Chomali invita a los jóvenes a manifestar su fe en obras: "Los católicos somos más de lo que quieren hacernos creer"
Celebración de Santa Teresa de Los Andes
Pese a la suspensión de la tradicional caminata, más de 20 mil peregrinos de distintas regiones del país llegaron al Santuario de Auco para participar de una jornada marcada por la oración, el servicio y la esperanza
(Arzobispado de Santiago de Chile).- La fe volvió a congregar a jóvenes, familias y comunidades en el Santuario de Santa Teresa de Los Andes. Esta vez no hubo una caminata de 27 kilómetros desde Chacabuco, pero sí una profunda expresión de devoción a Teresita, que reunió a peregrinos provenientes de Chiloé, Angol, Villarrica, Talca, Laja, Los Ángeles, Valparaíso y otros lugares del país. Una jornada distinta a la imaginada, pero que mantuvo intacto su sentido: encontrarse con Jesús siguiendo el ejemplo de la primera santa chilena bajo el lema de este año: “Jóvenes: el bien crece silenciosamente desde la tierra”, inspirada en la encíclica Magnifica Humanitas, del Papa León XIV.
El momento central se vivió a las 14:00 horas, cuando el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago, presidió la Santa Misa en la explanada del Santuario, celebración que también fue transmitida a través de las redes sociales de la Iglesia de Santiago.
Junto al Cardenal concelebraron monseñor Luis Migone, obispo auxiliar de Santiago; monseñor Alberto Lorenzelli, obispo auxiliar y vicario general; el padre Rodrigo Cordero, vicario para la Pastoral; y el padre Manuel Reyes, asesor de la Delegación para la Esperanza Joven, entre otros sacerdotes que ingresaron en procesión para celebrar la Eucaristía, el momento más importante de la jornada.
"Debemos construir una Iglesia misionera"
Durante su homilía, el cardenal Fernando Chomali hizo un llamado a los católicos a vivir su fe con convicción y expresarla en acciones concretas de amor y servicio. “Los católicos somos más de lo que quieren hacernos creer que somos”, afirmó, recordando que ser católico es una vocación que debe vivirse en profundidad, “amando a Dios y sirviendo al prójimo”. En este sentido, subrayó que la fe debe manifestarse en obras, porque “solamente viendo las obras las personas van a creer”.
El arzobispo de Santiago también destacó la necesidad de construir “una Iglesia misionera, una Iglesia servidora, una Iglesia que se compromete con Dios”, que no permanezca encerrada en sí misma, sino que participe activamente en la sociedad y contribuya a los grandes debates del país desde su visión de la dignidad humana, reconociendo a cada persona como un ser creado a imagen y semejanza de Dios y redimido por Cristo.
En otro momento de su reflexión, el Cardenal invitó a los peregrinos a contemplar la belleza de la creación y descubrir en ella la presencia amorosa de Dios. “Miren esa montaña verde maravillosa. ¿Quién la creó? Dios. Miren a su compañero del lado. ¿Quién lo creó? Dios”, expresó. “Hermanos y hermanas, la razón última de nuestra existencia es el amor de Dios”, afirmó, animando a los presentes a regresar a sus hogares con una certeza fundamental: “Dios te ama. Dios te ama hasta el punto que ha dado a su Hijo. Nos ama hasta el extremo”.
Hacia el final de su homilía, el arzobispo recogió también el llamado del papa León XIV en su encíclica Magnífica Humanitas, invitando especialmente a los jóvenes a no dejarse dominar por la tecnología. Enfatizó la importancia de aprender a desconectarse de las pantallas, recuperar el silencio y disponer de espacios para la reflexión, la oración y el encuentro verdadero con los demás. En este sentido, recordó que la tecnología debe estar al servicio de las personas y no al revés, y que es necesario evitar que su uso excesivo termine desplazando los vínculos humanos, la vida familiar y la capacidad de encontrarse con Cristo.
Un mensaje que encontró especial resonancia en una jornada marcada por el compromiso de los voluntarios, la oración y la presencia de peregrinos de distintas regiones del país. Una invitación a redescubrir, también en la vida familiar y comunitaria, aquello que testimonió Santa Teresa de Los Andes: una joven que encontró en el amor de Dios el sentido de su existencia e hizo de su vida una respuesta generosa a ese amor.
Alegría, oración y encuentro
Desde las 6:00 de la mañana comenzaron a llegar los primeros peregrinos al Santuario de Auco. La música de Emuná Banda y la animación de distintos movimientos juveniles dieron la bienvenida a quienes, pese a los cambios de programación, quisieron mantener su encuentro anual con Teresita.
Pero junto a los cantos y la alegría, hubo también espacios de profundo recogimiento. Tras la Eucaristía de las 8:00 horas en el monasterio, cientos de fieles acompañaron en silencio y al son de las campanas la procesión del Santísimo Sacramento, encabezada por el rector del Santuario, padre Rodrigo Aguirre, hasta la carpa de adoración.
Durante la mañana, jóvenes y familias se acercaron a rezar ante el Santísimo, mientras la cripta de Santa Teresa de Los Andes recibió a numerosos visitantes que quisieron detenerse ante el lugar donde descansan sus restos. Las confesiones y la Pastoral de Escucha ofrecieron también oportunidades de reconciliación, acompañamiento y reflexión personal.
Fueron distintas maneras de vivir una misma experiencia espiritual: buscar a Dios, poner en sus manos las propias intenciones y dejarse interpelar por el testimonio de una joven que hizo del amor a Cristo el centro de su existencia.
Antes de la Eucaristía, la procesión y entronización de la imagen de Santa Teresa de Los Andes volvió a reunir a los peregrinos en torno a la figura de la primera santa chilena, cuya vida continúa inspirando a nuevas generaciones.
El verdadero sentido de peregrinar
Teresita 2026 fue una jornada diferente. La suspensión de la caminata, determinada tras conversaciones con la Delegación de Chacabuco, modificó una tradición profundamente arraigada entre los jóvenes. Sin embargo, no impidió que miles de personas llegaran directamente al Santuario para encontrarse, rezar y compartir su fe.
La experiencia recordó que peregrinar no consiste únicamente en recorrer kilómetros, sino también en emprender un camino interior. En el silencio de la adoración, en la oración junto a la cripta, en el sacramento de la reconciliación y en la generosidad de los voluntarios, los peregrinos encontraron distintas maneras de acercarse a Cristo.
Agustín Mena, de la parroquia Nuestra Señora de la Visitación, destacó el esfuerzo que significó reorganizarse tras conocer la suspensión de la caminata. “Contra todo pronóstico, pudimos llegar al Santuario igual”, señaló. Para el joven, compartir esta experiencia en comunidad y acercar a otros jóvenes a la historia de Santa Teresa de Los Andes demuestra “nuestro compromiso como católicos con la fe”.
Una experiencia similar vivió Fernanda Araya, quien llegó junto a la Pastoral Juvenil de la parroquia San Vicente de Paul. “Teresita es algo que nos mueve, yo creo que a muchos chilenos. Dijimos: tenemos que estar”, relató. Pese a los cambios anunciados la jornada anterior, el grupo decidió mantener su viaje. “Hablamos con el chofer del bus y dijimos: lo siento, a las siete de la mañana, pero hay que estar. Así que vinimos igual, con todo, contra viento y marea”.
Para Fernanda, uno de los momentos más significativos fue la adoración al Santísimo, una experiencia que describió como un encuentro profundamente personal con Dios. “Es estar arrodillado frente al Señor entregándole todo lo nuestro, nuestra pena, nuestro dolor, nuestra felicidad, y agradecerle”, expresó, destacando el valor de encontrar un espacio de oración en medio de la jornada.
Una jornada posible gracias al trabajo conjunto
Aarón Palape, delegado episcopal para la Esperanza Joven de la Arquidiócesis de Santiago, destacó el trabajo de preparación y coordinación que permitió realizar las actividades en el Santuario, pese a la suspensión de la tradicional caminata. Explicó que la peregrinación requiere meses de organización con distintas instituciones públicas, especialmente con las delegaciones presidenciales, considerando la magnitud de una convocatoria que reúne a jóvenes de diversos lugares del país.
“En ese proceso, en la Delegación de Chacabuco se decretó una alerta roja en una de sus comunas y eso hizo que se suspendiera la posibilidad de hacer peregrinar a tantos jóvenes que vienen de distintos lugares del país”, explicó. Sin embargo, destacó que, gracias al apoyo de la Delegación Presidencial de Los Andes, fue posible mantener las actividades previstas en el Santuario y reorganizar la programación.
“Contamos con el apoyo y la flexibilidad de las otras instituciones religiosas que nos acompañan, y hoy día hemos podido ofrecer a todos los peregrinos un programa lleno de actividades, de animación y momentos de adoración”, señaló Palape, valorando el esfuerzo conjunto que permitió desarrollar la jornada y culminarla con la Eucaristía presidida por el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago.
Ricardo Figueroa, Delegado Presidencial Provincial de Los Andes, señaló que «estamos celebrando una gran fiesta de la espiritualidad y de la fe, junto a familias, niños, jóvenes y adultos mayores que llegaron a manifestar su cariño a Santa Teresita. Como autoridades estamos muy conformes de haber coordinado las condiciones para que el encuentro se realizara de forma segura. Aunque la caminata no pudo llevarse a cabo por el clima, la comunidad comprendió el llamado a trasladarse en vehículos y buses: llegaron más de 300 buses y el recinto está lleno de personas comprometidas con un camino de valores y esperanza», destacó.
Así concluyó una nueva edición del encuentro con Santa Teresa de Los Andes, marcada por la certeza de que su testimonio sigue vivo y que su invitación a amar profundamente a Dios continúa encontrando respuesta en el corazón de tantos jóvenes chilenos.