En Te Deum 2026, el cardenal Chomali llamó a reconstruir las confianzas y a trabajar por un Chile “edificado sobre roca”

“Una nación, al igual que una casa, se levanta con esfuerzo, piedra sobre piedra, en las fábricas, en las salas de clases, en los hospitales, en los servicios públicos y en las Iglesias, pero sobre todo al interior de cada hogar”

Cardenal Chomali en el Te Deum
Cardenal Chomali en el Te Deum
Arzobispado de Santiago de Chile
18 sep 2026 - 19:13

(Arzobispado de Santiago de Chile).- Ante cerca de mil personas reunidas en la Catedral Metropolitana de Santiago,Cardenal Fernando Chomali, presidió este 18 de septiembre el Te Deum Ecuménico por el 216° aniversario de la Primera Junta Nacional de Gobierno. En su homilía abordó algunos de los principales desafíos sociales del país y llamó a enfrentar la pobreza, la soledad, la violencia, la baja natalidad, la crisis de confianza y los efectos de la inteligencia artificial desde la responsabilidad compartida y el bien común.

Presidente Kast y cardenal Chomali
Presidente Kast y cardenal Chomali

Con la presencia de autoridades del Estado, encabezadas por el Presidente de la República José Antonio Kast, representantes de distintas confesiones cristianas y comunidades religiosas, miembros de la sociedad civil y cerca de mil personas, este viernes 18 de septiembre se celebró en la Catedral Metropolitana de Santiago el tradicional Te Deum Ecuménico de Fiestas Patrias, presidido por el Arzobispo de Santiago, Cardenal Fernando Chomali.

Entre los asistentes estuvieron autoridades de los poderes del Estado, representantes diplomáticos, líderes de distintas confesiones religiosas y los altos mandos de las Fuerzas Armadas, Carabineros, Policía de Investigaciones y Gendarmería de Chile. 

La celebración, vinculada desde los primeros años de la República a la acción de gracias y a la oración por Chile, tuvo este año como eje bíblico la imagen de la casa edificada sobre roca, tomada del Evangelio de san Mateo.

Fue precisamente esa imagen la que articuló la homilía del Arzobispo, titulada “Chile: una casa edificada sobre roca”, en la que planteó una reflexión sobre la realidad del país y las condiciones necesarias para construir un futuro común.

“Una nación, al igual que una casa, se levanta con esfuerzo, piedra sobre piedra, en las fábricas, en las salas de clases, en los hospitales, en los servicios públicos y en las Iglesias, pero sobre todo al interior de cada hogar”, señaló.

Desde esa perspectiva, el Cardenal llamó a superar las miradas individuales frente a los desafíos que enfrenta Chile. “El presente nos exige reflexionar con serenidad, sentido de unidad y la certeza de que los grandes desafíos sólo se superan trabajando juntos”, sostuvo.

Te Deum en la catedral de Chile
Te Deum en la catedral de Chile

Entre esos desafíos identificó la pobreza material y espiritual, la violencia y la inseguridad, el deterioro de la confianza, el desencuentro político, la baja natalidad y el envejecimiento de la población, además de las transformaciones asociadas a las nuevas tecnologías y a la inteligencia artificial. En ese diagnóstico reservó también un espacio especialmente crítico para la corrupción, a la que describió como un fenómeno que erosiona los fundamentos de la convivencia social.

Pobreza y soledad

Uno de los primeros énfasis de la homilía estuvo en formas de vulnerabilidad que no siempre son visibles. El Arzobispo sostuvo que la pobreza no sólo limita las oportunidades materiales, sino que también puede producir exclusión, desamparo y pérdida de esperanza.

A ello sumó la preocupación por la soledad en distintos grupos de la población, especialmente jóvenes, personas mayores y adultos sometidos a fuertes presiones laborales, económicas y familiares.

“¿Qué estamos haciendo para que el amargo desafío que nos plantea la soledad deje de consumir las esperanzas de tantos que necesitan estrechar lazos, sostener vínculos y sentir la empatía de los demás?”, preguntó, retomando el llamado del Papa Francisco a salir al encuentro de los demás.

Natalidad, envejecimiento y condiciones para formar una familia

El Cardenal abordó también el cambio demográfico que vive Chile. En su homilía advirtió sobre el rápido envejecimiento de la población y la disminución de los nacimientos, poniendo el acento no sólo en las cifras, sino también en las condiciones que enfrentan quienes desean formar una familia.

Presidente Kast saluda a un obispo
Presidente Kast saluda a un obispo

Mencionó entre ellas el acceso a la vivienda, la estabilidad laboral, las jornadas de trabajo y la incertidumbre económica.

“La pregunta, entonces, no puede ser sólo cuántos niños nacerán, sino qué tipo de país estamos construyendo para que la maternidad, la paternidad y la vida familiar puedan desarrollarse con esperanza”, expresó.

En ese contexto hizo un llamado conjunto al Estado y al mundo empresarial, señalando que el dilema entre familia y trabajo “no debiese existir”, y subrayó la importancia del empleo formal y de una educación orientada al servicio y al desarrollo de las capacidades de cada persona.

Recuperar la confianza

Otro de los ejes centrales fue la crisis de confianza entre las personas y hacia las instituciones.

“La confianza es como el oxígeno: no se ve, no se toca, no tiene sabor ni se huele. Sin embargo, es imprescindible para generar relaciones humanas sanas y la subsistencia de las instituciones”, afirmó.

Para el Arzobispo, recuperar esa confianza exige conductas concretas de cooperación, lealtad, coherencia y respeto por los acuerdos. También invitó a trasladar la reflexión al ámbito personal: “¿De qué manera con mis palabras, gestos o acciones he contribuido a la pérdida generalizada de la confianza en las personas y en las instituciones?”.

Violencia y cultura del respeto

Al referirse a la violencia, el Cardenal señaló que la inseguridad ha terminado afectando la vida cotidiana y los proyectos de numerosas personas.

Sostuvo que enfrentarla requiere instituciones firmes, autoridades responsables y una respuesta decidida frente al delito, pero advirtió que esa tarea no puede limitarse a la aplicación de la ley.

“También significa construir la cultura del respeto”, señaló, agregando que la prevención supone fortalecer la familia, la educación y las oportunidades de acceder a un trabajo digno.

Desde la Doctrina Social de la Iglesia recordó además que la paz no puede entenderse únicamente como ausencia de violencia, sino como un orden fundado en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad.

Te Deum ecuménico
Te Deum ecuménico

“Salir al encuentro” también en política

La homilía dedicó un apartado específico a la convivencia política. El cardenal Chomali recordó que la democracia supone diferencias legítimas y que una sociedad democrática no requiere uniformidad de pensamiento.

“Salir al encuentro de mi adversario —no de mi enemigo— político significa comprender que el bienestar de todos está por sobre el interés de un solo sector”, planteó.

El Arzobispo llamó a una actividad política con convicciones, disposición al diálogo y capacidad para escuchar, retomando la expresión del Papa Francisco sobre la necesidad de “rehabilitar la política” como una tarea orientada al bien común.

Inteligencia artificial y centralidad de la persona

La irrupción de la inteligencia artificial fue otro de los asuntos abordados durante la homilía.

A partir de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, el Cardenal señaló que los avances tecnológicos deben estar subordinados a la dignidad humana y al bien común.

El desafío, explicó, no consiste en renunciar a la tecnología, sino en impedir que esta termine imponiéndose sobre lo humano. Por ello llamó a un diálogo entre Gobierno, empresarios, sindicatos y universidades para enfrentar los efectos que la inteligencia artificial tendrá sobre la educación y el trabajo.

“El avance de la ciencia debe ir de la mano de la reflexión ética y de la tarea legislativa”, sostuvo.

Una casa donde todos tengan cabida

La imagen de la casa construida sobre roca volvió a aparecer hacia el cierre de la reflexión. Para el Cardenal Chomali, construir sobre roca significa reconocer la centralidad de la persona, asumir responsabilidades, recomponer las confianzas y buscar soluciones comunes.

“Significa levantar una casa firme, donde todos tengan cabida más allá de sus diferencias, y donde el norte sea el bien común y las oportunidades de desarrollo de todos sus habitantes”, afirmó.

El mensaje concluyó con una invitación a superar una mirada centrada exclusivamente en los intereses individuales.

“Chile sólo podrá avanzar cuando dejemos de pensar únicamente desde el tú o el yo y aprendamos a reconocernos, nuevamente, como un nosotros”, señaló el Arzobispo.

Te Deum
Te Deum

Oración ecuménica por Chile

La ceremonia reunió a representantes de diversas iglesias cristianas. La primera lectura, tomada de la carta de san Pablo a los Filipenses, estuvo vinculada a la Iglesia Metodista; el Salmo 84, a la Iglesia Misión Evangélica Wesleyana; y el Evangelio según San Mateo fue proclamado por un representante de la Iglesia Católica Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía.

Durante la oración de los fieles se pidió por las autoridades, el país y sus habitantes, quienes sufren, las familias y los jóvenes. En ese momento se interpretó “Chaw Ngünechen”, canto en mapudungún cuya invocación remite a Dios Creador y a la oración ante el lugar sagrado. Posteriormente, las comunidades judía y musulmana se sumaron a la oración por la Patria.

Otro de los momentos significativos fue la ofrenda de flores ante el Cristo del Cabildo de 1810, realizada por niños acompañados por representantes de Bomberos, Carabineros, soldados, voluntarios de Cáritas y personal de SENAPRED. El gesto estuvo dedicado especialmente a quienes han sufrido las consecuencias de las inundaciones ocurridas en distintas zonas del país.

El Cristo del Cabildo, una cruz policromada del siglo XVIII que estuvo presente durante la constitución de la Primera Junta Nacional de Gobierno, forma parte desde los inicios de la vida republicana de esta tradición de oración por Chile.

La música tuvo también un lugar central durante la celebración. Antes del inicio se interpretó “Estrella de Chile”, de Julio Garrido Letelier, incorporada este año en el contexto de los 100 años de la Coronación de la Virgen del Carmen.

Hacia el final, coro y orquesta interpretaron el Te Deum, de Fernando Carrasco, antes del Himno Nacional y la bendición final. El antiguo himno cristiano, cuyo nombre procede de las palabras latinas Te Deum laudamus, está unido a las celebraciones patrias chilenas desde los primeros años de la República. Desde 1971 la ceremonia tiene formalmente carácter ecuménico, a partir de la invitación realizada por el Cardenal Raúl Silva Henríquez a representantes de otras iglesias cristianas.

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