Celam, con el pueblo panameño tras terremoto: “Cuenten con nuestra oración, nuestro afecto y nuestra disposición”
La Presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) ha remitido una carta al arzobispo de Panamá y presidente del Episcopado, en solidaridad con las familias afectadas
(ADN Celam).- Tras el terremoto de 7.7 que azotó a Panamá este 9 de octubre, con epicentro cerca de Pitaloza Arriba, en la costa pacífica de la península de Azuero, los daños ascienden a más de 400 edificaciones.
Hasta el momento se reportaron 28 heridos con lesiones leves, ningún fallecido y más de 300 evacuados. Las autoridades de protección civil decretaron el estado de emergencia nacional y aprobaron un fondo de hasta 100 millones de dólares para la reconstrucción de la infraestructura.
Por ello, la Presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) ha remitido una carta a monseñor José Domingo, arzobispo de Panamá y presidente del Episcopado, en solidaridad con las familias afectadas.
“Queremos hacerles llegar nuestra cercanía fraterna, nuestra oración y nuestra solidaridad con ustedes y con todo el pueblo de Panamá en estas circunstancias difíciles”, indicaron.
"Esperanza de nuestro pueblo"
Los obispos “queremos asegurarles que la Iglesia en América Latina y el Caribe acompaña espiritualmente a la Iglesia que peregrina en Panamá”.
Por ello, se han unido a sus esfuerzos por sostener la esperanza de nuestro pueblo, fortalecer la fraternidad y hacer presente, mediante gestos concretos de caridad, la cercanía de Cristo con quienes más sufren.
“Nos unimos a todos los obispos panameños en el acompañamiento pastoral de las familias afectadas, de quienes han sufrido daños en sus hogares y bienes, de las personas heridas y de todas las comunidades que hoy necesitan consuelo, esperanza y apoyo solidario”, indicaron.
También comparten su preocupación por los daños ocasionados a los templos y demás espacios que son signo de la fe y lugares de encuentro para la vida de las comunidades cristianas.
Caminos de solidaridad
Recordaron que Dios “nunca abandona a su pueblo”, por lo que hacen votos para que esta “experiencia dolorosa” les permita a todos encontrar en la solidaridad, la colaboración y la comunión fraterna “caminos para la reconstrucción y la renovación de la esperanza”.
“Cuenten con nuestra oración, nuestro afecto y nuestra disposición para acompañar, desde el Celam, a la Iglesia panameña en cuanto esté a nuestro alcance”, añadieron.
Asimismo aseguraron que “la distancia no disminuye nuestra cercanía”, al contrario, “somos una sola Iglesia, y el sufrimiento de una de nuestras Iglesias hermanas es también motivo de preocupación y compromiso para todo el cuerpo eclesial latinoamericano y caribeño”.
“Encomendamos a Panamá a la maternal protección de Santa María la Antigua, Madre y Patrona de la nación, para que acompañe a su pueblo en esta hora de prueba y lo ayude a permanecer unido en la fe, la esperanza y el amor fraterno”, finalizaron.
Carta
1 P. /No. 0057 de 2026 Bogotá, D.C., 10 de octubre de 2026
Excmo. Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A.
Arzobispo de Panamá
Presidente Conferencia Episcopal Panameña
Segundo Vicepresidente del CELAM
A los hermanos obispos de la Conferencia Episcopal Panameña
Querido hermano Mons. José Domingo, queridos hermanos en el episcopado
Con profundo sentimiento de fraternidad y comunión eclesial, hemos recibido la noticia del fuerte terremoto que sacudió a la querida nación panameña el pasado 9 de octubre, provocando momentos de temor e incertidumbre y ocasionando daños en diversas comunidades, infraestructuras, viviendas y templos.
En nombre de la Presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), queremos hacerles llegar nuestra cercanía fraterna, nuestra oración y nuestra solidaridad con ustedes y con todo el pueblo de Panamá en estas circunstancias difíciles.
Querido hermano José Domingo, recibe nuestro abrazo fraterno y la expresión de nuestro afecto y comunión. Nos unimos de manera especial a ti y a todos los obispos panameños en el acompañamiento pastoral de las familias afectadas, de quienes han sufrido daños en sus hogares y bienes, de las personas heridas y de todas las comunidades que hoy necesitan consuelo, esperanza y apoyo solidario. Compartimos también la preocupación por los daños ocasionados a los templos y demás espacios que son signo de la fe y lugares de encuentro para la vida de las comunidades cristianas.
En este momento, queremos asegurarles que la Iglesia en América Latina y el Caribe acompaña espiritualmente a la Iglesia que peregrina en Panamá. Nos unimos a sus esfuerzos por sostener la esperanza de nuestro pueblo, fortalecer la fraternidad y hacer presente, mediante gestos concretos de caridad, la cercanía de Cristo con quienes más sufren.
Elevamos nuestras oraciones al Señor de la Vida para que conceda serenidad y fortaleza a las familias, proteja a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad y sostenga a los equipos de emergencia, al personal sanitario, a los agentes pastorales y a todos los que trabajan generosamente en las tareas de asistencia y recuperación. Pedimos también que las comunidades eclesiales puedan continuar siendo espacios seguros de acogida, escucha, consuelo y servicio, especialmente para quienes más necesitan de nuestra presencia.
Encomendamos a Panamá a la maternal protección de Santa María la Antigua, Madre y Patrona de la nación, para que acompañe a su pueblo en esta hora de prueba y lo ayude a permanecer unido en la fe, la esperanza y el amor fraterno. Queridos hermanos, en medio de la incertidumbre, renovamos nuestra confianza en el Señor, que nunca abandona a su pueblo. Que esta experiencia dolorosa encuentre en la solidaridad, la colaboración y la comunión fraterna caminos para la reconstrucción y la renovación de la esperanza.
Cuenten con nuestra oración, nuestro afecto y nuestra disposición para acompañar, desde el CELAM, a la Iglesia panameña en cuanto esté a nuestro alcance. La distancia no disminuye nuestra cercanía: somos una sola Iglesia, y el sufrimiento de una de nuestras Iglesias hermanas es también motivo de preocupación y compromiso para todo el cuerpo eclesial latinoamericano y caribeño. Con un abrazo fraterno en Cristo Jesús y la seguridad de nuestra oración.
Fraternalmente,
Card. Jaime Spengler, Presidente
Mons. José Luis Azuaje Ayala, Arzobispo de Maracaibo, Venezuela. Primer Vicepresidente
Mons. Santiago Rodríguez Rodríguez
Mons. Lizardo Estrada Herrera, O.S.A. Obispo San Pedro de Macorís, Rep. Dom. Presidente CAE
Arzobispo Coadjutor del Cusco, Perú. Secretario General