
Educación

El futuro del trabajo y la amenaza de la precarización

Otro de los temas de la encíclica es la transformación del mundo laboral. El Card. Chomali señaló que numerosas tareas ya están siendo sustituidas por sistemas automatizados y que este fenómeno se profundizará en las próximas décadas.

La pregunta de fondo, dijo, es qué significado tendrá el trabajo humano en la economía del futuro: “El trabajo debe seguir siendo un espacio donde la persona despliegue sus dones, habilidades y carismas”.

El cardenal manifestó preocupación por la posibilidad de que millones de personas queden excluidas del mercado laboral, generando nuevas formas de precarización y sufrimiento social.

La encíclica insiste en que el trabajo no puede reducirse a un criterio de productividad y que el salario justo continúa siendo una referencia ética fundamental.

Los riesgos políticos y éticos de la inteligencia artificial

El quinto capítulo analiza las implicaciones políticas de la inteligencia artificial. El purpurado advirtió que permitir que algoritmos tomen decisiones fundamentales sería un grave error, ya que detrás de toda programación existen personas, intereses y visiones del mundo. Por ello, el Papa plantea la necesidad de desarrollar marcos regulatorios sólidos que protejan la dignidad humana, la privacidad, la libertad y la buena fama de las personas.

“La técnica no es neutral”, dijo el cardenal. “Siempre refleja determinados valores e intereses”.

También alertó sobre el riesgo de que el poder tecnológico quede concentrado en pocos actores económicos o políticos, generando nuevas formas de dominación y dependencia.

Guerra, paz y armamentismo tecnológico

La encíclica dedica especial atención al uso de la inteligencia artificial en conflictos armados. El Card. Chomali recordó que el Papa rechaza la idea de dejar decisiones relacionadas con la guerra y la paz en manos de algoritmos.

La automatización de sistemas militares plantea riesgos éticos enormes y exige una respuesta urgente de la comunidad internacional. Asimismo, el documento llama a superar definitivamente la lógica de la “guerra justa” y a frenar el desarrollo del armamentismo tecnológico.

En la conclusión de la encíclica, el Papa invita a recuperar una espiritualidad centrada en el Verbo Encarnado. El cardenal señaló especialmente la frase inspirada en san Pablo: “Que cada cual se fije bien de qué manera construye”. Para el cardenal, el documento recuerda que la plenitud humana no surge de la potencia técnica, sino de relaciones marcadas por la libertad, el amor y la gracia: “Ninguna máquina podrá reemplazar lo que significa encontrarse con una persona única e irrepetible”. La vulnerabilidad humana, lejos de ser una falla que deba eliminarse, forma parte esencial de la condición humana y constituye una fuente de solidaridad, compasión y encuentro.

Educación, libertad y discernimiento

Uno de los llamados más insistentes del cardenal estuvo dirigido al mundo educativo. Advirtió que la formación no puede limitarse a transmitir información o desarrollar competencias técnicas. A su juicio, la verdadera educación de excelencia será aquella capaz de enseñar a pensar, reflexionar, leer grandes relatos y formular preguntas profundas sobre el sentido de la existencia.

“La disyuntiva es muy clara: o formamos personas libres capaces de decidir por sí mismas o permitimos que sean manipuladas por terceros”, sostuvo.

A su vez, alertó sobre los riesgos que la hiperconectividad representa para niños y jóvenes y defendió la necesidad de fortalecer la libertad frente a las nuevas formas de manipulación algorítmica.

Discernimiento colectivo
Discernimiento colectivo

Invitación al diálogo y al discernimiento colectivo

El Card. Chomali citó las palabras de Christopher Olah, uno de los fundadores de Anthropic, quien participó en la presentación oficial de la encíclica en el Vaticano. Según relató, el empresario reconoció que las compañías de inteligencia artificial operan bajo tres grandes presiones: mantenerse competitivas en el mercado, responder a intereses geopolíticos y enfrentar las tentaciones permanentes del orgullo y la ambición.

Para el cardenal, esta confesión demuestra la necesidad de contar con voces independientes capaces de ejercer una crítica ética y espiritual frente al desarrollo tecnológico. “La Iglesia es libre frente a esos incentivos”, dijo.

El Cardenal aclaró que la Iglesia está dispuesta a colaborar con gobiernos, instituciones académicas y organizaciones sociales para afrontar los desafíos planteados por la inteligencia artificial. También explicó que el discernimiento ético consiste en preguntarse permanentemente si una determinada aplicación tecnológica ayuda al ser humano a crecer en humanidad o, por el contrario, contribuye a su degradación. Insistió en que el problema no es la existencia de la inteligencia artificial, sino la forma en que se utiliza y regula.

Hizo una invitación a todos los sectores de la sociedad: gobiernos, universidades, colegios, ministerios, organizaciones profesionales y comunidades religiosas, a participar activamente en esta reflexión: “La técnica debe seguir siendo un instrumento al servicio de la persona humana y nunca convertirse en un fin en sí misma”.

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