Cupich, Tobin y McElroy declaran la guerra a la política exterior de Donald Trump
Los tres cardenales, usando palabras de León XIV, acusan al presidente de utilizar la violencia "como instrumento para satisfacer intereses nacionales estrechos"
“Como pastores y ciudadanos, renunciamos a la guerra como instrumento para satisfacer intereses nacionales estrechos, y proclamamos que la acción militar debe considerarse solo como un último recurso en situaciones extremas, y no como un instrumento normal de la política nacional”. Los cardenales Cupich, McElroy y Tobin han lanzado un ‘misil’ diplomático a la política belicista de la Administración Trump, a quien instan a regresar a una política exterior tradicional.
En una declaración conjunta, los arzobispos de Chicago, Washington y Newark exigen a Trump el restablecimiento de “una política exterior genuinamente moral para nuestra nación”, utilizando las mismas palabras del Papa León XIV en su discurso al Cuerpo Diplomático. El objetivo no es otro que el de “construir una paz verdaderamente justa y duradera, esa paz que Jesús proclamó en el Evangelio”.
Para Cupich, McElroy y Tobin, el presidente Trump ha desafiado “los fundamentos morales de las acciones de Estados Unidos en el mundo desde el final de la Guerra Fría” con sus recientes intervenciones en Groenlandia o Venezuela. “Los acontecimientos en Venezuela, Ucrania y Groenlandia han planteado cuestiones básicas sobre el uso de la fuerza militar y el significado de la paz”, resaltaron, denunciando que el presidente de EEUU ha puesto “bajo examen” la primacía moral “de Estados Unidos a la hora de enfrentarse al mal en todo el mundo, defender el derecho a la vida y la dignidad humana y apoyar la libertad religiosa”.
“Como pastores encargados de la enseñanza de nuestro pueblo no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras se toman decisiones que condenan a millones de personas a vivir atrapadas permanentemente al borde de la existencia”
En opinión de los purpurados, “la construcción de una paz justa y sostenible... se está reduciendo a categorías partidistas que fomentan la polarización y las políticas destructivas”.
“Como pastores encargados de la enseñanza de nuestro pueblo no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras se toman decisiones que condenan a millones de personas a vivir atrapadas permanentemente al borde de la existencia”, incidió el cardenal Cupich, mientras que McElroy insistió en que, al negar “el imperativo moral de la solidaridad entre las naciones”, se provoca “un inmenso sufrimiento al mundo y un ataque catastrófico a la paz justa que beneficia a todas las naciones y es la voluntad de Dios”. Finalmente, Tobin advirtió que “la escalada de amenazas y conflictos armados corre el riesgo de destruir las relaciones internacionales y sumir al mundo en un sufrimiento incalculable”.
